"Literatura escrita por Mujeres" Josefina Aldecoa



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“Literatura escrita por mujeres” por Mariángeles Salas.

Josefa Rodríguez Álvarez, (La Robla, León, 8 de marzo de 1926 – Mazcuerras, Cantabria, 16 de marzo de 2011), más conocida como Josefina Aldecoa, fue escritora y pedagoga. Hija y nieta de maestras, la pasión por la educación marcó toda su vida.

En 1944 se trasladó a Madrid dónde estudió Filosofía y Letras. En la capital dónde residiría durante largo tiempo conoció a su marido, el también escritor Ignacio Aldecoa, que se convertiría en el amor de su vida. Ambos formaban parte del grupo literario que sería conocido como la Generación de los Cincuenta, y del que formaban parte otros literatos como Rafael Sánchez Ferlosio, Jesús Fernández Santos, Alfonso Sastre o Carmen Martín Gaite. Una generación marcada por el drama de la Guerra Civil. Formó parte, junto a Eugenio G. de Nora, Victoriano Crémer y Antonio G. de Lama, del grupo literario que creó la revista Espadaña.

Tras el final de sus estudios tradujo el primer cuento de Truman Capote en España para la Revista Española, que dirigían Ignacio Aldecoa y Alfonso Sastre, y escribió sus dos primeras novelas, tituladas La casa roja y La casa gris; la primera de ellas, aún inédita, fue finalista del Premio Nadal de 1953 y la segunda fue publicada en 2005. Junto a su marido, hizo una breve incursión en el mundo cinematográfico, firmando ambos el guión de Cuatro esquinas (1954).

En 1959 fundó, en el barrio madrileño de El Viso, el colegio Estilo, una escuela pionera que dirigiría durante más de cuarenta años. El colegio se inspiraba en los principios de la Institución Libre de Enseñanza, que Aldecoa había reflejado en su tesis y que se basaba en los modelos pedagógicos que había estudiado en sus viajes de estudios a Inglaterra y Estados Unidos.

Aldecoa fue maestra por vocación y escritora por accidente, según confesión propia. En 1960 una editorial la animó a publicar su tesis doctoral, El arte del niño. Un año después apareció una colección de relatos, A ninguna parte. Casi una década antes, en 1952, se había casado con Ignacio Aldecoa, un joven escritor vasco al que todavía le quedaban dos años para publicar su primera novela.

Tras la muerte de su marido en 1969, debida a  una úlcera que nunca se preocupó de cuidar, Josefina abandonó la escritura durante diez años para dedicarse en exclusiva a la enseñanza. En adelante firmó como Josefina Aldecoa.

La literatura quedó en segundo plano, al fondo de la habitación, puede que alojada en el cuarto de las visitas. Josefina Aldecoa se centró en su vocación pedagógica y durante una década volcó todos sus esfuerzos en el Colegio Estilo. Quizás porque más allá de la escritura, para Aldecoa la enseñanza fue siempre la actividad fundamental de su vida.

En los años sesenta Estilo era una pequeña revolución que recuperaba el espíritu de otras experiencias previas, principalmente la Institución Libre de Enseñanza, pero también la Academia de Matilde de la Torre y tantos otros centros que intentaron aplicar los principios del krausismo durante la II República. España era una dictadura. Cuando uno cruzaba las puertas del Colegio Estilo la dictadura se evaporaba.

Aldecoa estuvo cincuenta y dos años al frente del centro. Solo la muerte, en 2011, le apartó de una tarea a la que dedicó dos terceras partes de su vida. Desde un barrio de Madrid impulsó una educación laica y moderna, potenciando el sentido crítico y la creatividad de los estudiantes.

A principios de los años ochenta Josefina Aldecoa tomó la decisión de regresar a la literatura. Había pasado una década desde la muerte de su marido y la escritora rebuscó en sus recuerdos para escribir Los niños de la guerra, una crónica de la generación literaria de los cincuenta. El libro, que surgió a raíz de un encargo editorial, se publicó en 1983. Aldecoa tenía cincuenta y seis años.

En 1984 publicó la novela La enredadera, a la que siguieron Porque éramos jóvenes (1986) y El vergel (1988). En 1990 inició, con Historia de una maestra, una trilogía de carácter autobiográfico que continuó con Mujeres de negro, de 1994, y La fuerza del destino, de 1997.

En 1998 escribió el ensayo Confesiones de una abuela, basado en la relación con su nieto. De ese año es Pinko y su perro y de 1999 Mujeres al alba. En 2000 publicó su primer libro de relatos, Fiebre, una antología de 14 cuentos escrita en los años 50 y 60. Posteriormente, publicó la novela El enigma, en 2002. Dos años después editó el libro de memorias En la distancia; en 2005, La casa gris; y en 2008, Hermanas, a la edad de 82 años.

Recogió premios y homenajes. En 2001 fue elegida pregonera del Día de Cantabria. Durante su discurso pronunció las siguientes palabras: "Es mi tierra elegida".

Nombrada en 2006 miembro del Patronato del Instituto Cervantes, su carrera literaria se ha visto reconocida con el Premio Castilla y León de las Letras, en 2003; el Premio Julián Besteiro de las Artes y las Letras, en 2005; el Premio Internacional de las Letras y Premio de la Fundación Cristóbal Gabarrón de las Letras, ambos en 2006.

En 2005 le fue impuesta la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio y en 2006 recibió la Medalla de Oro de las Bellas Artes.

Falleció el 16 de marzo de 2011, en Mazcuerras, a causa de una insuficiencia respiratoria.






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