Ramal

RAMAL de Cynthia Rimsky. Edit. FCE / 161 pp.

 

. Edit. FCE / 161 pp.
Por Marcelo Beltrand Opazo

Contar historias, mirar, decir. RAMAL nos cuenta la historia de un viaje al interior de un Chile alejado del centro. Con una mirada extranjera, del foráneo, “el que viene de afuera” es contratado por el Servicio Nacional de Turismo para elaborar un proyecto turístico que permita salvar el Ramal Talca/Constitución. Así, viaja por otro Chile, un país con prácticas distintas a las del centro. Pero a la vez, el viaje es un volver a los lugares que su abuelo conoció. Recorre el RAMAL, conoce sus estaciones, se sorprende y no entiende a sus habitantes. Él, es “el que viene de afuera”, así se siente, así se ve, así lo ven. Cuando viaja en tren, viaja por su vida y su historia, y en paralelo, está su familia, su hijo, su padre.

Este personaje es nombrado, a lo largo de la novela como “el que viene de afuera”, y su nombre se conoce en la última línea de la última página.

Cynthia Rimsky no se queda sólo con la historia, va más allá, ensaya con el estilo, la técnica literaria se convierte, a lo largo del relato, en soporte constitutivo de RAMAL. La autora, con oficio, mira por los pliegues y los intersticios del tiempo. Devela a los personajes que se esbozan y que pasan como sombras que se alejan en lugares como Curtiduría, Colín, Pichamán, Maquehua, Los Romeros, La Estación del Poeta. El lector se sorprenderá, al igual que “el que viene de afuera”, con los paisajes, los nombres, con la ciudad y la historia que existe. Se sorprenderá cuando miré y vea que ese pasado está ahí, en el interior. Se sorprenderá, simplemente, porque el narrador y su mirada sorprenden.

Mientras leía RAMAL, venían a mi memoria las historias de Juan José Arreola y su mundo de absurdos e ironías. Recordé, el cuento “El guardagujas”, donde un personaje llega a la estación de trenes y el guardagujas le explica el funcionamiento de estos. En RAMAL, las cosas son parecidas, el absurdo se instala. Pero a diferencia del cuento de Arriola, es una realidad, es nuestra realidad.

Contar historias, mirar, decir, con RAMAL Cynthia Rimsky lo logra.

 

 

Por Marcelo Beltrand Opazo

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