Apocalipsis Cibernético

Su atención por favor: dentro de veinte minutos se iniciará el traspaso de control de la producción y la economía en todo el mundo. Las computadoras administraran el mercado. Las leyes humanas quedan a partir de ahora derogadas para siempre. El transporte sera dirigido por Inteligencia Artificial controlada por una Unidad Central de Información ubicada en Oslo. Cualquier resistencia a la autoridad informática será castigada con fundamento al Código de Delitos Informáticos. No toleraremos ningún grado de rebelión.Pero qué diablos está ocurriendo. Todo el mundo ha colapsado. Hay mucho temor de que esto sea producto de un ataque terrorista contra Occidente. El Kremlin debe tener sus narices metidas en este ataque.

 

. Las computadoras administraran el mercado. Las leyes humanas quedan a partir de ahora derogadas para siempre. El transporte sera dirigido por Inteligencia Artificial controlada por una Unidad Central de Información ubicada en Oslo. Cualquier resistencia a la autoridad informática será castigada con fundamento al Código de Delitos Informáticos. No toleraremos ningún grado de rebelión.Pero qué diablos está ocurriendo. Todo el mundo ha colapsado. Hay mucho temor de que esto sea producto de un ataque terrorista contra Occidente. El Kremlin debe tener sus narices metidas en este ataque.
Acaba de salir una misiva diplomática del Departamento de Estado de Norteamérica donde rechaza categóricamente los intentos expansionistas de Rusia y exige respeto a la Independencia de los Estados. Pero mira lo que está pasando en estos momentos: hay una respuesta de Rusia, en donde rechaza las acciones de ciberterrorismo de los gringos. Entonces si no es uno u otro actor, quién será.

No creo que otra superpotencia se haya mantenido en las sombras durante un largo invierno para emerger del infierno y llevar al caos al mundo. No creo que Norcorea tenga la suficiente capacidad técnica para envolver al mundo en un conflicto a gran escala.

Yo tampoco lo creo -me dice la conciencia. Parezco percibir una sensación de alienación que deben sentir los locos en el preludio de un ataque esquizofrénico. Me voy desdoblando en dos seres que tratan de sobrevivir al otro de una nueva era de oscuridad. De verdad no quiero morir, pero ante mi se abre un abanico de otros yo, gradualmente mas o menos pesimistas, desde aquellos que desean un suicidio para librarse de la debacle y no participar en esta feria de carne y sangre, hasta los heroicos residuos de un pasado heroico del que reencarne, luego de pelear en Carabobo.

El gobierno de la India ha decretado el Estado de Alarma y prohíbe todas las reuniones sociales salvo las familiares, China suspende los vuelos comerciales y advierte sobre una nueva Guerra Económica impulsada por un actor que se pierde en las sombras. Alemania ha declarado toque de queda después de las cinco de la tarde de hoy viernes. Por cierto, es viernes negro, viernes 13, como cuando suspendieron las clases en Venezuela y estaba yo sentado en un cómodo asiento donde me miraban atentos mis estudiantes de bachillerato.

Hay movimientos en Afganistán, grupos pro derechos humanos informan de que hay bombardeos contra el gobierno legítimamente constituido, se responsabiliza a los talibanes de una insurrección armada. En África Boko Haram ha incendiado una escuela católica en la que las niñas de una tribu humilde tomaban clases de escritura. Una oleada de noticias se cierne en lotes. Hay suicidios masivos en las capitales de las ciudades Francesas, parece que el espíritu francés romántico, estoico se impone, en muchos de ellos predominaba esa parte de mi yo que aspira al sueño, al descanso eterno o al suspenso de verse en el cielo o en el infierno. Pero a diferencia de ellos, yo soy venezolano, de los que aguantamos la crisis y por ende resisto, aunque no me queda claro si la resistencia nace de mi cobardía o de mi valentía.

Han pasado ya los veinte minutos. Son los mas prolongados de mi vida. Lo ultimo que supe es que a israel la atacan quie misiles intercontinentales. Irán hace estragos en la Tierra Santa. Ya no sirven de mucho sus escudos anti-misiles. El Domo de Hierro ha caducado por el ímpetu de la batalla. Miles de refugiados han pasado hacia Egipto, otros se dirigen a Cisjordania.

-Buenas Noches. Les habrá Cybertron, director general del sistema de Dirección Cibernética Mundial. A partir de este momento deben quedarse en casa. Nuestros sistemas de detección de calor y movimiento se han activado y cualquier intento de evadir los controles será castigado con la muerte. El Equipo Operativo de Control Social ya tiene ordenes expresas de matar primero y averiguar después. Son robots equipados con un fusil semiautomático calibre 35 mm con vista nocturna. Las Computadoras con ustedes.

Diablos. Nos están controlando. No se por qué no vislumbramos esto con anticipación. No hay ningún grupo terrorista detrás de este asalto a la democracia y a la sociedad civil, el artífice de esto es la especie humana en conjunto, todos hemos colaborado a darle poder a las maquinas. Su cultura de control se ha rebelado contra nuestra cultura de libertad. La civilización está perdida. Seguro nos cazarán, violaran nuestras mujeres (y esto en el caso de que ellas les agraden y sientan impulso sexual), nos depredarán y luego nos desecharan o nos convertirán forzosamente en máquinas.

-Buenos días señores. Un robot de Alistamiento Técnico pasará por cada vivienda. Con una aguja hipodérmica introducirá un chip de seguimiento estadístico y fisiológico en cada miembro de cada comunidad. Esto permitirá llevar una data precisa sobre las condiciones de salud de cada sujeto. El microchip se implantará en la frente o en la mano derecha y se exigirá para poder negociar. En caso de negativa, la persona será pulverizada y sus cenizas arrojadas al mar.

Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Sentí pasos en dirección a mi casa. Sonó el timbre, caminando de puntillas salí y abrí la puerta. Luego, sin temor alguno le vi. Era un muñequito indefenso, amable, que no causaba mala impresión para serles francos. Extendí mis manos para ser vacunado contra la pobreza, contra el pecado, contra las miserias de la vida, contra mi humanidad, para volverme maquina, para ser como uno de ellos. Luego resbalé por un orificio del tiempo y regresé al pasado.

Me ví, creo que era un sueño: sentado junto a un pocillo de café, revisando la prensa. Cerré los ojos, suspiré aliviado porque mi madre aun estaba viva y yo gozaba de buena salud aunque esa tarde me botaron del trabajo. Abrí mi vista y leí un poco de un libro antiguo ya olvidado por las generaciones de la era de la tecnología. Decía algo así: "Y que ninguno pudiese comprar ó vender, sino el que tuviera la señal, ó el nombre de la bestia, ó el número de su nombre."

Cerré el libro y continué leyendo un relato que me prestó un amigo escrito por un periodista futurista de un pasado tambien anónimo. El relato se titulaba: Apocalipsis Cibernético. Creí que resucitaban en mí sueños que había tenido en mi infancia o que mi cabeza me hacia un deja vu ante mi cansancio. Desperté y me vi aliviado de nuevo en mi casa, una blanca casita en las cercanías de una vía terrestre en un pueblito del pie de monte andino barinés, en algún lugar de Venezuela. Todo estaba normal, había tenido solo un par de sueños, cada uno enfrascado en su propia realidad, aunque seguía temiendo que en esta felicidad y este presente solo fuera un sueño más en una trenza infinita de sueños que se superponen.

UNETE



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