El Palacio Nacional,recinto sensacional,perdió preciado inquilinoun guajolote genuino.El que antes fuera museopara un cultural paseoya parecía granja de avesy como tú bien lo sabes.Ganso y pavo lo habitaban,mas, lo desacreditabanpor perder esencia, sello,el de un edificio bello.El país en la pobreza,en desgracia, en la tristeza,en la más plena miseria,lo peor, la cosa más seria.Con desempleo galopante,la pandemia lacerante,ciento veinte mil los muertosentre otros graves entuertos.El contagio pavorosoen el semáforo rojo,delincuencia desatada,la crisis harto enquistada.Y López el “presidente”sigue engañando a la gente,él dice que vamos bien,que el pueblo es feliz también.Lo que al peje ha preocupado,lo que su tiempo ha ocupado,lo que le ha quitado el sueñoy casi lo tan risueño.Es el ya mentado pavoque lo tuvo obsesionadoen algunas mañaneras,en las “diarreas” tempraneras.El tema del guajolotesalió siempre bien a floteno sabía si conservarloo en noche buena cenarlo.Andrés ha estado en dilemaesta época navideña,ayer, decidió indultarloy a un santuario entregarlo.Autor: Lic. Gonzalo Ramos ArandaCiudad de México, a 24 de diciembre del 2020Reg. SEP Indautor No. (en trámite)