La irrupción de las criptomonedas verdes

La preocupación por el cuidado del planeta y el medio ambiente se percibe a través de una serie de instancias del quehacer diario. Las finanzas no está quedando ajeno, y particularmente algo más precoz en su surgimiento, como lo son las criptomonedas, también se están sumando. 

 

. Las finanzas no está quedando ajeno, y particularmente algo más precoz en su surgimiento, como lo son las criptomonedas, también se están sumando. 

Cuando se reflexiona en torno a las criptomonedas existentes probablemente se presentará en nuestras mentes algunas como el bitcoin, ethereum y dogecoin, entre otras. Sin embargo, no debemos quedarnos con esta mirada tan restringida, ya que tal como nos señala el sitio Neo2, a la fecha se reconocen más de 8.400 criptomonedas a nivel mundial. Obviamente, algunas destacan más que otra.

Uno de los aspectos que se debe reconocer en torno a las criptomonedas es que su existencia descansa en la tecnología basada en la cadena de bloques, más conocida como blockchain, la que se basa en una numerosa cantidad de computadores conectadas en una red descentralizada que deben funcionar las 24 horas del día. Asimismo, los mineros en su afán de incrementar la posibilidad de conseguir un bitcoin, conectan una gran cantidad de computadores.  Ambas instancias involucran un gran consumo de energía, esencialmente electricidad.

Sin embargo, en este accionar se presenta un costo complejo para las criptomonedas, particularmente en el bitcoin, y que semanas atrás Elon Musk hizo mención a ella: el alto consumo de energía que conlleva su creación y negociación, y que se está desarrollando a un costo tan alto a nivel medio ambiental. A ello se sumaron comentarios de la Secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Sra. Janet Yellen, quien manifestó lo ineficiente de la forma de materializar las transacciones, y su asombro respecto de la cantidad de energía que consume.

Al respecto, en articulo preparado en febrero de 2021, la BBC señalaba que el Centro de Finanzas Alternativas de la Universidad de Cambridge (CCAF), estimaba que el consumo total de energía relacionado al bitcoin se encuentra entre 40 y 445 teravatios por hora (TWh) al año, con una estimación central de aproximadamente 130 teravatios por hora. Para tener una referencia del alcance de estos consumos, se planteaba que en el Reino Unido el consumo al año es algo superior a 300 TWh al año.

Complementariamente, la fuente eléctrica que utilizan los mineros para los bitcoin proviene esencialmente de fuentes contaminantes, lo cual fue analizado por la CCAF al encuestar a los involucrados a nivel mundial en la administración de la red de bitcoin a nivel mundial, dando los resultados que alrededor de dos tercios de la energía descansa en combustibles fósiles. De este modo, el alto consumo de electricidad proviene de emisiones de carbono.

Si te estás preguntando de donde se obtiene el dato de consumo de electricidad en la generación  de la criptomoneda, pues se obtiene del Índice de Consumo Eléctrico del Bitcoin de Cambridge (CBECI), el que proporciona información en tiempo real, y que puede ser seguido en el sitio web https//cbeci.org 

Así, de lo anterior, se produce una relación y es que a medida que sube el precio del bitcoin, también sube el consumo de electricidad. Lo contrario sucederá, en el caso de que baje significativamente.

En todo caso, lo que debe quedar claro es que el bitcoin no es muy eficiente en el uso de la energía, y como alguien lo señaló, más o menos, es malo que se desperdicie energía en algo que casi se siente como una lotería.

En consecuencia, adquiere relevancia el surgimiento en el mercado de monedas digitales que responden al cuidado medio ambiental y que son catalogadas como criptomonedas verdes o ecológicas. Una tendencia denominada como “ecofriendly” y que comienza a instalarse con más fuerza dada la atención y preferencia por opciones más sustentables por parte de los eventuales inversores, así como también de analistas y la comunidad en general.

Ello también lleva a adquirir más relevancia la iniciativa denominada “Acuerdo Cripto Climático”, respaldado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la que basándose en los Acuerdos de Paris, congregó a la industria criptográfica, así como de tecnología financiera a fin de establecer acuerdos que permitan un futuro amigable con la sostenibilidad, y que particularmente pretende lograr un sector de criptomonedas que en su totalidad opere sobre criterios renovables.

Probablemente, el mensaje, preocupación y directrices ya señaladas marquen un antes y un después en el sector de las criptomonedas. Las buenas intenciones o discursos deberían ser refrendados ante la comunidad mundial con evidencias, de modo que algunos activos operativos en actualidad se posicionen de manera más sólida como alternativas sustentables, en tanto otras sean castigadas por mantenerse al margen de esta loable iniciativa, o bien, por estar desarrollando estrategias “green washing” -lavado de imagen verde- que afecten la adecuada toma de decisiones de potenciales inversionistas. Por ello en la búsqueda, identificación y encuentro real de esas criptomonedas con sentido verde, se deberá estar alerta. ¡Atentos! 

Mauricio Andrés Burgos Navarrete

UNETE



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