El Lago de Pátzcuaro llora el decesodel gran Maestro Aurelio, congoja hay por esolas aguas y el viento le rinden tributo,el silencio reina, es triste, absoluto.El luto ha asolado los alrededoresno zarpan las lanchas de los pescadoreslágrimas, tragedia, colman la tarraya,la muerte triunfante, pues, jamás desmaya.Sinfonía de sombras la dirige el llanto,la pena, a las olas, cubre con su mantoel vaivén restringen, la aflicción las mece,el pescado blanco bailar no apetece.Este golpe es duro pa’ la danza, seco,de las mariposas queda solo el eco;tanta inspiración que dio el fiel cerebrodel compositor cuidemos su acervo.La música calla mustia en su “orillita”por la ausencia, sola, se encuentra marchita,sufren un martirio el tul, la chuspata,las aves no graznan por desgracia ingrata.Al prócer Morelos, magno monumento,llegan desconsuelo y aciago lamento,la efigie del “Siervo” en cantera rosaconoce el trayecto, la historia gloriosa.Del genial artista, con el puño al cielole dice: ¡presente! en un vivo anhelode que sus pirekuas rítmicas virtudesimpregnen los aires de otras latitudes.Falleció Don De La Cruz Campos Aurelio,“Los Hijos de Itzihuapa” están en su sepeliolas islas Yunuén, Tecuena, Pacanda,le preparan misas porque Dios lo manda.Tan huérfana armonía enmudece prestaen Janitzio hay duelo no toca la orquesta,quedan en paz la vihuela, el sax, la trompeta,la infausta guitarra desdicha respeta.El arpa, violines, bajo, el mismo piano,se van con su Tata lejos a lontano,instrumentos varios resguarda un estucheque el músico inerte nuestro rezo escuche.Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda. Ciudad de México, a 01 de marzo del 2021 Reg. SEP Indautor No. (en trámite)