Las redes sociales nacieron para conectarnos con el mundo, para comunicarnos y descubrirnos a través del otro. Para que exista esta continua comunicación debe valorarse la diversidad de opinión y respetarse al que piensa de manera distinta. Cuando se plantea la comunicación como una actividad jerárquica en la que mi opinión tiene mas peso que la de un tercero o se valoran las ideas ajenas con marcos morales personales se entra en una esfera peligrosa, se incurre en el vicio de intolerancia, gen de los males que tanto aquejaron a la humanidad durante el siglo XX.




