El debate electoral, breve análisis

Lejos de mi intención quedaría que se interpretara este artículo como un alegato partidista, pero el debate de esta noche entre Mariano Rajoy y Alfredo Perez Rubalcaba se ha decantado de forma apabullante en favor de la dialéctica del candidato socialista más allá de contenidos ideológicos.

 

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Sin embargo, lo que si ha logrado Mariano Rajoy sorprendiéndonos a muchos es encajar muy bien y salir en ocasiones al paso a base de frases echas que muchas veces le han servido para amortiguar las acusaciones directas de Rubalcaba de no conocer su propio programa electoral, ambiguo y falto de contenido en materias cruciales como la financiación de la sanidad o derechos sociales, según el socialista.

La clara iniciativa ha corrido a cargo del candidato del PSOE que fiel a su lema de campaña explicar, ha propuesto: mayor protagonismo y dotación económica para el ICO, nuevos planes para la financiación de la sanidad, la propuesta de pedir a la UE un receso en las peticiones de los recortes, un impuesto para los más ricos y otro para las entidades bancarias, además de la supresión de las diputaciones y las rebajas fiscales a las empresas que creen empleo. Dejando entrever además recortes de gasto en el ámbito militar y mayor inversión en I+D.

Las propuestas de Rajoy se han limitado a las de flexiblizar el mercado laboral, sin decir cómo, pero intuyendo todos gracias a Perez Rubalcaba que aceptando las peticiones de la CEOE de dejar fuera de los convenios colectivos a las PYMES, la de mayor austeridad en el gasto público y de la administración y la de rebajas fiscales para los autónomos.

Las principales grietas del discurso de Rajoy han sido ocasionadas por la dialéctica de Rubalcaba, logrando dejarle casi sin respuesta (la de crear más empleo según Rajoy como medida para aumentar los ingresos públicos) en el tema de la financiación sanitaria, al igual que en el momento en que el socialista recordaba las deficiencias del la educación en Madrid ante el apoyo de Aguirre a la educación privada  o cuando interpelaba a Rajoy a explicar la ambiguedad del programa del PP en cuanto a la posible compra de los activos tóxicos bancarios. 

También finalmente Rajoy no ha podido eludir la pregunta sobre el matrimonio homosexual, recurrido por el PP a los tribunales, asunto que puede generar una sangría de votos entre ciudadanos de orientación homosexual para el Partido Popular.

Las grietas de Rubalcaba han venido gracias a la insistencia de Rajoy de que Rubalcaba ha sido partícipe de el gobierno anterior, en el tema de los recortes de salarios de los empleos públicos y en el inevitable asunto del desempleo.

Pero en definitva, ante unas elecciones ya decididas en favor de la mayoría absoluta del PP, Rubalcaba habrá logrado rascar votos y situarse de seguir en la oposición con una mejor valoración política, sobretodo dando una imagen de que sabe de lo que habla y de que tiene propuestas en la mesa.

 Claro está que a Rajoy no le interesaba desvelar por completo su programa político y ahí ha actuado bien, pero ha habido momentos en los que el candidato socialista preguntaba y argumentaba y Rajoy se limitaba a repetir hasta la saciedad como ustedes han generado cinco millones de parados, chascarrillos absurdos como ustedes se han olvidado de Europa o compararnos constantemente con Alemania y Francia. Un candidato y más en un debate debe arriesgarse algo más en las propuestas, sobretodo ante unas elecciones ya ganadas. 

Pero ese es el error o el acierto de Mariano. Ser tan coservador en materia de riesgos le ha se convertido en un verdadero resistente a las críticas y fracasos a base de pasitos y paciencia, pero también desvela constantemente una falta de personalidad en cuanto a ideas y propuestas, que no en personalidad y moderación.

La gota que finalmente ha colmado el vaso ha sido cuando Rubalcaba ha logrado situar a Rajoy casi como el causante de la crisis recordándole su Ley del suelo de 1998 (con gran parte de razón) y para colmo, tras una hora y media de acusar al gobierno de recortes sociales y no mirar a Europa, Rajoy ha acabado diciendo que la economía le ha venido impuesta al gobierno desde Europa, es decir deslegitimando de esta forma todo su discurso anterior y faltándole decir que los recortes era inevitables.

Sorprende que Rajoy, quizás óptimo para otros ministerios pero nunca para presidente del gobierno vaya a ser presidente del gobierno, pero al igual que en su día a Zapatero con el 11M, la presidencia le ha caído del cielo gracias a la crisis. 

UNETE



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