. Me parece que explica de manera clara y
sucinta el argumento del relato, la escribí, como ya les he contado
anteriormente, para despertar el interés de los lectores de las editoriales,
como sea que milagrosamente ha conseguido que una empresa haya decidido
publicar “Al madero no le gusta la ropa vieja”, espero que también consiga
interesarles a ustedes.
Ahora estoy ocupado corrigiendo por enésima vez el texto de
la novela, alguna frase que no termina de convencerte o que detectas que se lee
con dificultad y cosas así. Mi relato tiene que pasar todavía por la corrección
orto tipográfica que llevará a cabo la editorial, que es el proceso que, según
San Google Bendito, sirve tanto para subsanar los errores ortográficos,
sintácticos, gramaticales y tipográficos como para unificar los recursos
tipográficos (mayúsculas, cursivas, comillas, negritas) de un texto. En teoría
se lleva a cabo en dos fases, la primera se realiza sobre el original y la
segunda se vuelve a hacer sobre las pruebas tipográficas del texto.
Llevo unos días pensando sobre si les cuento una cuestión
que tiene que ver con el título de la novela, como hoy cierro la sinopsis he
decidido hacerlo. Ya les he dicho que tras tener la idea primigenia comencé la
novela buscándole un título, podría haberme puesto a escribir y dejar lo del
título para mejor ocasión, pero cuando tras un tiempo, bastante que conste, que
gasté en documentarme sobre una serie de temas – criptografía, patología
forense, organización de la Guardia Civil, la causa de la muerte que iba a
describir, fenómenos tales como el rigor mortis, la putrefacción cadavérica o
la hemorragia subgaleal, etc.- y cuando equivocadamente creí que ya sabía todo
lo que necesitaba para escribir la novela y me dispuse a comenzar, cuando me
senté ante el teclado del ordenador, en ese decisivo momento decidí que lo
primero que tenía que hacer era buscar un título.
Me compliqué la vida, porque lo suyo es que hubiera
comenzado a escribir el relato y darle tiempo al tiempo para que la Providencia
me inspirara a tal efecto, total que al final me acordé de la anécdota que
generó esa frase y decidí que ese iba a ser el título. Lo coloqué en el primer
folio en negrita y comencé a escribir el relato. Pero a lo largo del proceso y
sobre todo después de que acabara la novela, de vez en cuando se me venía a la
cabeza una idea, estaba convencido que el título que había elegido no le iba a
gustar a las editoriales y como en ocasiones soy un optimista atroz me
planteaba si iba a aceptar o no que un editor me cambiara el título.
Nunca sabremos, ni ustedes ni yo, que hubiera sucedido,
porque a la editorial que está dispuesta a colocar en las estanterías de las
librerías los ejemplares de “Al madero no le gusta la ropa vieja” el título le
ha parecido correcto. De todas maneras y si he de ser sincero, con la
perspectiva de la que hoy disfruto, creo que si le hubieran puesto pegas al
título… hubiera aceptado lo que me dijeran. Que quieren que les diga, lo de
conseguir que te publiquen una novela es algo muy difícil de conseguir así que
seguro que no me habría puesto estupendo y hubiera tragado con lo que la
editorial me "sugiriera".
No me enrollo más, les dejo la última parte de la sinopsis,
con la esperanza de que les interese.
“…La laboriosa investigación lleva poco a poco a los dos
guardias al convencimiento de que el homicidio está relacionado con el fenómeno
del blanqueo de capitales, al que hay que unir los presuntos delitos de
corrupción y abuso de menores. El blanqueo de capitales es un fenómeno que se
ha producido con frecuencia en Fuerteventura, lugar en el que aprovechando la
construcción de la infraestructura hotelera se ha blanqueado muchísimo dinero
negro y sobre el asunto de la corrupción de menores, desgraciadamente cabe
decir que en esta sociedad en la que vivimos se produce con más frecuencia de
lo que muchos puedan pensar.
Poco a poco los dos guardias van avanzando en la
investigación, que a sus naturales dificultades, presenta un problema añadido.
Desde la Dirección General de la Guardia Civil, se desplaza un experto en
delitos económicos de la UCO que junto al cabo Tavío investigarán el blanqueo
de capitales, mientras Damián y Marc se ocuparán en exclusiva de aclarar el
homicidio, pero con el inconveniente de tener que llevar a cabo las
averiguaciones sobre el homicidio con la máxima discreción, no conviene alertar
a aquellos que se han dedicado a blanquear dinero negro en Fuerteventura.
La investigación va desarrollándose con muchísima
dificultad, la pareja de guardias se dedican a acopiar datos que en sí mismos
parecen no aportar claridad alguna, pero que según Damián, al final, los
llevarán a resolver el enigma de la muerte de Xosé Espasandín, un hombre que
por lo que van averiguando llevaba una vida extremadamente discreta. Los
equipos de apoyo les alivian de la parte puramente burocrática y de las
investigaciones que se pueden hacer vía telefónica, pero a pesar de esa ayuda
los dos guardias civiles hacen frente a un trabajo muy exigente.
Damián Hinojosa y Marc Rodríguez dirigidos por el juez de
instrucción Pablo Quintero Olivares trabajan de manera incansable aunque los
datos que van recogiendo los llevan a callejones sin salida; cada vez que eso
ocurre comienzan pacientemente la investigación desde cero.
Un relato que refleja la capacidad de la Guardia Civil
para llevar a cabo con éxito investigaciones complejas con unos medios muy
escasos, a la vez que muestra al lector el ambiente en el que se producen ese
tipo de trabajos, las relaciones personales dentro de la unidad y la capacidad
profesional de los equipos dedicados a esa labor.”
El tesón, la capacidad analítica y un trabajo minucioso son
los instrumentos que Marc y Damián tienen a su alcance y son lo que los
llevarán al éxito final.”
Hasta aquí hemos llegado, espero que, si Dios quiere, nos
volvamos a encontrar por aquí el próximo lunes. Entretanto cuídense mucho.
Un abrazo.