Reseña "La bailarina de San Petersburgo de Andrés Pérez Domínguez



Interesante. Trabajada. Historia bien contada y dinámica. Con Gordon Pinner reviviremos el imperio de los zares que palpita pese a su muerte. Infiltrado en el hábitat de los rusos exiliados en París se jugará el tipo y en su estrés –y continuo movimiento– se encuentra la vidilla que da de la novela.

 

. Historia bien contada y dinámica. Con Gordon Pinner reviviremos el imperio de los zares que palpita pese a su muerte. Infiltrado en el hábitat de los rusos exiliados en París se jugará el tipo y en su estrés –y continuo movimiento– se encuentra la vidilla que da de la novela.
  Andrés Pérez Domínguez juega con los saltos temporales para presentarnos en 1945 en Sevilla a su periodista-espía, medio inglés, medio español, reclamado por las cuentas del pasado. No le queda otra que cumplir con un encargo (buscar a una niña) que lo devolverá a los escenarios de 1930, cuando se manejaba entre los nostálgicos de los Románov como topo del comunismo. Ya no es el mismo Pinner encandilado con los cantos de sirena de la utopía que predicó la Revolución rusa y sin embargo... algo queda.

  La ambivalencia y contradicción del personaje se convierten en estupendas bazas narrativas que aprovecha bien el autor para intentar explicarnos quién es y cómo se está construyendo a sí mismo. Pérez Domínguez va desmenuzando a su protagonista mientras lo pasea para nosotros por el entonces y el ahora entre ciudades.

  Aunque él sea centro absoluto, el escritor pone a disposición de la trama a personajes reales (interesante el trabajo que ha hecho con ellos, como parte del trasfondo histórico de la novela) y de ficción. Entre los secundarios, aunque con distintos grados, destacaría al príncipe Kovalevski y su esbirro. Y como pequeña joyita, la mujer que regenta el orfanato del que tanto espera Pinner; es de esos papeles del reparto que dan regusto y dejan con ganas de más.

  Con las andanzas de Pinner –entre el idealista y el desengañado– no da tiempo a aburrirse. Pocas son las vidas del gato para tanto como se juega el pescuezo. Me surgía la pregunta según lo iba conociendo: ¿este hombre tiene muchos problemas o también se los busca un poquito? (tono irónico). Ya me dirán si la leen. Cuando una novela genera un debate interior y te sigue interesando encontrar la respuesta hasta el final (y este libro tiene más de quinientas páginas) es para felicitar a su autor.

  A ver, dirán: ¿y la bailarina?, que para eso está en el título. Si tenían dudas (con la portada) de que habrá romance, la definición de la aludida como «hermosa y enigmática...» que figura en la sinopsis, lo deja claro clarito sin decirlo expresamente. Y aunque ella y los acontecimientos que generan su presencia, se alzan como vencedora del título, no es esto lo que más me motiva de la historia.

  Lógicamente son las carreras, la angustia y los aprietos de Pinner por la gelidez rusa (por favor, ¡qué frrrío!) ruso –el del pasado y su presente– junto al aroma del antiguo esplendor de los zares y la ambición revolucionaria, los elementos que arroban en esta lectura. En el frenesí que transmite al lector por tantísimo acontecimiento se siente la profunda pasión que Pérez Domínguez ha puesto en La bailarina de San Petersburgo.

  Ya nos decía en la entrevista que concedió a ELD que el entretenimiento y la emoción son objetivos básicos en su obra, además de la calidad literaria y la reflexión. Y no faltando estas dos últimas a lo largo de las páginas, son los dos primeros los retos más logrados gracias a la energía de la que dota a Gordon Pinner. Aunque pueda sentirse acorralado y a punto de caer al vacío, es un ave fénix. De hecho ya fue personaje de otra novela previa suya y seguro que da para más Pinner.

  Eso queda ya a la elección del escritor y a las pilas recargables de su protagonista. Por mi parte, el estreno con Andrés Pérez Domínguez ha sido muy satisfactorio. Gracias por esta agitada trama que descongela el despiadado termómetro ruso.

Puedes leer la entrevista que Andrés Pérez Domínguez concedió a ELD pinchando este enlace.

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Reseña "La bailarina de San Petersburgo de Andrés Pérez Domínguez


Interesante. Trabajada. Historia bien contada y dinámica. Con Gordon Pinner reviviremos el imperio de los zares que palpita pese a su muerte. Infiltrado en el hábitat de los rusos exiliados en París se jugará el tipo y en su estrés –y continuo movimiento– se encuentra la vidilla que da de la novela.

 

. Historia bien contada y dinámica. Con Gordon Pinner reviviremos el imperio de los zares que palpita pese a su muerte. Infiltrado en el hábitat de los rusos exiliados en París se jugará el tipo y en su estrés –y continuo movimiento– se encuentra la vidilla que da de la novela.
  Andrés Pérez Domínguez juega con los saltos temporales para presentarnos en 1945 en Sevilla a su periodista-espía, medio inglés, medio español, reclamado por las cuentas del pasado. No le queda otra que cumplir con un encargo (buscar a una niña) que lo devolverá a los escenarios de 1930, cuando se manejaba entre los nostálgicos de los Románov como topo del comunismo. Ya no es el mismo Pinner encandilado con los cantos de sirena de la utopía que predicó la Revolución rusa y sin embargo... algo queda.

  La ambivalencia y contradicción del personaje se convierten en estupendas bazas narrativas que aprovecha bien el autor para intentar explicarnos quién es y cómo se está construyendo a sí mismo. Pérez Domínguez va desmenuzando a su protagonista mientras lo pasea para nosotros por el entonces y el ahora entre ciudades.

  Aunque él sea centro absoluto, el escritor pone a disposición de la trama a personajes reales (interesante el trabajo que ha hecho con ellos, como parte del trasfondo histórico de la novela) y de ficción. Entre los secundarios, aunque con distintos grados, destacaría al príncipe Kovalevski y su esbirro. Y como pequeña joyita, la mujer que regenta el orfanato del que tanto espera Pinner; es de esos papeles del reparto que dan regusto y dejan con ganas de más.

  Con las andanzas de Pinner –entre el idealista y el desengañado– no da tiempo a aburrirse. Pocas son las vidas del gato para tanto como se juega el pescuezo. Me surgía la pregunta según lo iba conociendo: ¿este hombre tiene muchos problemas o también se los busca un poquito? (tono irónico). Ya me dirán si la leen. Cuando una novela genera un debate interior y te sigue interesando encontrar la respuesta hasta el final (y este libro tiene más de quinientas páginas) es para felicitar a su autor.

  A ver, dirán: ¿y la bailarina?, que para eso está en el título. Si tenían dudas (con la portada) de que habrá romance, la definición de la aludida como «hermosa y enigmática...» que figura en la sinopsis, lo deja claro clarito sin decirlo expresamente. Y aunque ella y los acontecimientos que generan su presencia, se alzan como vencedora del título, no es esto lo que más me motiva de la historia.

  Lógicamente son las carreras, la angustia y los aprietos de Pinner por la gelidez rusa (por favor, ¡qué frrrío!) ruso –el del pasado y su presente– junto al aroma del antiguo esplendor de los zares y la ambición revolucionaria, los elementos que arroban en esta lectura. En el frenesí que transmite al lector por tantísimo acontecimiento se siente la profunda pasión que Pérez Domínguez ha puesto en La bailarina de San Petersburgo.

  Ya nos decía en la entrevista que concedió a ELD que el entretenimiento y la emoción son objetivos básicos en su obra, además de la calidad literaria y la reflexión. Y no faltando estas dos últimas a lo largo de las páginas, son los dos primeros los retos más logrados gracias a la energía de la que dota a Gordon Pinner. Aunque pueda sentirse acorralado y a punto de caer al vacío, es un ave fénix. De hecho ya fue personaje de otra novela previa suya y seguro que da para más Pinner.

  Eso queda ya a la elección del escritor y a las pilas recargables de su protagonista. Por mi parte, el estreno con Andrés Pérez Domínguez ha sido muy satisfactorio. Gracias por esta agitada trama que descongela el despiadado termómetro ruso.

Puedes leer la entrevista que Andrés Pérez Domínguez concedió a ELD pinchando este enlace.

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