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Juan Jiménez alcalde de Puerto Rosario y que organizan al alimón la Asociación
de Vecinos Virgen de la Peña y el ayuntamiento capitalino que están dando el
callo para que ese día si algo falla que sea lo que yerre el autor de la
novela, que habrá que reconocer que es el menos fiable de los que intervienen
en la preparación del acto.
Y hablaba del alboroto y mientras lo decía, pensaba que en
cuanto tuviera finiquitada la presentación de mi novela, iba a comenzar con los
trabajos preparatorios que me harán falta si quiero que el texto de mi próximo
relato esté terminado a finales del año 2022. Aunque vaya uno a saber cómo irá
el asunto porque tengo muy presente que del dicho al hecho hay mucho trecho y
habrá que ver si soy capaz de volver a atarme al duro banco de la galera
Turquesa y ponerme a diario frente al ordenador para escribir otra novela. Un
texto que pretendo tenga el mismo protagonista y escenario, aunque quiero que
trate de temas distintos a los que han formado parte de la trama de “Al madero
no le gusta la ropa vieja” que como ya sabrán ustedes tienen que ver con el
blanqueo de capitales y la corrupción de menores.
Lo de la promoción no es que sea algo que se parezca ni de
lejos a picar piedra, pero tiene, como casi todo en este mundo traidor, su cara
y consecuentemente su cruz. Desde siempre he asistido como espectador, oyente o
lector a muchas intervenciones promocionales de escritores, cineastas, autores
teatrales, cantantes… en las que invariablemente me molestaban las múltiples
repeticiones que se producían. Tengo muy claro que en esto de las entrevistas
generalmente los autores se limitan a contestar lo que se les pregunta y
naturalmente las preguntas que se les hacen en los distintos medios a los que
acuden se parecen muchísimo entre sí, pero esa cuestión se nota menos que las
constantes reiteraciones que el autor, actor o director se ve obligado a emitir
con la mejor de sus sonrisas.
Llevo días haciendo la promoción del libro, sea en Facebook,
Twitter, radio o televisión y mucho antes en el blog Al sol de Fuerteventura.
Sé que debo ir con cuidado para no repetirme demasiado, me da la impresión de
que lo hago más bien con poco éxito, porque habrá que aceptar que el tema de la
novela, su escritura y edición da para lo que da y para usted de contar, y las
anécdotas, por graciosas que puedan parecer, terminan agostándose a cuenta de
las reiteraciones. A eso hay que añadir la mala costumbre que tengo de contar
algunas sucesos u ocurrencias de manera reiterativa, lo cierto es que repito más que el
ajo, tal y como lo hago constar en el título del presente escrito.
Pero de menos nos hizo el Señor y más se perdió en Cuba y
venían cantando. Sé que tengo tendencia a las repeticiones y si acudo a
entrevistas en las que naturalmente se me van a preguntar prácticamente las
mismas cosas, porque la creatividad y la buena voluntad de los periodistas tienen
su límite, todavía lo hago más. Tengo la esperanza, supongo que como casi todos
lo que se encuentran en mitad de una promoción, que los espectadores, oyentes o
lectores sean extremadamente fieles a sus respectivos medios de comunicación y
así se ahorren ver tres entrevistas en las que se cuentan casi las mismas
cosas.
Pero donde no te libra de las repeticiones ni la caridad es
en la redes sociales, en ellas vas colgando las distintas entrevistas, las
entradas del blog en las que hablas de tu novela, etc. y lamentándolo mucho,
todas ellas van dirigidas a los mismos consumidores. En ese terreno nadie te
libra de repetirte una y otra vez, cuestión que lamento pero espero de la cuasi
infinita comprensión de mis amigos y seguidores en las redes que sepan disculparme.
Así que amigos míos quiero que sepan ustedes que a pesar de
que igual se nota muy poco, procuro no contar siempre lo mismo y que ruego me
excusen por mis reiteraciones, pero como ya les he dicho más de una vez es que
el tema no da para más. Aunque debo decir que tengo el firme propósito de ir
afinando en los días que faltan para la presentación a fin de no fastidiarles
demasiado.
Hasta aquí hemos llegado, si Dios quiere y a ustedes les da
mucha paciencia, espero que nos encontremos aquí otra vez el próximo viernes.
Cuídense mucho.
Un abrazo.
PD: Hablando de promoción, les dejo el enlace a una página
en la que podrán, si fuera de su interés, adquirir un ejemplar de la novela:
https://www.agapea.com/libros/Al-madero-no-le-gusta-la-ropa-vieja-9788418822056-i.htm