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Las Vanguardias Estéticas


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03/11/2011


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El rescate de la parte negada de la Naturaleza Humana, y la Nueva Unión con la Naturaleza del Mundo; se transforman en los planteamientos más destacados durante la etapa romántica de la contracultura. El énfasis es puesto en la oposición a los valores pragmáticos de la Moral Burguesa. El Romanticismo se define por la no aceptación del Sistema de Creencias Mercantil, convirtiendo al Héroe Romántico, en la antítesis del Homo Oeconomicus. Una muestra clásica y verdaderamente magistral de la Metafísica Romántica, nos la proporciona el célebre escritor británico Mr.William Blake, en su texto de 1793  "Las Bodas del Cielo y el Infierno" :  "Si las Puertas de la Percepción se depurasen, todo aparecería a los hombres como realmente es : Infinito. Pues el Hombre se ha encerrado en si mismo hasta ver todas las cosas a través de las estrechas rendijas de su caverna". Disfrutemos además de "Un Catálogo Descriptivo de Cuadros" del año 1809 :  "Los Profetas describen lo que vieron en sus Visiones...Con sus órganos imaginativos e inmortales. Un Espíritu y una Visión no son, como supone la filosofía moderna, un nuboso vapor, o una nada : Se hallan organizados y articulados meticulosamente, más allá de lo que pueda producir la naturaleza mortal y perecedera. Quien no imagina rasgos más fuertes y mejores, y bajo una Luz más fuerte y mejor aún que su ojo perecedero, no imagina en absoluto". La notoria Inversión de los Valores utilitarios y socialmente aceptados, promovida deliberadamente por El Romanticismo; conduce por una parte a ganar Independencia Mental, pero por el lado negativo, provoca aislamiento y un sentimiento de soledad. De este sentir nacen las hondas emociones románticas sobre la nostalgia, la melancolía, la admiración por las ruinas y la adoración por todo lo que pudo ser, pero no fue. Es el famoso "Spleen" de los románticos. Como señalamos antes, estos sentimientos nos indican el voluntario cultivo del lado oscuro de las Ideas Burguesas que emprende este Movimiento Contracultural de principios del siglo XIX que impregnó profundamente a todos los ámbitos de la Sociedad Decimonónica. Esta definición por el rechazo, nos induce a pensar que El Romanticismo finalmente le concedía a la Cosmovisión Burguesa del Mundo y del Hombre el carácter de "objetiva", es decir, de una Existencia Exterior Universalmente Reconocible. De este modo, las premisas románticas y la visión mercantil coincidían en establecer un Criterio de Verdad basado en la Exterioridad. La etapa histórica siguiente, la del Esteticismo, se nos presenta continuando con la mayoría de los tópicos subrayados por Los Románticos, aunque con un cariz más radicalizado, todavía más acento en la Inversión de los Valores, en la Negación, y sobretodo y antetodo, en la Actitud. Recordemos cómo lo manifestó el gran escritor francés Charles Baudelaire en su influyente texto "Las Flores del Mal" del año 1859 : "En absoluto deseo demostrar, asombrar, divertir, o persuadir. Tengo mis vapores. Aspiro a un reposo absoluto, a una continua noche. Cantor de las locas voluptuosidades del vino y del opio, mi sed no es sino de un licor desconocido en la Tierra y que ni siquiera podría ofrecerme la farmacopea celeste. De un licor que no contuviera ni la vitalidad ni la muerte, ni la excitación ni la nada. Dormir y dormir más todavía, tal es el único voto que puedo formular. Voto infame y desagradable, más sincero". No obstante, El Esteticismo difiere en la propuesta, ya que propugna una salida a un mundo sublime a través de la sofisticación, o en otros términos, mediante una "sobreculturación", que permitiría al arquetipo humano característico de esta corriente, el Diletante; manejar y gozar de la existencia entendida fundamentalmente como social. El Esteticismo de modo alguno desea un "retorno a la naturaleza" a la manera del Romanticismo. Su conocimiento amplio, fino, detallado, plenamente cosmopolita; de la humanidad y el mundo, le indican que este regreso sencillamente ya no es posible. La segunda mitad del siglo XIX ha alcanzado "el punto de no retorno". Sólo queda avanzar y mirar hacia adelante. "Hacer el mal", esto es, practicar una especie de Hedonismo Nihilista, es considerado, en vista de la Inversión de los Valores Burgueses, como "el bien". La Tesis Romántica podría resumirse en un mirar hacia atrás y hacia abajo, en busca de la "Inocencia Perdida", lo cual significa concentrar los pensamientos en el pasado, en lo popular, y en lo natural. El paradigma Esteticista en cambio, fijaba su mirada en el presente y hacia arriba, lo que se traduce en la adopción de un Anarquismo Aristocrático por los partidarios de la tendencia. "El Poeta se hace Vidente por un largo, inmenso, y razonado desarreglo de todos los sentidos" : Arthur Rimbaud, Iluminaciones, 1886. Gracias a las Visiones de Rimbaud, El Esteticismo acomete un viraje dirigido hacia el interior del hombre. Este giro se manifestaba en el uso conciente y sistemático de los alucinogenos de la época para inducir la creación artística, y en la transformación de la melancolía romántica en una destructividad dirigida hacia si mismo, sobretodo por el tipo humano sucesor del Diletante, nos referimos al "Nuevo Bohemio". A pesar de este intento de cambio direccional en la Heterodoxia Cultural, pensamos que el Esteticismo quedó a medio camino. El mismo sentido autodestructivo del cual hablamos, nos permite afirmar que esta corriente de la Alteridad Cultural no logró cruzar el umbral del "objetivismo", ya que sin lugar a dudas, dicho sentido tenía su génesis en el hastío y aversión que causaba en sus representantes, el "ámbito objetivo" de la cultura dominante. Precisamente este ángulo de la cultura, su supuesto "objetivismo", es el que es severamente cuestionado y puesto en jaque mate, por el periodo histórico posterior al Esteticismo : Dadá. Entendiendo a "La Realidad" fundamental y principalmente como confusión, utilizando la paradoja ( Vísteme despacio que voy apurado : Napoleón. ), y la contradicción ( Contra, Sin, Para El Dadaísmo : Tristán Zara. ); Dadá pone de manifiesto Lo Convencional de La Cultura, mostrando de esta manera su más completa insuficiencia para expresar de forma total y unitaria a la Persona Humana. Veamos un fragmento del Manifiesto Dadá del año 1916 escrito en plena Primera Guerra Mundial : "...Dadá es como vuestras esperanzas : Nada. Como vuestro paraíso : Nada. Como vuestros ídolos : Nada. Como vuestros líderes políticos : Nada. Como vuestros héroes : Nada. Como vuestros artistas : Nada. Como vuestras religiones : Nada. Silbad, gritad, rompedme la crisma...¿¿ Y qué ??. Yo os diré y repetiré sin cesar, que sois unos borregos; y que os venderemos nuestros cuadros por un par de francos". Dadá abandona la contracultura de tipo negativo, planteando en su remplazo la renovación de los medios de expresión y de la idea tradicional de arte, reaccionando ante el nihilismo que se había impuesto en el seno de la heterodoxia cultural, y a la vez, protestando contra todo un siglo de "progreso burgués" : "El Dadaísmo no fue una Escuela, sino una señal de alarma del Espíritu contra la depredación de los valores, la rutina, y la especulación". ( Fritjof Korn : Dadá 1916-1966, Goethe Institut, Munich,1985. ). Romper con el inmovilismo y el escepticismo que producía la hegemonía de la idea de lo "objetivo" en el arte; por medio de la ironía, la espontaneidad, y la renuncia a los cánones que imponía la "realidad exterior", fue la enorme tarea que cumplió fugazmente esta tendencia.  Cuando Dadá puso en tela de juicio a la realidad objetiva, abrió de par en par las puertas hacia la interioridad de la mente. La entrada la emprendió El Surrealismo..." Surrealismo : Sustantivo masculino. Automatismo psíquico puro, por cuyo medio se intenta expresar verbalmente, por escrito, o de cualquier otro modo; el funcionamiento real del pensamiento. Es un dictado del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral" ( André Breton : Primer Manifiesto del Surrealismo, 1924. ). Lo Surreal supera la contradicción dadaísta, tratando de reconciliar a los opuestos disolviendo el Principio Rector del Racionalismo, El Principio de Identidad  ( A es igual a A, pero A no es igual a B. ), para remplazarlo por la Analogía. Para ello, realiza el audaz movimiento de trasladar la polémica desde lo exterior objetivo, hacia lo interior plenamente subjetivo, centrando su posición en el lado psíquico, justamente en la actividad que refuta el Principio de Identidad y la realidad externa, esto es, Los Sueños : "Con toda justificación Freud ha proyectado su labor crítica sobre los sueños, ya que efectivamente, es inadmisible que esta importante parte de la actividad psíquica haya merecido por el momento, tan escasa atención" ( André Breton : Primer Manifiesto del Surrealismo, 1924. ).  Buscando y buceando entre los sueños, el inconciente, y la infancia; El Surrealismo encuentra las armas necesarias para conseguir una expresividad directa de las emociones y los sentimientos, distanciándose de las posturas nihilistas de la Alteridad Cultural Decimonónica, y adoptando en cambio una Actitud Propositiva y Constructiva desde el plano mental interior subjetivo, haciendo caso omiso de la realidad externa.




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