Voy a hablar de la esperanza

Difícil sentir en carne propia lo que debe estar sufriendo Ana Estrada Ugarte, la peruana respecto a quien el Décimo Primer Juzgado Constitucional de la Corte Superior de Justicia de Lima ordenó al Ministerio de Salud y a EsSalud respetar su decisión de poner fin a su vida a través del "procedimiento técnico" de la eutanasia.

 

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De acuerdo a la información publicada por Andina, el juez dispone la inaplicación del artículo 112 del Código Penal vigente, para el caso Ana Estrada; razón por la cual quienes la asistan en su decisión no serán procesados siempre que se practique de manera institucional y sujeta al control de su legalidad y en el tiempo y oportunidad en que lo especifique, en tanto ella no pueda hacerlo por sí misma.

Viene a mi mente el poema de Vallejo titulado "Voy a hablar de la esperanza", en el que refiere un sufrimiento profundo, sin nombre: "Yo no sufro este dolor como César Vallejo. Yo no me duelo ahora como artista, como hombre ni como simple ser vivo siquiera. Yo no sufro este dolor como católico, como mahometano ni como ateo. Hoy sufro solamente. Si no me llamase César Vallejo, también sufriría este mismo dolor. Si no fuese artista, también lo sufriría. Si no fuese hombre ni ser vivo siquiera, también lo sufriría. Si no fuese católico, ateo ni mahometano, también lo sufriría. Hoy sufro desde más abajo. Hoy sufro solamente...".

El debate sobre la eutanasia requiere un enfoque no sólo jurídico, sino también sociológico y humanista. A través de un pronunciamiento (https://tinyurl.com/jc59m33n), la Conferencia Episcopal Peruana (CEP) expresó su solidaridad con Ana Estrada Ugarte, pero a la vez explicó que la Iglesia, a imitación de Jesús, siempre atenderá, cuidará y acompañará a los enfermos, "en la certeza de que toda vida humana es inalienable y tiene un valor infinito".  

"Comprendemos el sufrimiento que Ana Estrada Ugarte viene atravesando a causa de su enfermedad, nos solidarizamos con ella, le ofrecemos nuestra oración y cercanía para que en medio del dolor y la angustia que le ha tocado vivir, abra su corazón a la fe, a la misericordia y al amor de Dios", señala el documento.

Sin embargo, en otra parte de su pronunciamiento, indica que "la eutanasia siempre será un camino equivocado", porque es atentar contra el derecho inalienable a la vida. Asimismo, recuerda que la Constitución establece con claridad que el fin supremo de la sociedad y del Estado es la defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad, es decir, "cuidar, respetar y promover la vida desde la concepción hasta su término natural".

EXPRESO, 01.03.2021
UNETE



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