Blanco Nocturno de Ricardo Piglia



Edit. Anagrama / 299 pp. Por Marcelo Beltrand Opazo  

 


El año pasado Ricardo Piglia publicó el libro Blanco Nocturno con la editorial Anagrama. Este libro se puede definir como una novela total. Un libro que maneja el género policial en forma notable; donde se conjugan los conflictos reales, en un mundo ficcionado; los conflictos campo-ciudad; los prejuicios. Esta novela se inicia como una novela de personajes, como señaló Piglia en una entrevista en Página 12, pero que termina como una novela sobre el campo. Llama la atención que el personaje, que creemos el principal, de pronto, salga de escena y otro tome su lugar. El dinamismo que eso trae, permite la profundad en la historia, imaginar completamente la vida de aquel pueblo. ¿Quién es el personaje principal? Croce, Luca Belladona, Renzi, Tony Durán. Piglia, al igual que Onetti o García Márquez, construye un espacio donde todo es posible, con leyes y códigos propios. En momentos nos recuerda a Santa María de Onetti: la fábrica, el abandono y el sueño de la redención; un extranjero, las noticias y las lejanías de la civilización. Todo un mundo.

La llegada de Tony Durán al pueblo, no es el inicio de la historia, sino, que encaja en otra historia que comenzó con el primer Belladona, el fundador del pueblo. Tony

Durán, es parte del engranaje central, el chivo expiatorio, y su asesinato es la pieza que faltaba para que la maquinaria siga funcionando. El comisario Croce y sus métodos, casi sobrenaturales aportan el ingrediente de realismo mágico. Las hermanas Belladona, con su belleza, su arrogancia, su ímpetu, el misterio propio del género, no hay una mujer, existen dos iguales, dos hermanas gemelas que son el aceite, el lubricante de la máquina. Toda una maraña de sucesos y circunstancias que van envolviendo la lectura, complejizando el desenlace. Sin duda, una novela total.



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Edit. Anagrama / 299 pp. Por Marcelo Beltrand Opazo  

 


El año pasado Ricardo Piglia publicó el libro Blanco Nocturno con la editorial Anagrama. Este libro se puede definir como una novela total. Un libro que maneja el género policial en forma notable; donde se conjugan los conflictos reales, en un mundo ficcionado; los conflictos campo-ciudad; los prejuicios. Esta novela se inicia como una novela de personajes, como señaló Piglia en una entrevista en Página 12, pero que termina como una novela sobre el campo. Llama la atención que el personaje, que creemos el principal, de pronto, salga de escena y otro tome su lugar. El dinamismo que eso trae, permite la profundad en la historia, imaginar completamente la vida de aquel pueblo. ¿Quién es el personaje principal? Croce, Luca Belladona, Renzi, Tony Durán. Piglia, al igual que Onetti o García Márquez, construye un espacio donde todo es posible, con leyes y códigos propios. En momentos nos recuerda a Santa María de Onetti: la fábrica, el abandono y el sueño de la redención; un extranjero, las noticias y las lejanías de la civilización. Todo un mundo.

La llegada de Tony Durán al pueblo, no es el inicio de la historia, sino, que encaja en otra historia que comenzó con el primer Belladona, el fundador del pueblo. Tony

Durán, es parte del engranaje central, el chivo expiatorio, y su asesinato es la pieza que faltaba para que la maquinaria siga funcionando. El comisario Croce y sus métodos, casi sobrenaturales aportan el ingrediente de realismo mágico. Las hermanas Belladona, con su belleza, su arrogancia, su ímpetu, el misterio propio del género, no hay una mujer, existen dos iguales, dos hermanas gemelas que son el aceite, el lubricante de la máquina. Toda una maraña de sucesos y circunstancias que van envolviendo la lectura, complejizando el desenlace. Sin duda, una novela total.




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