. Alguien podrá pensar que las recetas que traigo hasta
ustedes son todas o casi todas de la cuenca mediterránea y tendrá razón, no en
vano la novela negra mediterránea se caracteriza por la atención que presta a
la gastronomía popular del escenario en el que discurre la narración.
La novela negra nórdica, dicho con todos los respetos, si por
algo se caracteriza es por su paupérrima aportación a la presencia de la
gastronomía escandinava, que seguro debe existir y ya para qué les cuento si
uno se empeña en buscar algún plato que provenga de los clásicos yanquis del
género. El otro día releyendo “Yo el jurado” de Mickey Spillane estuve atento
para ver si encontraba algún plato para traer hasta ustedes su receta, pero
desistí cuando leí que el protagonista llevaba a una señorita a cenar a un buen
restaurante para comer … pollo frito.
Aunque prometo que la próxima receta será de comida
mejicana, estoy releyendo “La Frontera” de Don Winslow y en ese relato aparecen
algunas recetas interesantes. La cocina mejicana es una maravilla, una barroca
explosión de colores, sabores, texturas, realzadas por la utilización del
picante, unas veces sutilmente, otras más duramente, fruto todo ello de la
fusión de unas cuantas culturas. Está claro que la sabiduría atesorada durante
siglos en las cocinas populares y la aportación a la tarea de nuevas materias
primas han llegado hasta nosotros como auténticas joyas del sabor.
Hoy hablaremos de un plato que es sobradamente conocido en
la cuenca mediterránea, me refiero al souvlakis, un plato típicamente griego
pero que con otros nombres se cocina en ambas orillas del Mare Nostrum. El
plato está aquí porque Petros Markaris, el ilustre escritor de novela negra nos
explica en sus obras que esta receta constituye una de las debilidades
culinarias de su protagonista de cabecera, el comisario Kostas Jaritos, junto a
los tomates rellenos que le prepara su esposa,
No resulta extraño toda vez que es un plato muy popular en
toda Grecia. Los griegos lo comen por las calles de Atenas mientras caminan
apresuradamente para llegar a su destino o se sientan en la mesa de un souvlatzidiko,
el restaurante que vende souvlakia. Es un plato bastante barato y de ahí su
popularidad, por muy poco dinero se puede comprar un souvlaki con pan de pita o
un souvlaki en un pincho sin la pita acompañado con algo de pan.
La palabra souvlaki es un diminutivo de la souvla griega
medieval (σούβλα), que significa “pincho”, que proviene de la subula latina.
Souvlaki es el término común en la Macedonia helénica y en otras regiones del
norte de Grecia, mientras que, en el sur de Grecia, alrededor de Atenas, se
conoce comúnmente como kalamaki o “junco”.
Se puede hacer con trozos de carne de cordero, pollo, cerdo
y en casa incluso lo hemos hecho con pavo y como decía antes se puede comer en
un pincho de madera, intercalando entre los trozos de carne, pedazos de
cebolla, pimientos o cualquier hortaliza que apetezca o envolviendo en pan de
pita el resultado del asado de la carne y las hortalizas que se nos ocurran,
acompañado, eso sí con una buena salsa tzatziki.
El plato de hoy aparece en la primera edición de la novela
de Petros Markaris” Con el agua al cuello” que publicó en el año 2011 Tusquets
Editores. En la página 91 de ese relato podemos leer:
“… — ¿Por qué dices eso? ¿Acaso tú tienes motivos para
dar saltos de alegría? — replica Katerina.
—No, claro que no. Aunque, mira, tendremos que tragarnos
los ajustes, el recorte de la decimotercera paga y de las pensiones, y también
lo de la seguridad social… ¡pero no vamos a dejar de comer suvlakis! Cada cosa
tiene su lugar y su momento. …”
Como sucede en todo plato popular existen muchísimas recetas
del plato, la que yo les traigo les puede servir de guía, utiliza carne de
cerdo, que es la que más me gusta, pero ya saben, pueden utilizar la que más
les guste o…la que tengan en la nevera. Una vez que la hayan probado, si les
gusta, les animo a que aporten su particular gusto a los souvlakis.
Souvlakis de solomillo de cerdo
Ingredientes para cuatro personas:
1 kg de solomillo de cerdo
1 cebolla
5 ramitas de romero
4 ramitas de tomillo
3 dientes de ajo, picados
5 cucharadas de aceite de oliva
10 cucharaditas de vinagre de vino blanco (incl. 5
cucharaditas para la marinada)
1 pizca de sal gruesa
Pimienta
Para servir
2 tomates grandes, cortados a rodajas
3 cebolletas, cortadas en tiras
Unos panes de pita
Preparación:
1.- En un tazón, vierta cinco cucharadas de vinagre blanco y
desmenuce 2 ramitas de romero y 2 ramitas de tomillo. Sumerja los pinchos de
madera en esta marinada durante 1 hora y media, para que no se quemen mientras
se cocina la carne y liberen un excelente aroma.
2.- Importante, con un cuchillo afilado, retire toda la
membrana blanca que cubre la parte superior del lomo de cerdo, eso le asegurará
que la carne no quede tiesa.
3.- Corte la carne en trozos pequeños del mismo tamaño,
sobre unos tres cms. de grosor. Coloque la carne en una ensaladera y reserve a
temperatura ambiente durante 30 minutos. Corte la cebolla en cuatro partes,
separe las capas y añádalas a la carne. Desmenuce el romero y el tomillo
restantes y agréguelos. Añada 5 cucharadas de aceite de oliva, 5 cucharadas de
vinagre de vino blanco, ajo, sal y pimienta. Deje reposar en el refrigerador
durante 30 minutos.
4.- Precaliente la parrilla, barbacoa o el horno. Coloque
los trozos de carne en los pinchos de madera insertando 2 o 3 trozos de cebolla
entre los trozos de carne, en casa añadimos también trozos de pimiento.
5.- Colóquelos en la barbacoa, en el horno o en la parrilla
hasta que la carne esté dorada
Como ya les he comentado a un buen souvlakis le viene muy
bien la salsa tzatziki, que recomiendo hagan antes de ponerse a trabajar con la
carne. Veamos cómo la podemos hacer:
Ingredientes:
Yogur griego natural sin azúcar, 250 g (2 yogures)
Pepino, 1 grande (unos 350-400 g)
Ajo, 1 diente
Lima o limón, 1
Sal
Pimienta molida
Aceite de Oliva Virgen Extra-2 cucharadas
Panes de pita o cualquier otro pan plano para acompañar
Preparación:
1.- Lo primero que haremos será lavar muy bien el pepino,
pues lo usaremos con la piel. Después, con ayuda de un rallador grueso,
rallaremos el pepino sobre una estameña, gasa o sobre un paño de cocina limpio
y sin perfumes de suavizantes o detergentes.
2.- Dejaremos reposar un par de minutos para que el pepino
rallado suelte el agua de vegetación y la eliminaremos retorciendo la estameña
con el pepino dentro.
3.- En un bol ponemos el yogur griego natural. Recordad que
no puede ser de los que vienen azucarados.
4.- Añadir el pepino
rallado que tenemos reservado, unas vueltas de pimienta, un diente de ajo asado
y triturado y una cucharadita de eneldo. Mezclar bien.
5.- Finalmente
añadimos el zumo de una lima o de un limón, el aceite de oliva virgen extra y
rectificamos de sal.
6.- Si no lo vamos a
consumir inmediatamente, tapamos con papel film y guardamos en la nevera.
Hasta aquí hemos llegado, espero que si Dios quiere nos
encontremos aquí el próximo viernes. Cuídense mucho y buen provecho.
Un abrazo
La editorial Libros Indie ha publicado mi novela "Al madero no le gusta la ropa vieja" si estuvieran interesados en adquirirla pueden hacerlo siguiendo el presente enlace:https://indie.quares.es/apex/quares/r/landingweb/detalle-producto?p2_id=22473&session=6537641680098