Vibraciones positivas son como un virus bueno


. Tanto las buena vibración como la mala se contagia tan rápido como los virus de un resfriado, según apunta David Goleman en su libro Inteligencia Social. Donde menciona una serie de estudios que confirman que existe este contagio emocional-vibracional. Uno de esos estudios demostró cómo las personas sometidas al experimento se iban contagiando de las emociones que veían en las fotografías, que se les mostraban, o de los individuos que entraban en contacto con ellas. Todos podemos ser portadores y transmisores de estas vibraciones aunque no siempre somos conscientes de ello. Digamos que lo acertado sería saber protegerse de quienes son capaces de contagiarnos sus vibraciones negativas, lo hagan intencionadamente o no, y de compartir más tiempo con quienes irradian energía. Las vibraciones negativas, en su justa medida, también tienen su utilidad. Lógicamente, lo sano no es vivir de las vibraciones negativas, de hecho es importante controlar el tiempo que esas emociones están con nosotros. De ahí que necesitamos establecer mecanismos para alejarnos de aquellas personas que son capaces de contagiarnos su ira, rabia o angustia y crearnos malestar. Por otro lado, mostrar las vibraciones positivas siempre es más agradable, al igual que recibirlas porque se genera un ambiente más grato que beneficia a todos. Si nuestro objetivo es disfrutar y ser felices en la vida, tendremos que intentar rodearnos de aquellas personas que nos ayudan a conseguir esa meta. Autor : MC Gabriel Tovar





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