.wordpress.com/2011/10/25/exijo-la-dimision-de-la-directora-provincial-de-educacion-de-valladolid/">Dirección Provincial de
Educación de Valladolid, aunque lo han hecho con retraso en muchos casos. El
año pasado ya se dieron las mismas situaciones en muchos centros. La educación
sigue siendo la principal pagana de la dejadez de políticos y administraciones
públicas.
Desde el Partido Popular se
insiste en que la educación y la sanidad no sufrirán pero ahí está la realidad;
en este caso tozuda y diametralmente opuesta a lo que dice los políticos de
turno y de pesebre. No hay más que darse una vuelta por algunos centros educativos
y hospitalarios. Incluso el desprecio de la Administración pública hacia los
centros educativos se extiende al hecho de no notificar que van a ser colegios
electorales; sin más aviso se presentan con cabinas, urnas y papeletas en una
política de hechos consumados. Se sienten con derecho a imponer y avasallar.
Nunca los políticos de turno habían demostrado tanto desprecio a la ciudadanía,
a los servicios públicos y a los contribuyentes.
La Junta de Personal Docente de
los Centros Públicos no Universitarios de Valladolid ha manifestado el malestar
transmitido por el profesorado ante el fuerte recorte de recursos económicos y
de medios materiales en los centros educativos. Ese recorte repercute en el
encendido y uso de la calefacción; en el suministro de material (mobiliario,
equipos informáticos,...); en la disminución y retraso de la dotación
presupuestaria para los gastos de funcionamiento de los centros y en la
conservación y mantenimiento de los centros.
La vergüenza y la desfachatez de
quienes gestionan los presupuestos de
Castilla y León llega hasta el punto de situaciones como la del ejercicio
económico 2010, donde el cuarenta por ciento correspondiente a los gastos de
funcionamiento de los centros llegó a las cuentas bancarias de los citados centros
públicos el 31 de diciembre. Sí, como lo leen; es decir, el último día del
ejercicio económico. ¿Hubiera admitido la Administración regional que las
ciudadanía retrasara el pago de cualquier impuesto hasta cuatro, cinco o seis
meses? Sinceramente, lo dudo.
En el caso del considerable
retraso al que nos hemos referido, la incompetencia de los gestores regionales
representó 'banderillas negras' para los centros y para los equipos directivos.
Prometieron que no se volvería a repetir y, por lo que estamos viendo a día de
hoy, llevamos el mismo camino de descontrol regional, dejadez manifiesta y
persistencia en la indignidad. ¿Acaso pretenden que los equipos directivos
adelanten el dinero que la propia Junta de Castilla y León no es capaz de
gestionar correctamente? ¡Lo que faltaba! Éramos pocos y parió la burra.
No estaría de más que los
centros, a través de sus directores, solicitaran la medición de temperaturas en
los centros de trabajo a través del Comité de Salud y Prevención de Riesgos.
Dato éste que los sindicatos docentes han aportado a los centros públicos; al
menos en esta ocasión han sabido estar a la altura porque normalmente el
profesorado no sabe de los representantes sindicales nada de nada durante
cuatro años, excepto cuando se acercan las fechas de elecciones.
Sería conveniente aprovechar la
ocasión para denunciar irregularidades. En época electoral las Administraciones
suelen hacer caso a la ciudadanía porque, después, cuando pasa el día de las
votaciones, nos hacen una peineta y se olvidan hasta las próximas.
Aprovechemos, pues, porque --como decía Ramón y Cajal-- "las ideas no
duran mucho. Hay que hacer algo con ellas".