El tío Vladi



Un fantasma recorre el Perú, y, lejos de ser el fantasma del comunismo, fue uno mucho peor, el fantasma de Montesinos.

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 Recordar es volver a vivir, y 20 años después de su captura, como aniversario, vuelve a aparecer el tío Vladi, quien ya no trae mucho contenido audiovisual, ahora se ha modernizado al formato podcast, audios en los que se deja ver que anda mas vivo que nunca y demostrando que, en el Perú, estar preso no significa nada. Pero aquí lo importante no es Montesinos, sino la barrabasada que planeaba hacer y lo que demostró con esos audios. Al final, pese a los precarios intentos del fujimorismo de separar la imagen de Montesinos, creando así al denominado -Montesinismo- olvidándose que Vladimiro Montesinos es fujimorista, y, que a día de hoy, le sigue teniendo cariño a la “Chica” (Keiko) y hace lo que puede para salvarla. Es más, Montesinos no solo fue uno de los fundadores del fujimorismo, fue una de las cabezas que formó toda la columna de, lo que hoy denominamos con toda sus letras, una organización criminal. Y en esta última semana, estuvo dispuesto a entregarse como ofrenda con tal que el fujimorismo siga vigente. Por lo antes expuesto, el montesinismo no existe, hablar de ello es, por consiguiente, hablar del fujimorismo.

 

A diferencia del elaborado fraude del 2000, que se empezó a gestar, según el mismo Montesinos, en el año 98; y que, además, incluía un enorme despliegue entre el JNE, congresistas, un riguroso calendario, entre muchas otras cosas, todo para mantener a su chinito feliz.  Esta vez no pudo tomarse el lujo de planear; su estrategia, en esta ocasión, fue la improvisación, pero aun así era el golpe perfecto. Primero, ya tienen a varios simpatizantes dentro del congreso desde Fuerza popular, hasta uno que otro de Avanza País. Segundo, ya están escogiendo a los miembros del tribunal constitucional, ¿requisitos?, que sean afines a sus ideas. Tercero, en este punto se ahorraron mucho dinero porque ya tienen a una porción importante de la prensa de su lado. Cuarto, pareciera que les hicieron la técnica ludovico a un sector de la población, que realmente piensa que está librando una guerra y sale eufóricamente a marchar aunque eso pueda derramar sangre; y para darle la cereza al pastel, tienen voceros, quienes en su mayoría, solo escupen odio, ¡listo! Solo faltaba el JNE y ya lo tienes todo. Pero, ¿cuál sería la mejor forma de legitimar la toma del JNE?, con la idea de un fraude sistematizado. Pero claro, no solo bastaba con la hija de nuestro último dictador gritando que hay fraude, sino también llamaron a una serie de militares en retiro que aún se creen importantes lanzando comunicados sin validez, que arman marchas y  algunos otros que llevan sus espaditas, que la última vez que la utilizaron fue para gilear a alguna flaquita, por cierto, ¿dónde estaban los que criticaban el uso de machetes en marchas, o la espada no puede ser utilizada como un arma? Todo iba muy bien, ya no se trataba el típico golpe con tanquetas, sino que, se volvían silenciosos, intentando hacer un golpe blando, el cual enamoraba a parte de la población porque no se daban cuenta de lo que podría ocurrir.

 

Mientras ese show pasaba, el hilo sobre el fraude en el JNE cada vez se acortaba más. Primero hablaban de que se había robado votos. Luego, dijeron que habian votos que le beneficiaban a Castillo que realmente eran para Keiko, ¡las firmas!, ¡la ONPE comunista!, y el último, que a mi parecer ya mora en la ridiculiza, pedirle a Sagasti una participación dentro de las elecciones, cuando tiempo atrás ella misma, decía que el presidente no debía meterse en el proceso electoral. Ya en este punto salen a hablar de fraude sin pruebas. Y la gran pregunta de esto es, ¿por qué hacer todo el cuento del fraude? Y la pregunta surge excepcionalmente en este contexto porque no se trata de un grupito de personas las que dicen fraude como era en pasadas elecciones, sino que tiene a varios desde medios de comunicación, agentes políticos y población apoyando esta idea. La respuesta es simple, pero devela un problema mayor. Que Keiko haya perdido una vez más, daba igual, el problema surge contra quien perdió. No perdió contra un De Soto o un Aliaga, perdió contra un candidato que no tenía nexos con las clases alta limeñas, contra alguien que no tiene abolengo, y muchos otros calificativos que se le puede atribuir y que ya moran en el racismo. Eso es lo que les molesta y por eso arman todo el show. Algunos dirán que ese no es  el problema, y la razón real para hacer esto es porque Castillo, es un improvisado de conocimiento. Sin embargo, si Acuña o Forsyth hubieran ganado no habría tanto problema. Por otro lado, está la motivación de la misma Keiko que, sin duda, busca salvarse de la prisión. 

 

Pero ya quedó claro que lo único que les queda, luego del fracaso del tío Vladi, es seguir retrasando lo inevitable: que Castillo sea presidente. Si lo retrasan hasta el 28 de Julio, solo nos queda, como país mayoritariamente catolico, rezar, porque lo que vendría en ese escenario es muy peligroso. De cualquier forma luego de montar todo este circo queda claro que la derecha peruana no volverá a apostar por una fujimori que tiene un antivoto muy grande y que perdió frente a un enemigo débil, en su defecto, y para nuestra mala suerte, le darán sus fichas, probablemente, a un Rafael Lopez Aliaga.

 

Esperemos que hayamos aprendido del pasado y no repitamos lo acontecido con Haya de la Torre en el 62, cuando luego de una elección limpia, lo privaron de la presidencia. Hacer eso sería demostrar que el Perú no es capaz de evolucionar en lo más mínimo. A su vez, hay que esperar que el JNE tenga una papel democratico y anuncie al ganador antes del 28 de julio, sino, entenderemos pues, que el fujimorismo en este país volvió a acaparar todo lo que pudo para hacerlo a su manera, reviviendo incluso a Montesinos. Por último, esta semana reafirmo que en el fujimorismo no se puede confiar, lo único bueno que salió de estos audios es que Montesinos y el fujimorismo son inseparables por más que Keiko y sus simpatizantes lo hayan querido separar. Y si alguien confió en el fujimorismo, es momento de deslindarse, y no andar con discursos ridículos como los vociferados por Vanya Thais, que solo funden más al cerebro. Por el contrario, se debe ser crítico porque aún no hay un escenario claro y cualquier cosa puede pasar si es que el JNE no toma una postura firme.

 






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