.
Queremos recordarle desde esta
tribuna, en primer lugar al primer ministro griego, a continuación al resto de
líderes europeos, que entre las diferentes causas que finalmente llevaron a la
desintegración de la URSS, una de las que menos se considera fue la actuación
valiente de los llamados disidentes rusos.
De todos ellos, Alexander
Solzhenitsyn, Premio Nobel de Literatura y considerada su obra “El Archipiélago
Gulag” la más importante narración autobiográfica e histórica del siglo XX, ha
sido el que más influyó en minar la estructura sobre la que se asentaba el
régimen soviético.
Sabía Solzhenitsyn que antes o
después, cuando la verdad estuviera en posesión de sus compatriotas, las
fisuras se tornarían irreparables cuando se comprendiera, que era el único camino
hacia la libertad. Y a pesar del riesgo que corrían sus vidas, se aferraban
desesperadamente a cualquier indicio que les abriera una puerta para recuperar
la dignidad humana. Por ello circulaban copias de los capítulos de su obra con
los testimonios de tantos presos políticos, para que el resto de ciudadanos
comprendiera la realidad de lo que era el régimen soviético.
¿En dónde están los puntos en
común entre las fisuras de disidencia soviética y las fisuras entre diferentes
líderes europeos que actualmente agrietan la UE y están comprometiendo
seriamente su futuro?
En que aquella búsqueda de
libertad del pueblo ruso, prevalecía la esperanza de no vivir en un país
azotado por el terror, la injusticia y la barbarie.
Pero en la Europa de la 2º década
del siglo XXI, la disidencia y las fisuras no son justificables. Se acabó la
guerra fría. Es urgente e imprescindible demostrar al mundo, especialmente el
económico, que Europa por fin “marcha” unida, que tiene una misma visión para
resolver los problemas que la están atormentando en sus finanzas y estabilidad,
pero muy especialmente, en transmitir a sus ciudadanos que sus líderes están,
como en una orquesta sinfónica, tocando al unísono la obertura más esperada,
que es darle tranquilidad y seguridad a las gentes de todas las latitudes que
conforman el viejo continente.
Que Europa no se cae…que el
proyecto de la UE sigue incólume…que el liderazgo europeo reencauza las
disidencias y enfrentamientos internos, mientras combate los ataques externos
que se materializan día a día, alimentados por la duda y las demoras en las
tomas de decisiones.
Lamentablemente semana tras
semana, la disidencia sigue alimentando nuevamente los viejos fantasmas del
pasado, que como un premonición bíblica, no hay manera posible de hablar con
una sola voz.
Lo venimos diciendo en los
últimos tres meses desde esta tribuna, que las demoras en las decisiones, así
como la percepción del resto de países de que se ha perdido la capacidad de
respuesta en tiempo y forma, son como en el Gulag soviético, la disidencia que
en la Europa presente, no es la búsqueda de la libertad, sino la consolidación
de la misma.
Porque no hay manera más directa
de perder la libertad que fracasar en el desarrollo económico y social de los
pueblos. La historia evidencia este punto.
Pero para consolidar ese
desarrollo y bienestar de los ciudadanos europeos, deben funcionar sus
instituciones de manera eficaz, dando respuesta a los desafíos y tomando las
decisiones oportunas.
Ya no hay más tiempo que perder.
Se requiere unidad política, pero más aún, la voluntad de ejercerla.
En caso de que por fin no se
cumpliera aquel sueño que se encauzó en Maastrich en 1992 y cuya semilla fue el
Tratado de Roma de 1957, se va a perder calidad de vida y bienestar, porque
algunos líderes europeos desean “viajar en solitario” o acompañados “de unos
pocos” creyendo que podrán ser más que los países de Asia-Pacífico (ASEAN) o
NAFTA o UNASUR. Que el cielo los juzgue.
Una sucesión de declaraciones y desaciertos minan el escenario europeo
Las noticias y las declaraciones
que se vienen produciendo entre el viernes 21 de octubre y hoy miércoles 2 de
noviembre, dan una idea clara de cuál es el nivel de complejidad para la
solución de la deuda soberana.
Entre los frentes abiertos están:
- El Plan de Rescate de Grecia
- La recapitalización de la banca
europea
- La propia banca critica el
acuerdo, porque implica una reducción del crédito.
- Sarkozy ataca de manera directa
afirmando que “Grecia entró en el euro con cifras falsas y hemos pagado las
consecuencias”.
- La banca asegura que no
necesita dinero público para cumplir con Europa
- La UE acuerda una reducción
temporal del valor de la deuda pública
- Juncker advierte a la banca que
tendrá que asumir pérdidas sustanciales.
Finalmente, los países de la
eurozona alcanzan un acuerdo global para hacer frente a la crisis de deuda, al
que se arribó en la Cumbre Europea del pasado jueves 27 de octubre de
madrugada. Incluye un recorte del 50% de la deuda griega en manos privadas, la
recapitalización de los bancos con 106.000 millones de euros y la potenciación
del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) para que su capacidad de
intervención alcance hasta un billón de euros.
Lo sorprendente es que a
Papandreu no le ha faltado tiempo ni bien se llega al acuerdo, para afirmar que
Grecia habría colapsado sin una quita parcial de su deuda, lo que de parcial no
tiene nada, porque estamos hablando de la mitad. Si fuera parcial, como en
situaciones de créditos impagados de otras naciones fuera del ámbito europeo,
la condonación hubiera alcanzado niveles próximos al 30%.
Pero Papandreu nos sigue
sorprendiendo aún más el pasado lunes 31 de octubre, en que afirma que someterá
la aceptación del acuerdo al pueblo griego mediante un referéndum. Esto se
convirtió en cuestión de minutos en un auténtico cimbronazo en los mercados
europeos y obviamente en Wall Street.
Pero en el caso griego hay una
explicación, dada la deriva que ha tenido el proceso de deterioro de su
economía. El informe sobre la situación económica griega que presentó la
'troika' (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario
Internacional), según la cual, la economía helena se ha deteriorado de manera
significativa en los últimos tres meses y que los socios internacionales
tendrían que haber aportado 252.000 millones de euros en ayudas hasta finales
de esta década.
En el frente externo, Estados
Unidos si bien aplaude el acuerdo de la Cumbre, le exige a la UE medidas
contundentes, ya que los problemas del euro tienen consecuencias en este país.
China hace una declaración
sorprendente: que tiene fe en la eurozona, pero no confirma si va a participar
en el apoyo del Fondo de Rescate.
Pero la Administración Obama, que
no cesa en su preocupación sobre las consecuencias mundiales que podría tener
la desaparición del euro, convoca una Cumbre UE-Estados Unidos en la Casa
Blanca para el próximo 28 de noviembre, tres semanas después de la Cumbre del
G-20 que se celebrará en Cannes (Francia) a partir de mañana, jueves 3 y
viernes 4 de noviembre.
En el frente interno, Merkel abre
el juego y Sarkozy le sigue, siendo los medios franceses los que critican
duramente a su presidente que va siempre un paso por detrás de la canciller
alemana.
Merkel se opone a que los
políticos europeos pidan al BCE que compre más deuda de los países de la zona
euro con problemas. A su vez le exige a los socios europeos que dejen de 'vivir
del crédito'. A renglón seguido, en una entrevista en la televisión francesa,
Sarkozy admitía que Francia hace 30 años que dejó de tener equilibrio en los
presupuestos y que han generado también un exceso de endeudamiento.
Por ello, no hay que caer en la
simplificación excesiva de la realidad, creyendo que la crisis de la UE se
arregla con el acuerdo de Bruselas del pasado jueves 27 a la madrugada; hay un
problema estructural y si no se busca la forma de dar con su solución,
volveremos a caer en el mismo problema, en ciclos que se repetirán en períodos
cada vez más cortos de tiempo. Estamos en plena crisis sistémica y continuarán
las turbulencias hasta que el mundo desarrollado pueda encaminarse nuevamente
por la senda de expansión.
De ahí que la crisis de la deuda
soberana sea una pieza clave pero no la única. Pero parte principal de este
descalabro al que estamos asistiendo, es de naturaleza política. De incapacidad
de tomar las decisiones: el cuándo y cómo deben tomarse.
¿Cuándo se volverá a la
normalidad? Mercados que suban por balances que reflejen mejoras en las
empresas y no por espasmos a partir de decisiones de burócratas que ven el
negocio como un mal necesario del sistema. Hay que entender que los mercados
son una herramienta de capitalización y crédito. Que esa percepción de que los
mercados están lejos de nuestras vidas o que no tiene que ver con nosotros, es
evidentemente falsa.
Están más cerca de nosotros de lo
que podemos imaginar. Caso contrario, no se estaría produciendo el fuerte nivel
de contestación social en los países más vulnerables, como Grecia, que han
tenido que aplicar los recortes, afectando el nivel de vida de sus ciudadanos.
El problema es que la llamada
“crisis del capitalismo” no se ha derivado de la existencia de los mercados,
especialmente el financiero, sino porque justamente tuvieron demasiadas
liberalidades, faltas de supervisión y control oportunos, que facilitaron
abusos y un grado de intoxicación de la economía justamente muy serio,
originado en las burbujas inmobiliarias y financieras (de sociedades de
inversión) que vendieron humo como activos solventes y con futuro.
1º observación: enorme cantidad
de información diaria y contradicciones entre muchas de ellas.
Para analizar el fenómeno de la
crisis Europea, no debemos perder de vista el contexto de la economía global y
evaluar el fenómeno europeo, como parte integrante e indisoluble de la
situación del resto del mundo.
Como hemos sostenido en nuestros
análisis anteriores, entre las virtudes y defectos de la globalización, siempre
sucede que las consecuencias negativas de la internacionalización afloran antes
que las bondades, porque un sistema intercomunicado en tiempo real, selecciona
automáticamente como prioritario, aquellos hechos que afectan negativamente a
las economías de los países.
2º observación: Hoy las economías
capitalistas sufren de asfixia de consumo, por haber agotado su crédito, en
períodos precedentes, en donde los estados jugaban a hacerse los distraídos,
dejando que el consumidor disfrutara de su fiesta desenfrenada.
Esa obsesión por el consumo que
le hacía abastecerse de forma inoportuna, desmedida e innecesaria, de bienes y
servicios (fuera de toda razonabilidad), tenía la complicidad de las
autoridades de turno que alentaban este tipo de actitudes. Este proceder
favorecía de algún modo la gestión de las cuentas públicas porque les permitía
recaudar más impuestos, aunque se convertía a breve plazo en un recurso efímero
y generalmente escaso, dada la dimensión que adoptaba aquel fenómeno
consumista.
3º observación: La caída del
consumo en la UE y los Estados Unidos
Si se analiza la gravedad de la
situación actual y se quiere ver el alcance que puede asumir, hay que
incorporar los comportamientos de las dos principales economías del primer
mundo, EEUU y la UE, ya que les corresponde el 50 % del consumo global del
planeta.
Por ello, ya hay voces pidiendo
que China ocupe el lugar de estos dos gigantes, pero aunque CHINA lleva tres
décadas de crecimiento sostenido, su economía representaba en el año 2010 el
9,5 % de la economía mundial (en el 2005 era un 5 % y en el 2009 fue de 8,5 %),
y de aquí en más la incidencia de su participación en la economía mundial irá
en declive, ya que el estado Chino aplica medidas para enfriar la economía, que
de a poco van dando resultados. El resto de los países BRICS participan en la
producción mundial, como sigue: India en un 2,2 %, Brasil en un 2,7 % y
Sudáfrica en un 0,5 %.
De estas tres primeras
observaciones, puede extraerse una primera conclusión: Si no hay una salida
rápida a la crisis de deuda del primer mundo y no se buscan alternativas para
que el consumo no decaiga por la vía de activar mecanismos crediticios más
regulados y de estimulo a la inversión productiva, ni China ni los BRICS podrán
suplantar a los Estados Unidos y la UE en el tirón de consumo, por lo que si no
se despeja el camino, para que las economías del primer mundo salgan
fortalecidas de esta crisis, ello generaría una gran catástrofe, pues nos
enfrentaríamos a una recesión larga y penosa.
El columnista del New York Times,
David Leonhardt, dice que la recesión actual combina problemas de corto plazo –
producto de la crisis financiera- con problemas no tan obvios de largo plazo,
como:
a) La desaceleración de la
creación de nuevas empresas que ya lleva 10 años.
b) El estancamiento de las mejoras
educativas.
El 70 % del PIB de los EEUU
corresponde al gasto de sus consumidores, cuando en 1994 era de un 66 %
aproximadamente, por lo que podemos expresar que se ha producido una “meseta”
importante en la curva, con una pequeñísima tendencia a elevar su
participación.
Comparativamente, el consumo de
los ciudadanos de China del año 1994 abarcaba el 50 % del PIB, pero actualmente
ello representa apenas el 33 %.
Ha–Joon Chang de la Universidad
de Cambridge, dice con razón, que su “dependencia de las exportaciones, la hace
más vulnerable a las crisis del mundo rico”, dado que son los países
desarrollados sus importadores naturales (EEUU y la UE). Y si a consecuencia de
las circunstancias que estamos viviendo, ambos gigantes entrasen nuevamente en
recesión, CHINA verá disminuir (lejos que aumentar) sus exportaciones y su PIB
se reducirá ampliamente, con consecuencias imprevisibles en el precio de las
materias primas, y con ello se volatilizará la “riqueza transitoria” de los
países periféricos que jugaron durante una década el juego de los ricos (en su
condición de productores y comercializadores de materias primas).
Joseph Stiglitz en un artículo
titulado “Una cura para la economía mundial”, explicaba que el 80% de los
estadounidenses menos pudientes gastaban por año, antes de la crisis, el 110%
de sus ingresos; hoy con mucha suerte, podrían gastarse el 100% de esos
ingresos. Por lo que aún dando por buenas las promesas de los políticos que
pretenden alentar el consumo por cualquier vía, el mismo tendría un tope que
sería un 10% inferior al de los períodos previos a la crisis.
Siguiendo esta línea de
razonamiento, la pegunta que debemos formularnos es: ¿qué porción de sus
ingresos disponibles gastan los chinos en su bienestar y necesidades de
consumo? Actualmente un 58% (en 1994 era el 69%). Qué otra conclusión se
obtiene de este planteo: que los consumidores chinos vienen destinando menor
proporción de lo que ingresan, en concepto de consumo, por lo que pedirle a
China que reemplace a los estadounidenses o a los europeos como demandantes de
bienes y servicios a nivel global, sería una tarea que llevaría mucho tiempo
conseguirla.
Ahora bien, la diferencia entre
el ingreso y el gasto en cualquier comunidad, puede destinarse al ahorro. La
tasa de ahorro de los estadounidenses en 2010 fue del 5% de sus ingresos
disponibles (en 2011 bajó al 1%); ello explica la gran demanda mundial de
manufacturas y materias primas en general; veamos entonces qué ocurre con
China: su tasa de ahorro ronda el 40% de los ingresos disponibles de la
población.
Con esta información en la mano,
¿se puede pedir a los países que conforman el grupo BRICS (China como el socio
más importante) que tiren de la demanda mundial para cubrir la brecha que se
está produciendo como consecuencia de la crisis de la deuda soberana del primer
mundo? La respuesta es NO.
Pero seguiremos analizando muy de
cerca el fenómeno del crecimiento económico y la enfermedad que aqueja a los
países ricos, porque si esta situación no se corrige en el corto plazo, al no vislumbrarse
otras alternativas a la fecha, sucumbiremos en un ciclo de depresión económica
global.
2º conclusión: Hay que estimular
ya mismo el crecimiento de las economías desarrolladas
La única alternativa al actual
problema, es ayudar a los gigantes dormidos, EEUU y UE a que sigan creciendo, y
para ello volvemos a coincidir con Ha-Joon Chang, entendiendo que la solución
pasa por: dar créditos inteligentes, que sirvan para impulsar actividades que
se retroalimenten y que por su propia dinámica estimulen otras iniciativas y
emprendimientos, de tal suerte que sus efectos beneficiosos más inmediatos
puedan contabilizar una mejora en los índices de ocupación laboral; aumentar el
gasto público en todas las áreas estratégicas (infraestructura, investigación,
educación, empleos, etc.) y aplicar reformas financieras serias, para evitar
que esta crisis de activos, se pudiera repetir en el futuro.
Muchos fenómenos que explican la
actual prosperidad en China se pueden explicar porque hay créditos disponibles
para las empresas a bajas tasas de interés (entre ellos a desarrolladores
inmobiliarios con lo cual están alentando otra burbuja en Asia), porque los
ahorristas (que destinan un 40 % de sus ingresos a tal fin) reciben un 3 % de
interés y la inflación es del 6 % anual.
El Banco Central de China en
Beijing, mantiene controlada su moneda, el yuan, a niveles artificialmente
bajos, a costa también de la represión financiera, esto es, utilizan la rentabilidad
negativa de los ahorros del ciudadano, para evitar una apreciación del yuan que
podría dificultarle las exportaciones e inducir a sus ciudadanos a suplir
productos nacionales con importados.
¿Por qué los ciudadanos chinos no
buscan otra alternativa para invertir sus ahorros, sabiendo que pierden poder
de consumo? Porque la legislación china limita la posibilidad de que sus
ciudadanos inviertan dinero fuera del país.
3º conclusión: Paridades
monetarias
Todas las monedas de los 25
países emergentes se han devaluado con relación al dólar estadounidense, a
excepción de China. Esto se debe al fenómeno de fuga de capitales que se está
dando de distintas formas, en todos esos países, en busca de nichos más seguros
para su resguardo, generalmente los EEUU; si el proceso continuara en la misma
dirección, pronto veríamos economías emergentes altamente deficitarias, esto es
un cambio de signo de 180º de cómo se venían comportando hasta ahora en el
concierto mundial.
Así que una vez más, concluimos
que solo el mayor consumo, del primer mundo (Estados Unidos y UE) nos hará
salir de esta encrucijada del capitalismo, en la cual hay varias direcciones
probables para seguir pero todas con final incierto. Los países periféricos si
bien tuvieron superávits hasta el presente, no necesariamente podrán mantener
balances positivos de ahora en más.
4º conclusión: Nuevas formas de
capitalismo que es diferente a decir que hay que refundar el capitalismo
El capitalismo que viene, deberá
crear nuevos actores de consumo mundial a gran escala; ello lleva décadas de
entrenamiento, divulgación e incorporación de hábitos de comportamiento
diferentes.
Recurriendo nuevamente a Joseph
Stiglitz, sostiene que "Un punto crítico que explica porque hay baja
demanda agregada global, es que los Bancos Centrales de los países periféricos
aprendieron la lección (cuando las balanzas comerciales fueron mayormente
superavitarias), ahorrando divisas y atesorándolas (las economías emergentes
tienen atesorados en la actualidad 7,6 billones de dólares), para cubrirse de
las crisis financieras, y hoy estos activos acumulados, no se gastan y ello le
resta gasolina al consumo.
Hace falta una reforma del
sistema financiero internacional para que se creen alternativas a la
acumulación de reservas, para que los países emergentes se lancen a consumir,
sin temor y sin culpas, de que tal actitud les juegue en contra a futuro.
Es imprescindible incrementar la
natalidad empresarial
Kenneth P. Morse es un experto en
lo que se conoce como “natalidad empresarial”; presidió durante trece años, el
Centro de Emprendedores del MIT. Actualmente asesora a la Casa Blanca como
miembro de la Comisión de Emprendedores que ha creado la Administación Obama.
El principio es sencillo: para
crear empleo, se debe reestructurar la economía, lo que supone crear empresas
que crezcan en el tiempo y aumenten su valor accionarial de manera sólida.
Según Morse, se crean en Estados Unidos unas 20 empresas cada año que crecen
para convertirse al cabo de dos décadas, en organizaciones capaces de facturar
mil millones de dólares. Se necesitan cuarenta empresas de estas
características para mantener el nivel de vida norteamericano.
O sea que esa gran flexibilidad
del mercado estadounidense para la integración y desarrollo de nuevos
emprendimientos empresariales, es el que hay que potenciar en la UE, aplicando
todos los conocimientos para que en poco tiempo estén convirtiéndose en
creadoras de empleo y en productoras de bienes y servicios que por la
innovación de los mismos, sean demandados por la sociedad y se retome poco a
poco la senda del crecimiento.
Dinero atesorado o apalancado
Se escuchan voces de políticos y
expertos financieros que pretenden alcanzar un mismo objetivo: demostrar que la
UE es solvente.
Es el caso de Reyndersen,
Ministro de Finanzas Belga, que dijo refiriéndose a la crisis de la UE, que la
forma de enfrentarla, es demostrando “que tenemos los bolsillos suficientemente
llenos”.
O Rafael ROMERO Director de
inversiones de Unicorp Patrimonio en línea con ese razonamiento expresa que “se
requiere una cantidad que permita generar confianza suficiente en los tenedores
de bonos y desconfianza en los especuladores”. Una especie de arma de disuasión
masiva: que se vea claro que Europa puede responder.
La cantidad no tendría por qué
estar toda desembolsada, también puede ser apalancada. Y la idea es que no
tiene por qué usarse en su integridad. De hecho, bastaría su existencia para
que las necesidades de utilización se reduzcan. Sería como una línea de crédito
empresarial. Está ahí por si se necesita.
Los ratings se recortan cuando un
país o una compañía, se endeuda de forma efectiva, no cuando asume un
compromiso que, por el efecto disuasorio del fondo ampliado, podría no llegar.
La Unión Europea recoge el guante de los que piden crecimiento económico
Se anunciarían obras de
infraestructura por 1,03 billones de Euros.
La Comisión Europea aprobaba el
pasado miércoles 19 de octubre de 2011, un proyecto piloto de creación de
“eurobonos” para la financiación de infraestructuras de telecomunicaciones, transportes
y energía.
Esta iniciativa pretende promover
inversiones por valor de 700.000 millones en transporte y energía y 330.000 en
tecnología, en plena sequía del crédito a las empresas.
La iniciativa “proyecto eurobonos
Europa 2020”, servirá para facilitar la financiación de las redes
transeuropeas, a la vez que dará un nuevo impulso a la economía europea en
plena crisis, por la falta de crédito a las empresas y la precariedad
financiera de los países, que impide destinar grandes recursos a nuevas inversiones.
Por ahora se trata de un proyecto
piloto a desarrollar en dos años, 2012 y 2013, de manera que si sus resultados
son convincentes se podría implementar el modelo definitivo dentro del marco
presupuestario 2014-2020.
La Comisión Europea asegura que
este proyecto “no es ni de la UE, ni de los Estados miembros”, es una operación
de endeudamiento privado de una empresa, que actuará como un puente de
intermediación (Connecting Europe Facility) entre la Comisión Europea y el
Banco Europeo de Inversiones (BEI), para la emisión de bonos (Europe 2020
Project Bond).
Cumbre Merkel Sarkosy:
(Ampliación del FEEF hasta 2 billones de euros)
Los mercados en Wall Street
(NYSE) cerraron con ganancias en todos sus indicadores al final de sus sesiones
del martes 18 de octubre, alentados por la noticia de un principio de acuerdo
entre Francia y Alemania para aumentar el Fondo Europeo de Estabilidad
Financiera (EFSF) hasta 2 billones de euros.
CONCLUSIÓN:
Hay simultáneamente sobre la mesa
acuerdos y proyectos que movilizarían en breve 3,03 billones de Euros, esto es
un tercio de toda la deuda soberana Europea y responde de algún modo a los
requerimientos de personalidades de primer nivel en tal sentido, entre las que
cabe destacarse el propio Barack OBAMA.
Intervención sí intervención no
Finalmente los
antikeynesianistas, que siempre han sostenido que son los mercados los que todo
lo arreglan y ajustan, han tenido que rendirse frente a la evidencia: el
descontrol financiero y económico europeo es de tal calibre, que hay que
intervenir.
Pero vayamos de a poco: ¿Qué es
intervención por parte de un estado en su economía?
Todo estado, incluyendo un macro
estado como es la UE, tiene ciertas prerrogativas que están implícitas en la
propia naturaleza de las atribuciones que aquel tiene para ejercer el poder
político. O sea que si tiene capacidad para legislar en materia tributaria,
también se tiene la potestad coercitiva para recaudar y sancionar.
Por extensión, si bien no es
función del estado formar parte de las reglas del mercado, son muchos los
ejemplos que por diferentes circunstancias se producen en los países
(desabastecimiento de productos, hiperinflación, recesión, etc.) en que el
estado habiéndose reservado el privilegio de la actuación regulatoria, puede
también entrar en el juego del mercado con la finalidad de preservar los
derechos de los ciudadanos, por ejemplo, el abastecimiento de los productos
básicos de consumo.
Ahora bien, más allá de estas
circunstancias puntuales, existen las que como hoy se están dando en la UE,
absolutamente extraordinarias, que exige que las normas de actuación que emanan
de la Comisión Ejecutiva de Bruselas y del Consejo Europeo, más allá de ser
reguladoras para garantizar determinadas reglas de juego, tienen que ser de
carácter interventor, porque si así no fuere, el reciente caso del Banco Dexia
muy expuesto a los créditos griegos, hubiera desatado una auténtica hecatombe
en la banca europea.
Por tanto, las cosas por su
nombre: Bruselas está interviniendo, el BCE está interviniendo y se tendrá que
seguir interviniendo hasta tanto el nivel de crecimiento económico y
estabilidad financiera del sistema -probablemente después de varios meses o
incluso 1 año- demuestre que está nuevamente dentro de los parámetros de
comportamiento normal de una economía que puede ajustarse de manera automática,
es decir nivelar sus variables de forma sustentable, sin intervencionismo alguno.
Cuestión que no ha sido posible
que se hiciere de manera automática frente al ataque especulativo contra la
deuda soberana que ponía en alto riesgo a algunos países europeos, pero se
extendía el peligro a toda la UE y al propio euro.
Entonces, si hay o no que
intervenir deja de ser el debate de interés, porque el auténtico desafío es
hasta qué momento tendrá que seguir interviniendo la UE desde sus instituciones
para administrar una salida de la crisis; una vez definido y consensuado el
camino de salida, la aplicación de los instrumentos (caso Fondo de Rescate,
Eurobonos, etc.) debe hacerse cuanto antes; solamente si en un tiempo
prudencial (el margen de maniobra no puede ir más allá de la reunión del G-20
en esta primera semana de noviembre) se reorienta la economía y el sistema
financiero, podrá pensarse que la UE en pocos meses pueda retomar la senda de
expansión y no contagiar al resto del mundo. En caso de que se llegue tarde,
algunos países emergentes se verán muy afectados, ya que se nota en algunos de
ellos los primeros síntomas de esta gripe económica que se va extendiendo.
Solamente si se actúa en los
próximos días, con contundencia y firmeza, deponiendo todo tipo de actitudes
nacionalistas que no pueden prevalecer sobre los intereses de la unión, se
evitará el contagio mayor y se pondrá a la UE a velocidad de crucero y con
capacidad de competir en los mercados y crear empleo los países periféricos
europeos más afectados.
Cuando el Sr. Botín planteaba
hace pocos días, que no era buena idea proceder a una recapitalización de la
banca europea si previamente no se terminaba de resolver el tema de la deuda
pública, también es un motivo de debate desde el punto de vista de la Teoría
Económica Aplicada.
Veamos: si Botín está en lo
cierto, es que al acabarse el problema de la deuda soberana se vuelve a la
normalidad porque los mercados se tranquilizan, ya que no habrá motivos para
atacar países más endebles dentro de la UE, porque el Fondo de Rescate soporta
cualquier grado de especulación posible.
Muy bien, desde la Teoría
Económica esta premisa es válida. Resuelvo una variable conflictiva para que
las otras variable de la economía, faciliten que el flujo de fondos del sistema
financiero desde unidades de consumo a empresas y de empresas y familias al
estado vía impuestos, no se pare, e incluso se incremente. O sea, que en el
análisis teórico, la deuda soberana actúa como tapón para el equilibrio de la
oferta y la demanda.
Pero el Sr. Botín olvidó
incorporar en su análisis, que lo que él señala para una situación que sí se
daría con parámetros normales, no es el caso de la actual situación de la UE,
en que la eliminación de una variable problemática no garantiza que el orden
vuelva al sistema.
Esto se explica en la Teoría
Económica Aplicada, cuando en la dinámica económica actúan simultáneamente
muchas variables, con preponderancia de algunas de ellas, que determinan
comportamientos del modelo económico de un país en un momento determinado.
Por tanto, la UE de noviembre de
2011 es un modelo en el cual no cabe la valoración del Sr. Botín respecto a
terminar con la deuda pública y pasar a continuación a recapitalizar la banca.
Al igual que en la navegación de un barco, si existen vías de agua, por lo
menos dos importantes, o se tapan al unísono, o de nada sirve tapar una primero
y la otra después, porque finalmente zozobrará la nave.
La dinámica económica que
supuestamente tienen que gestionar con gran precisión los Bancos Centrales del
mundo y los respectivos ministerios de finanzas y economía, exige por lo menos
el control de las variables principales.
Digamos que si el sistema tiende
a neutralizarse y nivelarse en el entorno de una tasa de inflación del 3% y el
índice general de precios es de un 3,2 %, no puede decirse que el desvío sea
significativo. Pero si dicha meta no guarda relación con la masa monetaria, la
tasa de interés, el encaje bancario, el nivel de incremento de importaciones y
de exportaciones, la balanza por cuenta corriente, las reservas en divisas,
etc. no existe autoridad monetaria ni económica que pueda mantener un sistema
en equilibrio. De ahí los continuos desatinos de las economías
latinoamericanas, que fueron víctimas durante años de altos niveles de
inflación en paralelo a altos niveles de endeudamiento de los estados.
Los mecanismos de defensa frente
a estos brotes inflacionarios se gestionaban siempre vía más endeudamiento
externo, más inflación y más impuestos.
En la UE cuya estructura nada
tiene que ver con el modelo medio de economía latinoamericana, excepto el
actual caso de Brasil, tenemos inflación controlada y el resto de variables
necesarias para el equilibrio macroeconómico, pero con una excepción: el
endeudamiento privado de empresas, familias y el público se disparó en los
últimos años, porque los niveles de consumo de la economía europea “tiraban” de
una demanda interna prácticamente insaciable, fomentada por unas tasas de
interés y facilidades crediticias, que no hubiesen pasado ningún test de estrés
sistémico financiero. El resultado: tal abultamiento de los pasivos que hubo que
financiarlos vía nuevos préstamos, en dónde entra la deuda soberana.
Pero por cada euro de nueva deuda
emitida, no entraba en el sistema otro euro equivalente como mínimo, para
equilibrar la balanza (inversiones en fábricas, obras de infraestructura, etc.)
que tuviesen efecto multiplicador en la economía y no alimentasen burbujas
inmobiliarias como la que ocurriera en España, porque los dos pilares del
crecimiento económico español se basaban en el turismo y la construcción.
Cuando se llegan a los niveles de
descalabro como el actual, no hay más remedio que la intervención. Pero no es
una cirugía mayor que extraiga la parte afectada del enfermo. ¡No! Es una
cirugía reparadora muy lenta, que se tiene que ir dando por etapas, una vez que
el tratamiento de shock haya hecho efecto.
Esto es: un gran Fondo de Rescate
a prueba de bombas especuladoras más un plan rector de infraestructuras vía una
fórmula de Eurobonos, para después iniciar una recuperación y terapia
reparadora que llevará meses, pero que acomodará las fuerzas del mercado más
próximas a los niveles de equilibrio convencionales.