
. Es la historia de la mezcla cultural. Es una historia que nace con el fin del Imperio Romano y se desarrolla en el inicio del medioevo, para luego volverse quijotesca con Cervantes y mágica con García Márquez.
Descubrir las raíces de cada historia resulta fascinante y complejo. Aún así, la luz que nos ofrece la Edad media con sus imponentes iglesias permite que levantemos la mirada hacia ese mundo de las ideas que tanto buscaron los griegos. Es allí, en el Mediterráneo, donde aparece esa planta llamada: La raíz de los bárbaros.Una planta que nace en las regiones que baña el río Bósforo, allí donde estrechamente se une el Mar de Mármara con el Mar Negro, donde se separa y se mezcla Occidente con Oriente: Estambul. Estamos ante la presencia de una planta que le gustan las migraciones. Una planta acostumbrada viajar. Una planta nómada que desafía la inmovilidad de los grandes imperios. Una planta arraigada a su cultura, pero capaz de moverse por rutas comerciales, intercambios, desvíos económicos, políticos y científicos.Aunque ya era conocida por los griegos, quienes curaron sus flatulencias gracias a las propiedades curativas de esta planta; fueron los bárbaros quienes con sus migraciones hacia el este y el norte de Europa la introdujeron en la cultura occidental. En ese intercambio grecolatino y árabe aparece su nombre. Todas las palabras tienen un origen sensible, un origen que refleja su contexto, sus usos, sus relaciones. El nombre del ruibarbo, planta que cuenta esta historia, tiene su origen en la palabra latina rheumbarbärum.“Rheum” alude a su forma. Largas raíces en forma de vástagos que se hunden y se elevan desde la superficie negra y húmeda, formando un tallo grueso de color rojizo que sostiene una hoja ancha y verde que da sombra. Cúmulo de hojas-sombrillas, que puestas sobre el cuerpo protegen del dolor de espalda que causaba estar mucho tiempo sobre un caballo. Barbärum alude a su origen, aquél que balbucea, procedente de tierras bárbaras, el ruibarbo es una planta sin lenguaje. De sabor amargo como lo fueron para Occidente las incursiones bárbaras. Bárbaros que a su paso saquearon Imperios y dejaron huellas de vandalismo que contrastaban con los principios de las civilizaciones grecolatinas. Aún así, a pesar de la amargura, el olor suave del ruibarbo se asemeja a la riqueza de conocimiento, nuevas tecnologías, productos, especies y plantas que llegaban desde Oriente por las rutas comerciales del estrecho del río Bósforo.La raíz de los bárbaros evoca locura, salvajismo, irracionalidad y falta de lenguaje. De alguna forma cruzó el Atlántico. Mezclada entre especias se camuflo y llegó primero que Colón y se plantó en las Indias. Viajó entre las letras de Don Quijote, quien la describe como uno de los purgantes más efectivos de la época renacentista: los polvos de ruibarbo purgaban el cuerpo, pero también purgaban el exceso de cólera que se hospeda en el alma.“Tiene necesidad de un poco de ruibarbo para purgar la demasiada cólera suya” Don Quijote (Parte I, Capítulo VI)Fuerte y eficaz remedio contra la locura, medicina mágica que aparece en las formulas alquímicas de Cien años de Soledad. La raíz de los bárbaros migro a Macondo para tratar de despertar de su locura a Rebeca. Para sacar de su balbuceo a una niña de once años que llegó sin avisar, como los bárbaros, pero que llego para quedarse en la casa de Úrsula y José Arcadio Buendía. A Rebeca solo le gustaba comer tierra y las tortas de cal que arrancaba de las paredes. Razón por la cual Úrsula le daba en ayunas una pócima preparada de jugo de naranja y ruibarbo, que en ocasiones mezclaba con correazos, solo así logró que Rebeca recuperará la razón.Así aparece en la historia el Ruibarbo: raíz de los bárbaros, raíz contra la locura, raíz migratoria, raíz cultural. Raíz terapéutica para aliviar las flatulencias, los dolores en la espalda, las roturas internas. Para los que padecen del hígado y contra los retorcijones del estomago (alma apetitiva) y de la cabeza (alma racional).Juan Camilo Díaz Moya