. Proponemos una mirada más allá del
multilingüismo, para lograr una verdadera inclusión social. Desde un enfoque
sociohistórico, después del descubrimiento de América y la posterior conquista
del Perú por parte de los españoles a partir de 1532, los llamados pueblos
indígenas fueron sometidos a explotación e incluso exterminio, pues los
conquistadores vinieron ávidos de encontrar riquezas y tesoros, y no les
importó realmente que los pueblos originarios mantengan su cultura, costumbres,
idioma y territorios.
Cuando
Francisco Pizarro llegó al Perú, aquí existía el Imperio Inca, quienes tenían
una organización política y social considerada muy desarrollada. El
Tahuantinsuyo (los “cuatro suyos”), cuyo centro administrativo era el Qosqo,
tenía una extensión enorme de territorio que abarcaba lo que hoy los países de
Perú, Ecuador, Chile, Colombia, Argentina y parte del Brasil. Tenían un
extraordinario sistema de caminos conocido como Qhapaq Ñan, que ha sido
declarado por la Unesco como “Patrimonio cultural de la humanidad”.
Hay
evidencias, tal como lo ha señalado la historiadora María Rostworowski, de que
el Estado Inca no fue el paraíso que muchos han idealizado, sino que también
fue un Estado opresor y conquistador, que sojuzgó a muchos pueblos como los
Chachapoyas, Chimú, Tallanes, Collas, Aymaras, Puquinas, y que incluso impuso
como única lengua oficial al kechwa o “Runa Simi”: la lengua del hombre, y esa
imposición fue por la fuerza. Cosas de la historia.
Después
de la captura y asesinato (maquillado de “ejecución”) del Inca Atahualpa en
Cajamarca en el siglo XVI se inicia una etapa sangrienta y cruel, que dio lugar
al “mestizaje” y que algunos autores denominan “encuentro de culturas”.
Pero
más que un “encuentro” fue un proceso doloroso donde hubo un dominador y grupos
dominados. A pesar de que las órdenes religiosas (dominicos, franciscanos,
mercedarios) tuvieron el afán de evangelización y adoctrinar o catequizar a los
naturales con la religión católica, es cierto que hubo muchos religiosos que
apoyaron la denominada “extirpación de idolatrías”.
Tras
la conquista se instaló el Virreinato del Perú, al mando del Imperio de España,
que fue uno de los más grandes imperios por el vasto territorio que dominaron.
A través del sistema de “encomiendas”, los españoles se apoderaban de vastas
extensiones de territorio y lo administraban. Los cronistas han detallado estos
procedimientos, muchas veces crueles, donde se les despojaba de sus tierras, se
les prohibía hablar quechua.
EXPRESO, 25.01.2021