El lenguaje es el elemento clave que dio comienzo a la historia humana civilizada. La biblia nos enseña que en el comienzo todos los hombres hablaban un solo idioma pero que en la Torre de Babel las lenguas se confundieron. Es una regla dorada en las conquistas y guerras, al igual que en actos de genocidio que se intente anular el idioma de los vencidos. La historia nos da múltiples ejemplos en los que se intenta suprimir una cultura a través de la mortificación al lenguaje. Esta es además una táctica muy subliminal para atacar a un grupo étnico o nacional.Pero el uso del lenguaje como instrumento de dominación va mucho más allá de las luchas nacionales, no solo es usado como un arma contra una nación y hoy nuestro interés se centra en la aplicación del lenguaje por parte de los regímenes totalitarios y las dictaduras militares.George Orwell nos presenta en "1984" una distopía política en la que un hombre se apodera de una nación y la sojuzga a través del lavado de cerebro y el terror. Cualquiera que se muestra disidente es tratado como un enfermo al que debe curarse hasta que el paciente alcance el grado de madurez que le permita reconocer la "bondad" del tirano.




