. Aunque no se vean las llamas el monte sigue ardiendo y es previsible esperar que los rescoldos se aviven con las condiciones oportunas que reavivan un incendio. En España huele a quemado y la actitud incendiaria persiste con las mismas manos anónimas que provocaron catástrofes anteriores.
En España las brasas incontroladas son las actitudes radicales a propósito de una intención política encubierta, oscura y destructiva del orden constitucional de treinta años.
Como prevención y en
aras de una eficiencia deductiva deberíamos considerar de “memoria histórica”
lo sucedido en las jornadas de reflexión del 2004 y 2008, para no olvidar que
no hay dos sin tres.
Inferir
una nueva irregularidad es de una coherencia axiomática. Es evidente que la
intencionalidad de aquellos hechos pasados estaba destinada a abordar el poder
a través del cual se ha transgredido la Constitución, observando todo tipo de
"distracciones" y confusiones que han provocado drásticos cambios sometidos a
sospechas concluyentes sobre su legalidad; tan concluyentes como los daños
institucionales inducidos con una impronta criminal, sólo oculta tras comisarios
políticos camuflados en el ámbito jurídico.
Si huele mal es porque el tufo es inevitable
ante los indicios de irregularidades flagrantes y reiteradas. La intuición no engaña, apesta a quemado y la humareda se advierte mirando el horizonte de los años transcurridos.
No
es previsible la paz electoral después de que el monte constitucional haya sido
devastado con fuegos provocados, todavía por saber quién es el incendiario
real, empezando por el 11-M.
Como
todo monte parece orégano con Zapatero y se desconoce la identidad de quienes
prenden la mecha, las elecciones del 2011 huelen a quemado y puede iniciarse el afán incendiario con una
fogata aparentemente casual.
Iñaki
Urdangarin es acusado, por el Fiscal Anticorrupción , de apropiación indebida de fondos públicos, en una administración de
tiempos y de ritmos tan acordes como los contemplados en las elecciones
anteriores. Mucho habrá que temer que esa fogata vaya a provocar descuidados e
incontrolables conatos de incendio que harán peligrar toda la reforestación de la
victoria del PP, siendo tan afín el
liberalismo a la monarquía constitucional. El marido de la infanta Cristina-al margen de su culpabilidad o no- es
la excusa perfecta para levantar indignaciones del pueblo sometido y airar los
ánimos para protestar contra la corrupción institucional que representa el Rey.
Tiempo y ritmo; no son casualidades estos factores recordando la importancia de
lo acontecido para quebrantar sendas jornadas de reflexión en un truco de última
hora.
Ritmo
y tiempo son factores condicionantes que se cumplen con el beneplácito de las
masas entregadas; de cuyos bolsillos pueden asomar los mismos carnés políticos
que llevaban aquellos que asaltaron las sedes del PP al grito de quién ha
sido.
Los
engaños de la demagogia y la manipulación social son muy sutiles; tal y como
sucedieron el 13 de Marzo de 2004 y con el asesinato de Isaías Carrasco con
mítines y puestas en escena nada improvisados en plena jornada de reflexión. Los engaños estaban destinados a manipular a las gentes de bien que llevados de impulsos nobles tienden a clamar justicia cuando están convencidos de obrar correctamente... desconocedores de ser marionetas muy a propósito de las más ocultas intenciones
No
quepa la menor duda de que si irrumpe otra de esas sorpresas, será más que
evidente la implicación de todos los beneficiados estos años atrás… ahora en
otra etapa de huida hacia delante, caiga quien caiga.
Los
atrevimientos de estos años son consistentemente criminales y es de esperar que
tantos beneficiados no vayan a quedarse de brazos cruzados. El objetivo es la
Corona- un peldaño más alto que las ambiciones anteriores en la misma escalera programática- y con ella el poder democráticamente elegido al que no van a dejar
gobernar en paz. Podemos remontarnos a los años de la instauración de la II
República por la fuerza, porque ése podría ser el debate de la "indignación"
popular al grito de corrupción y traición , ante todos los que deseen un devenir
democrático en la línea de lo constitucional.Los plumeros de la demagogia asoman y el teatro de la discordia puede escenificarse en cualquier momento; sólo hay que ver lo que pueden perder si se descubre la trampa de donde provienen tantos regalos de sectarismo a costa del saqueo de los ciudadanos.
Asombra
el silencio de lo proetarra; la paz del sindicalismo comprado, el silencio de los que no
son corderos y se prevé que los lobos estén al acecho.
Tiempo
y ritmo… toda una coral callada en lo que ¿será después una asonada popular de
dimensiones tan características a las vistas en tantas y tantas manifestaciones
contra la Oposición durante el gobierno socialista?¿Qué esperar si no de
quienes van a perder todo aquello que jamás conseguirán por la vía
estrictamente legal?
El
objetivo apunta a la más alta instancia de la que depende el orden
constitucional y no tardarán en aparecer en escena los abanderados de la tricolor al son de los parias de la Tierra.
El
director de escena controla a los figurantes y entre bambalinas nada es como
aparenta ser en la realidad; porque la realidad se esconde hasta la señal que
dé inicio al teatro de la discordia.
Huele
a quemado porque los rescoldos permanecen. Atentos y oteando el horizonte. No tardará en irrumpir la primera llamarada con la certidumbre de que el incendio de estos años jamás estuvo apagado. Si no es al norte, será por el sur o, mirando al este, los fuegos harán estragos en el oeste descuidado de vigilancia; por sorpresa o quizá a traición nunca casual, la misma perpetrada cuando España no volvió a ser la misma desde un 11 de Marzo.Hagamos política ficción, o no...