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Más infectados y mucho menos afectados


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13/01/2021


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La curva de contagios de Covid-19 sube en Argentina luego de una importante caída. Esto obligó a los gobiernos a tener que dar respuestas y a los medios a tomar posiciones en apoyo o críticas de esas acciones. 




Y casi todos se están volviendo a equivocar, al igual que al comienzo de la llegada de la pandemia al país en marzo del año pasado.



El año pasado para marzo la  pandemia ya había dado muchisimos datos en el  hemisferio norte que fue donde primero se diseminó y de modo brutal, en principio por llegar en enero pleno invierno en el norte, en simultaneo con epidemias de infecciones de virus estacionales como influenzas, además con una población con altos factores de riesgo y envejecida e insuficientes sistemas de salud o poco inclusivos en algunos lugares, lo cual dejó para finales del invierno del   norte, un desastre estadístico.

Toda esa experiencia que nos dejó la evolución de la pandemia en el norte, no se capitalizó racionalmente en el hemisferio sur, donde increíblemente se actuó en espejo y casi simultáneamente.

Los cientificos más serios de Europa y tan solo mirando análisis de los casos fatales y haciendo estadísticas en varios lugares, entre ellos Italia que fue uno de los más afectados, concluyeron que la combinación de virus, bacterias estacionales y coronavirus fue lo que más letalidad produjo. Y que en una primera oleada a septiembre de 2020 el estudio, no había podido comprobar que más  32% de los fallecidos hayan muerto solo de coronavirus. En realidad más de 60% tenían presente el virus, pero habían muerto por infecciones de varios virus y bacteria o  por otra causa.

En suma: si bien el coronavirus no es estacional, circula todo el tiempo hasta que por anticuerpo social (haberse contagiado y sanar o vacunas) es extinguido como coronavirus anteriores (aproximadamente 3 años circularon MERS y SARS) el frio o el calor le dan alguna ventaja en los contagios, con respecto a mayor o menor vulnerabilidad de la gente, pero lo que tuvo peores resultados y mayores muertes, fue la combinación con otros virus

Este dato del que casi no hablan los medios y no dan aire a cientificos que que lo mencionan, no es el más importante, pero si cambia mucho cualquier estrategía para evitar muertes.

Si Coronavirus nunca deja de circular hasta no extinguirse, el  invierno o verano no le afecta pero si afecta a la gente y la hace  más vulnerable, y es más letal infectarse, si se combina con otros virus y bacterias, parece evidente que para que funcione salud y economía, se debería liberar en momentos de calor y buen clima y restringir en invierno.

Pero lo más incoherente, es que se hable de primera, segunda o más oleadas, de un virus que no deja de circular hasta no extinguirse por anticuerpos sociales. Sin embargo medios de comunicación y hasta cientificos que sostienen los relatos oficiales, hablan con naturalidad de oleadas.

¿No será que  no se trata de oleadas de coronavirus, sino de combinación o no de otros virus y bacterias y además, de más o menos vulnerabilidad social?

Por  otra parte si datos del norte y ahora también del sur, habiendo cumplido un verano y otoño (con pocos  contagios y muertes y menos acá por la cuarentena tan anticipada) y un invierno y primavera donde volaron las curvas (acá más retrasado por la cuarentena anticipada e interminable) es evidente la actitud que se debería tomar para manejar las aperturas y cierres)

Dejar en verano otoño y hasta antes del frio correr contagios y en invierno y parte de la primavera, evitar contagios.

Pero además juega otro dato crucial que dejó el norte y el sur sacando excepciones, el promedio de edad de letalidad en el mundo supera en casi todos los lugares los 65 años en Argentina está por encima de 73 años.

Si la mayor parte de las muertes están por encima de esas edades, primero es muy dificil restringir a todos cuando la mayoría no corren riesgo de vida, pero en segundo lugar es ridículo hacerlo, cuando la posibilidad de que se contagien jóvenes y adultos sanos que no van a demandar hospitalización, es el equivalente en anticuerpos a que estén vacunados y además pueden donar plasma.

En un calculo aproximado los menores del promedio de edad de mortalidad, o sea los que tienen menos de 73 años, son más de 80% de la poblaión.

La verdad no parece lógico restringir, evitar circulación, trabajo, estudio, producción y sociabilizacón del 80% de la sociedad, para evitar contagien al 20% de alto riesgo.

Sé que no es sencillo y quizá demande de muchos recursos estatales y hasta de estructuras para tal fin, pero la solución a que se conviva con el virus, es sin duda hacer  que ese 20% pueda estar aislado del 80% siendo asistido, pudiendo vivir y sin tener contacto hasta que se extinga el virus.

Cuanto antes se vacunen la mayor cantidad de las personas o bien cuanto antes se contagien los que no van a tener cuadros graves, antes se va a extinguir y ese  20% va a poder salir y relacionarse. O bien si se vacuna a ese 20%, aunque no hay vacuna que garantice la vida (si se está bajo en defensas por ejemplo o se tienen enfermedades) solo hay que ver  la cantidad de gente (grande o vulnerable la mayoría) que vacunados de Influenza, neumonia u otros virus muere cada año.

La curva de contagio sube de modo alarmante por las muchas aglomeraciones masivas que hubo, la total circulación que hubo estos tres meses y las escasas restricciones reales.

Pero a la vez es un hecho, que las muertes y la ocupación de UTI no subieron en la misma proporción alarmante. Esto indica y lo confirman los datos oficiales, que se están contagiando personas de 20 a 45 años mayoritariamente.

Los medios, varios gobiernos y un sector mayoritario de la política demonizaron a los jóvenes por esto de las reuniones, fiestas y salidas pese a "toques de queda sanitarios y prohibición de fiestas. Incluso llegaron al borde de reprimir con grupos policiales hasta especializados, a grupos de jóvenes reunidos en playas, plazas o predios.

Realmente es irracional tratar de prohibir la sociabilizacón de jóvenes e incluso de adultos jóvenes y sanos, cuando sobre todo para los más chicos sociabilizar es la esencia misma de su etapa de vida.

Los jóvenes en especial de edad escolar o universitaria, más aquellos que estaban transitando sus primeras experiencias laborales, el 2020 vivieron durante meses (demasiados) por una cuarentena anticipada, el peor momento de su vida. Perdieron todos los eventos, actividades y experiencias que son fundamentales al crecimiento y desarrollo en la vida.

Pero además se empobrecieron las familias, perdieron empleos e ingresos, quedaron excluidos en muchos casos y las ayudas estatales fueron pocas y acotadas en el tiempo.

Esto sin contar aspectos psicológicos, emocionales, de salud en general, de sus inicios y vidas sexuales destrozadas y todo lo que eso significa y pesa, en personas de menos de 35 años y hasta algo más.

La vida en cuarentena (interminable y adelantada acá) no fue vida sobre todo para esa franja etaria. No se los puede seguir castigando de  ese modo y mucho menos culparlos o ponerlos como asesinos seriales de sus mayores, porque los podrían contagiar.

Sus mayores son los que deben tener todos los protocolos de seguridad sanitaria, ser contenidos para no tener que exponerse y recibir ayuda estatal para mantenerse aislados si los necesitan.

Los adultos mayores tienen su vida hecha, en particular aquellos de más de 73 años en donde está el promedio de mortalidad en el país. Ellos deben poder aislarse y cuidarse, con toda la ayuda  estatal necesaria y los jóvenes, adultos sanos y aquellos que no son de riesgo deben poder,  primero trabajar y recuperar al país, luego desarrollar sus actividades  que hacen al desarrollo y por último sociabilizar detrás de lo que hay mucho empleo y genera recursos, en suma, deben poder vivir con el virus.

Vivir con el virus para los que no van a tener cuadros graves por contagiarse, además garantiza que se va a extinguir antes la circulación del virus y que las vacunas protejan a los de riesgo.

Más infectados no significa en esta subida de la curva, más afectados graves.

Lo está demostrando las propias estadísticas y datos oficiales.

Los gobiernos no pueden seguir haciendo todo lo contrario, incluso de sus propios datos y estadísticas.

Sobre todo por lo que significa equivocarse como lo hicieron con la cuarentena el año pasado, ya no solo en la franja etaria joven, sino en toda una generación.

Por otra parte en un país que no puede ni fiscalizar el trabajo en negro y tienen cerca de un 40% de no registrados, tampoco puede controlar muchas actividades no registradas y hasta ilegales, mucho menos va a poder  evitar que los jóvenes se junten.

Más cuando eso es una parte tan importante en su vida--que este año no fue vida-- y todos los que fuimos jóvenes lo sabemos.













 













Etiquetas:   Crisis Económica   ·   Educación Inclusiva   ·   Coronavirus   ·   Pandemia

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