. Comencé hace ya unos meses a publicar en este blog
escritos que tenían que ver con el texto, su gestación y los trabajos de
documentación que tuve que acometer para atreverme a escribir el relato. De
hecho mis seguidores más fieles recordarán una entrada en la que explicaba cómo
se me había ocurrido el título de la novela.
Hoy tras haber encontrado una editorial dispuesta a publicar
el libro sin tener que pasar por las horcas caudinas de la autoedición o la
coedición y habiendo firmado el contrato con esa empresa - realmente lo voy a
firmar a lo largo de esta mañana - creo que puedo volver a explicar a ustedes
cuestiones que tengan que ver con la novela y los peripecias que sucedieron y
sucederán hasta que mi relato vea la luz y llegue a las estanterías de las
librerías o al catálogo de las plataformas de venta de libros on line, como
primer paso para que tal y como espero “Al madero no le gusta la ropa vieja”
llegue hasta sus manos.
Como tampoco es que tuviera grandes ideas sobre qué diablos
explicarles hoy, me refugio en esta sinopsis a la que me refería un poco más
arriba, espero que su lectura les interese y los anime para que cuando llegue
el momento y mi novela vea la luz, adquieran un ejemplar de la publicación. Así
que ya saben, a partir de hoy pretendo contarles de vez en cuando estas cosas
de las que hoy les hablo, sin que nos olvidemos de la novela negra, ya que
pretendo seguir publicando entradas sobre autores de este género.
Les dejo con la primera parte de la sinopsis que espero que
les interese.
“Quizás fuera bueno comenzar por el principio y
justificar el título del relato. Lo cierto es que la frase que titula la novela
la pronuncié en un restaurante durante una comida con mi mujer y mis hijos a
cuenta de algo que sucedió en la mesa que teníamos al lado. Al tiempo, cuando
buscaba un título para lo que estaba escribiendo, me acordé de la anécdota y
decidí utilizarla y ya de paso hice que la viviera Marc Rodríguez el
protagonista del relato.
Marc es un joven guardia civil que acaba de llegar
destinado a Puerto del Rosario (Fuerteventura), esta pequeña ciudad va a ser su
primer destino tras completar en Almería las prácticas que le habilitaron para
ejercer su profesión. Nacido en Reus, hijo de una pareja de andaluces que en su
momento emigraron desde Huércal de Almería a esa ciudad catalana, es un hombre
serio, trabajador, que cuando terminó su bachillerato decidió hacer carrera
militar y se alistó en La Legión, precisamente mientras servía en ella, fue
cuando conoció a Guacimara Wolf, su pareja, y esa relación fue determinante
para que decidiera opositar al cuerpo de la Guardia Civil que les pareció a los
dos un oficio más estable tranquilo que el de legionario.
Guacimara es natural de Puerto del Rosario, está
terminando una licenciatura de Filosofía y Letras y se gana la vida haciendo
traducciones para una agencia. Cuando llegó el momento de decidir cuál iba a
ser el destino que Marc eligiera tras las prácticas, lo convenció para que
solicitara una vacante en su ciudad natal. Marc no estaba muy de acuerdo, pero
el atractivo de las Islas Canarias, la bonanza del clima, la tranquilidad de la
zona y la posibilidad de ahorrarse el alquiler - porque al menos al principio
vivirían en casa de su suegra - unido al hecho de que el padre de Marc tuviera
un amigo de su infancia -Damián Hinojosa - destinado en el puesto de la Guardia
Civil de la capital de Fuerteventura que se había comprometió a guiar los
primeros pasos de Marc en la Benemérita, lo convencieron para tomar esa
decisión.
Marc Rodríguez hace su presentación oficial en la Guardia
Civil a primeros del mes de junio del año 2005, Damián consigue que le asignen
al Grupo de Investigación, para que trabaje con él, las cosas funcionan
razonablemente bien, Marc procura aprender y acomodarse a su nuevo destino.
Pero el lunes 6 de junio una llamada urgente de Hinojosa a primerísima hora de
la mañana cambia la situación.
La patrulla nocturna de Seguridad Ciudadana de la Guardia
Civil ha localizado en los Apartamentos Belén de Nuevo Horizonte, una
urbanización cercana a Puerto del Rosario, el cadáver de un varón atado a una
silla, amordazado y con signos de haber sido maltratado...”
Has aquí hemos llegado, el próximo miércoles, si Dios
quiere, nos veremos por aquí y publicaré otra parte de la sinopsis. Cuídense
mucho.
Un abrazo