Diálogos con la Muerte

 

. Su puesto ha estado apartado desde el momento en que nació.-Lo sé. No tenia prisa por volver pero veo que los años no han pasado en balde.

-Mas que el fin de tu existencia, éste es un estado de inconsciencia, un olvido fatal del pasado, un comienzo de una nueva etapa de tu crecimiento personal.

Un portal se abrió. Alrededor todo era oscuro, un túnel sin fondo que culminaba con una luz mortecina en un lejano rincón de algún desperdicio espacial de un universo kafkiano.

Este podría ser preámbulo de una novela fantástica donde los grandes personajes de la Historia concurren con los hombres y mujeres anónimos del pasado, presente y futuro en un destino homogéneo y equitativo que nadie puede evitar.

Lo cierto es que todo lo que es nacido de la carne, carne es mas todo lo nacido del Espíritu, espíritu es. Estas palabras dichas en su momento por Jesús de Nazareth han sido repetidas infinidad de veces en los distintos púlpitos e iglesias de todo el mundo en los últimos veinte siglos.

Hoy hace una semana, una hermana en la Iglesia predicaba sobre un texto escrito por el Predicador, quien enseñó sabiduría a su generación. Allí se exhortaba a la juventud a alegrarse en la vida pero a practicar la virtud y desarrollar una conducta basada en principios bíblicos.

Podría decirse que hablar sobre la muerte es desarrollar un dialogo antitético con la juventud probablemente porque son estos quienes en menor proporción piensan en tan penosa realidad. De los fenómenos naturales nada mas lógico que morir, en la Biblia solo Enoh y Elias no vieron muerte.

En un mensaje que etiqueté como "REDONDO" Dios hablo de forma apacible. Esto me hizo reflexionar sobre el propósito de nuestra existencia en la Tierra y el Llamamiento que Dios tiene para nosotros.

El domingo caminaba yo por un parque y me encontré con un desconocido. Un hombre robusto de apariencia cuarentona que se me presentó con el nombre de Germán Carrillo. Me sentí con una confianza para hablarle atípica, todo a consecuencia de sus quejas por la critica situación económica-social del país. La verdad le comprendí mejor que a muchos de mi generación, hablamos sobre la vida y la muerte, resulto ser también un hermano en Cristo. Conversamos sobre el tema de la infinitud de la vida después de la muerte, sobre la eternidad y castigo o recompensa de perdidos y salvos.

Pensaba para entonces en los escritos de Thomas Hobbes y en los ensayos sobre el tiempo del argentino Jorge Luis Borges. Para el primero, el castigo mal podría ser entendido como infinito para el individuo pecador, solo la raza se reproduciría y sufriría eterno castigo. Para el segundo, el tiempo en todo caso es una ficción, una representación humana que escaparía de nosotros una vez desaparecidos.

La vida resulta ser un soplo, se va como el viento. Cuando llega la vejez es común hallar frustración por aquello que no se alcanzó, pero se halla igualmente alivio en la integridad del anciano y su certeza de que descansará. Las vanidades juveniles son solo eso, efímeros efluvios de fantasías perniciosas que aunque motivan, dejan una estela de desaliento, desesperanza y tristeza. La Biblia nos invita a vivir una vida piadosa y santa.

Recuerdo cuando niño que solía cantar con mi bisabuela en linea materna una vieja canción contenida en algún Himnario perdido quien sabe en que rincón de la memoria y del espacio. Lo triste seria declarar que he olvidado esta sonada que tanto me recordaba a mi vieja. Cuando pienso en el cielo se me iluminan mis pupilas con solo contemplar la posibilidad de recordar lo olvidado y ser recibido por ella y otros santos con esta canción que entonces recordaré.

San Pablo afirmaba que por ahora vemos por espejo oscuramente pero que entonces, cuando lo material pase, veremos la realidad tal como fuimos vistos nosotros. Entonces la Religión y el conocimiento tendrá fin y seremos sometidos a la Ley del Amor.

Debemos reflexionar sobre nuestro proceder en esta vida y reconocer cuales serian nuestras prioridades si nos asaltara el presentimiento de que nuestra muerte es mañana. Nuestro orgullo aunado al trajín y a la excusa del compromiso y las responsabilidades nos impiden ver nuestra realidad y valorar nuestra existencia.

En aquella vigilia yo también tenia mi parte. Presentaba un monologo titulado "Después de mi muerte" era mas improvisación que planificación. Allí me entristecía no haber sido un reformador y dejar mi nombre escrito en la Historia, allí lamentaba haber despreciado a mi salvador y gemía implorando una oportunidad que muchos jóvenes hoy no valoran.

Supongamos que la muerte es un simple salto al vació, si es así no puede angustiarnos la desaparición. Ahora imaginemos que no solo no es la desaparición del alma sino que muy al contrario, es la retribución de lo que hicimos en la Tierra. En este supuesto conozco personas que se angustian por su destino y solo se ajustan a las Leyes morales por miedo al castigo mas no por amor.

La verdad si analizamos detenidamente esta posibilidad, parece la mas justa en el universo. Imaginemos que no fuese así, entonces todos los tiranos de la Historia serian definitivamente absueltos por el olvido. Pero no. Si la materia no pudo surgir de la nada y la vida inteligente es imposible que surgiera de la materia inerte, mucho más improbable es la tesis de la impunidad eterna. Confiemos en Dios y obremos de buena fe, creyendo en el poder salvador de la sangre del Cordero y descansemos en él. La Biblia nos promete que seremos guiados aún más allá de la muerte.

La ansiedad por darle sentido a nuestra vida es solo un sentimiento que responde a una realidad hormonal de nuestro cuerpo pero que esconde algo mucho más real y potente que nuestro cuerpo: la existencia de un elemento de la vida anterior a la vida misma, el Alma. Nos recuerda que existimos desde mucho antes de nacer y que nuestros miedos más que instintos evolutivos de un eslabón salvaje perdido, es una respuesta a nuestro divorcio con el Creador y la caída del Hombre.

UNETE



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