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Cuando tomas un nuevo desafío, llegas a tu nuevo espacio haciendo muchas preguntas, escuchando, conociendo a la gente, e interiorizándote lo que pasa.Después de un tiempo, llegas a definir lo que se necesita y comienzas a apuntar los esfuerzos en esa dirección.Trabajas arduamente para encontrar e implementar herramientas y procesos, y hablas con tu equipo usando metáforas como estar en el mismo barco y del viaje que están a punto de comenzar.El progreso es lento, pero aceptable y, en un momento cualquiera, uno de los miembros de tu equipo entra a tu oficina muy frustrado y te dice: "Entendemos que estás aquí para llevarnos a un lugar nuevo y lo aceptamos, pero ¿puedes decirnos qué esperas de nosotros?”En ese instante, te das cuenta que estabas trabajando duro dentro de la organización, en la mecánica definida, y con los líderes en la visión, pero no estaba tan claro lo que esperabas de tu gente en el día a día.Por supuesto, es una cosa fácil de corregir escribiendo y circulando algunas expectativas de alto nivel y teniendo una reunión de discusión en equipo, pero esto no hubiera ocurrido de no mediar esa picante pregunta de tu colaborador, y puedo asegurarte que no siempre tendrás esa suerte....Seguir leyendo el artículo en https://www.roiagile.com/post/los-males-de-liderar-rápido-y-duro