Recorriendo alternativas básicas de inversión para el 10%

La cultura financiera en nuestra sociedad no es algo que se pueda calificar de muy desarrollado, por tanto al proporcionarse información, y particularmente viniendo de los medios de comunicación, se esperaría fuese más completa, especialmente cuando se trata de alternativas de inversión, a fin de evitar una toma de decisiones deficiente que ponga en peligro directo los recursos que una persona posea.

 

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Haciendo el recuento del número de retiros de 10% de las Administradoras de Fondos de Pensión (AFP) que se han tenido disponibles a la fecha, nos encontramos en el tercero, y respecto de los cuales, en cada uno de ellos se ha contemplado como mínimo un valor de 35 UF, mientras que el máximo ha estado acotado a 150 UF.

En esta línea, en un sitio web vinculado a un conocido canal de televisión estatal se publicó un artículo orientado a mostrar las posibilidades para invertir el dinero retirado, y a las cuales se refirió como “viables”, considerando para ello alternativas tales como: a) Ahorro Previsional Voluntario (APV); b) Depósitos a plazo; c) Inversión inmobiliaria; d) Cuenta 2; y e) Ahorro energético.

Al respecto, entendiendo que las prioridades y destino final de uso de estos dineros por parte de las personas puede variar entre unos y otros, en este artículo se considerará como premisa esencial el foco en torno a aquel grupo que desea destinar todo o parte a una inversión netamente de carácter financiero.

Sin embargo, tratando de aterrizar una precisión sobre la orientación del utilizado concepto de viable, la RAE nos proporciona como significado que, tratándose de un asunto, se refiere a la probabilidad de llevarse a cabo. Por tanto, para nuestra tarea, se considerará centrado en aquellos productos financieros que son accesibles, no son complejos y que adicionalmente su grado de riesgo no es elevado.

Por tal motivo, resulta razonable, pero también cuestionable, señalar que el abanico de inversiones señalada por la estación estatal resulta algo reducido o mezquino, particularmente en un ánimo de transparencia y de información más completa para quienes deben estudiar, analizar y finalmente tomar una decisión al respecto, especialmente para aquellos quienes son conservadores en su perfil de riesgo.

De este modo, el artículo aludido al menos podría haber incorporado dos alternativas de inversión financiera para el segmento personas, y que, sin el ánimo de pretender ser exhaustivo y completo en torno a las características de cada uno de los productos a mencionar, se puede resaltar:

a) Libreta de ahorro: La cual exhibe como grandes características a tener presente, el que quizás sea el producto más básico más rentabilizar nuestros ahorros, permitiendo conocer de manera anticipada el rendimiento que proporcionará, aunque éste precisamente responda a una tasa de interés más bien reducida respecto de otros productos, sin embargo, posee un nivel de riesgo muy bajo, presenta bajos niveles de exigencia para aperturarla, no suele tener costos de administración, y además dispone de un límite de garantía estatal si es que corresponde a aquella modalidad beneficiada por la ley. Por otra parte, dependiendo del tipo de ahorro, podrán existir ciertas restricciones en cuanto al número de retiros, y que pudiendo excederse hagan perder el beneficio de la rentabilidad. Asimismo, tratándose del valor monetario de los retiros estos no deben ser superiores a las 30 UF, pues de lo contrario se debe dar aviso de rescate con 30 días de anticipación.

b) Fondos mutuos: Constituye una alternativa que descansa en la idea de portafolios o carteras de inversión, es decir, una estructura compuesta por un conjunto de productos o instrumentos financieros, los cuales pueden tener una conformación de ser sólo de instrumentos de renta fija, o sólo de instrumentos de renta variable, o bien, una mixtura entre instrumentos de renta fija e instrumentos de renta variable. Al respecto, la composición de estos portafolios bajo esta modalidad atomizada le otorga un sello marcado por lo que se denomina “diversificación”, el que en simple busca alcanzar una buena rentabilidad, pero a un nivel acotado de riesgo. Así, el tipo de portafolio que elija el inversionista dependerá en gran medida del perfil de riesgo que posea. Por tanto, un perfil conservador probablemente se decante por un portafolio de carácter fijo, o bien uno mixto, pero en el cual predominen los instrumentos de renta fija. Por otra parte, en términos de costos, estos instrumentos normalmente poseen costos vinculados al acceso a la participación en los portafolios, así como también con su administración y con su liquidación o rescate. No obstante, exhiben flexibilidad para fines de rescate, ya que se puede solicitar la recuperación del total invertido, o bien sólo de una parcialidad, lo que normalmente queda disponible al día siguiente de presentada la solicitud de rescate. Asimismo, es conveniente contemplar que poseen algunos beneficios tributarios, los que se encuentran contemplados en el artículo 57, 107 y 108 de la Ley sobre Impuesto a la Renta. Por último, a diferencia del otro producto comentado, si bien los rendimientos históricos de cada portafolio disponible son conocidos, es conveniente recordar que “la rentabilidad obtenida en el pasado no garantiza que se repitan en el futuro”. 

Mauricio Andrés Burgos Navarrete

UNETE



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