La Generación Confusa

La realidad y lo ideal se contraponen. El auge de la tecnología origina una desproporción en el acceso a la información que no va en correlación a nuestras capacidades intelectuales. El resultado es la desintegración del conocimiento, hoy las Enciclopedias pasan a ser un objeto de museo y las modas un objeto de lujo, las etiquetas, las frases, los símbolos, los emblemas suplantan al conocimiento. En un mundo ideal, nuestros chamos, el relevo generacional a los dieciséis años estarían comiendo libros, preparándose para hacer frente al mundo con el crecimiento espiritual que ofrece la lectura critica y reflexiva de nuestras grandes obras que desempeñan un papel de brújula en la Humanidad, los Clásicos de la Literatura Universal a los que habría que sumar todos aquellos manuales técnicos de vital importancia para la Ciencia y los volúmenes inmortales de los teólogos y lideres espirituales de todos los tiempos que nos han precedido. La realidad es otra, una juventud sin mapa, perdida en el limbo vaga por las redes sociales en una travesía sin destino. Dicen ir en busca de una felicidad que en mi opinión tiene todos los elementos del orgullo y el egoísmo, de una mezquindad profunda hacia el prójimo y nada o muy poco de valor, de virtud.

 

. El auge de la tecnología origina una desproporción en el acceso a la información que no va en correlación a nuestras capacidades intelectuales. El resultado es la desintegración del conocimiento, hoy las Enciclopedias pasan a ser un objeto de museo y las modas un objeto de lujo, las etiquetas, las frases, los símbolos, los emblemas suplantan al conocimiento. En un mundo ideal, nuestros chamos, el relevo generacional a los dieciséis años estarían comiendo libros, preparándose para hacer frente al mundo con el crecimiento espiritual que ofrece la lectura critica y reflexiva de nuestras grandes obras que desempeñan un papel de brújula en la Humanidad, los Clásicos de la Literatura Universal a los que habría que sumar todos aquellos manuales técnicos de vital importancia para la Ciencia y los volúmenes inmortales de los teólogos y lideres espirituales de todos los tiempos que nos han precedido. La realidad es otra, una juventud sin mapa, perdida en el limbo vaga por las redes sociales en una travesía sin destino. Dicen ir en busca de una felicidad que en mi opinión tiene todos los elementos del orgullo y el egoísmo, de una mezquindad profunda hacia el prójimo y nada o muy poco de valor, de virtud.
Pensé en algún momento titular este articulo "La Generación Nutella" pero creí que daría mal aspecto revelar mis propósitos desde antes de su lectura. He preferido crear misterio y solo introducirme desde el segundo párrafo al tema que pienso cuestionar. Es que hace unas días estuvo de moda este dulce en las redes sociales. Creí conveniente indagar la razón al verme sorprendido por la cantidad de publicaciones que observe de los muchachos menores a mí en una década. Para mi desagrado, en lugar de la gastronomía me encontré con un origen sexual de esta moda. Pareciera que esta de moda en estos tiempos darle carácter sexual (diría yo, superficialmente fetichista) a los sagrados alimentos mientras que hay países en el mundo en donde la gente muere de hambre y el nuestro no es para nada la excepción.

Una generación chatarra. Así podría catalogar los últimos vestigios, los apéndices de lo que se denomina la Generación Z, a la que también pertenezco y seguro que tienen los derechos de autor estas ideas nauseabundas, epilépticas, locas. Nada más absurdo y carnavalesco que adornar la vileza de alimento. La sexualidad (creación de Dios y de la naturaleza) convertida en lujuria, en exceso, en pecado. Así parece que es hoy concebida la idea de la reproducción humana o animal. Así como esta idea ha sucumbido ante la locura y la ignorancia, lo han hecho otras. El patriotismo ridiculizado como fanatismo, la idea de vivir una vida virtuosa humillada como ejemplo de los mojigatos pero no aplaudida nunca por los jóvenes como una idea sublime, cándida, la avaricia y la creencia de que se estudia y se trabaja para solamente alcanzar riquezas y aplastar al prójimo con un éxito tan ficticio como lo es la vanagloria y las vanidades (ilusiones) de un mundo perdido.

La destrucción de la sexualidad y el fetichismo del consumo, de estar atorado uno, hundido en emociones, buscando la continua excitación es consecuencia directa del cine, de las revistas y la televisión. La juventud ahora perdida en el vicio y la debacle de nuestros Estados, especialmente aquellos segmentados que como Venezuela apenas si permiten a la población pensar en autosatisfacerse mientras el prójimo ladra de hambre. Occidente esta pasando un momento caótico donde alianzas obscuras buscan socavar nuestros valores y nuestra cultura. Los jóvenes y los adolescentes apenas si dedican tiempo a los momentos que seguramente serán los memorables, aquellos que cuando estén viejos recordaran, las tardes amenas en familia abrazados de sus padres, emocionados por el triunfo de la verdadera felicidad, no la de la acumulación sino la de la dádiva. La Biblia abandonada por el relevo generacional nos enseña verdades eternas: Más bienaventurado es dar que recibir.

La posmodernidad viene acompañadas de ciertas ideas, una marcada tendencia al nihilismo y el relativismo moral asoma en las escuelas, en los círculos sociales, en la nueva filosofía. Agendas anti-moralistas y contrarias a toda forma de religión imponen un estricto control social contra los que en lugar de encauzarnos por la rectitud y corrección política exponemos nuestros principios con claridad. La censura y la burla amenazan desde el principio de los tiempos a la Verdad. En lugar de buscar el aplauso de la sociedad debemos reformarla y encausarla a destinos mejores. Nuestra inconformidad con el estado actual de cosas demuestra que estamos hechos de infinito y que nuestra naturaleza adámica aun no se ha extinguido en su totalidad, parte del paraíso llevamos en la sangre y por ende deseamos vivir en un mundo ideal. Lamentablemente estamos en medio de una generación confusa, una época donde abundan las tesis y la información, pero también abundan las falsas informaciones y el error. Para ayudar a nuestros jóvenes a encontrar el camino es menester encontrarlo nosotros.

Es una lastima que los chicos no le dediquen el tiempo suficiente al estudio y vivan alienados de su realidad, como zombies, presa fácil de los regímenes totalitarios que intentan mantener a la ciudadanía al margen de la historia y condenar a la población a ser solo gentuza, a mantener su condición de populacho, sin pensamiento critico. Por que la destrucción de los fundamentos de la Libertad pasa por la aniquilación progresiva del futuro, de la educación y la satisfacción que fluye en la actividad creadora e interpretativa de la Historia.

UNETE



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