Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Poesía   ·   Libros   ·   Lectura   ·   Lectores   ·   Periodismo   ·   Escritores   ·   Andrés Manuel López Obrador   ·   Reseña   ·   Feminismo   ·   Novela



El papel actual del anticapitalismo de izquierdas


Inicio > Política Internacional
12/12/2020

151 Visitas






En un panorama global gobernado por el gran empresariado, en el que la producción, el consumo y la movilidad de capitales ya no encuentran barreras estatales, porque la mayoría de los Estados han acabado plegándose a sus intereses, las tesis sociales avanzadas que se arrogan las izquierdas, aunque sean anticapitalistas por exigencias del guión, son indudablemente útiles para el proyecto capitalista. Prometer y no dar para ilusionar políticamente a la gente es una fórmula de entretenimiento colectivo con el efecto añadido de generar expectación y hasta tendencias de apoyo a nivel de masas, y en esto son especialistas los se ofertan como gobiernos progresistas casi siempre situados en la banda avanzada del espectro político, con lo que tienen cierta facilidad para atraer a los desesperanzados. Si las promesas llegan a materializarse, no hay que descartar su efecto económico en el panorama general de cualquier Estado y, todavía más, en la marcha del mercado. Buena parte del desarrollo de los principios sociales, sigue el camino de la demagogia soportada en la retórica asociada a la propaganda electoralista de las izquierdas del puño en alto, que habla de un reparto justo por ellas dirigido, y se entiende que es justo si domina el despilfarro de las rentas públicas y con ello la desigualdad de los que tienen que contribuir obligadamente sin percibir nada a cambio. Los privilegiados son unos pocos pobres por necesidad, los afectados todos los demás y las beneficiadas las empresas capitalistas que controlan el mercado, teniendo en cuenta que es allí donde van a parar las limosnas del susodicho reparto. Curiosamente, ya en la era digital, las izquierdas siguen teniendo gancho también entre los favorecidos, acaso por una suerte de resentimiento ancestral, y mantienen fija la cuota de los llamados vulnerables por ver, si como dicen, cae algo de efectivo metálico para aliviar las penurias que obligadamente impone la cultura del teléfono móvil para acortar distancias virtuales entre las gentes.

Frente a una derecha dormida en los laureles, la izquierda de la estética del esperpento, de los derechos crecientes, de las libertades ficticias, de su particular forma de entender la justicia social y del cachondeillo en general para animar al personal e ir tirando, se ha ganado el interesado aprecio del empresariado capitalista, que cuenta con ella en sus grandes proyectos. La ha sacado de aquel papel panfletario que a nivel del subsuelo soñaba con la revolución, ahora ya se mueve en los suntuosos despachos, corta y rasga en los gobiernos. Es una cuestión de utilidad para el mundo del dinero, porque está claro que en la sociedad de las imágenes venden más los que dominan la técnica de lo mediático y han sabido mantenerlo bajo control, excluyendo aquello que no sintoniza con sus posiciones. Su discurso conecta con las masas porque está plagado de utopías irrealizables solo posibles acudiendo al desastre económico. En el plano del poder y el mantenimiento del orden no hay que dudar que la izquierda es efectiva, no duda en montarse simples dictaduras que con el acertado manejo del control mediático pueden vender libertad para los suyos y pasar por democracias de juguete. Aunque procura no parecerlo, su sentido de la libertad es publicitario, porque la doctrina y la censura acechan permanentemente, ya que a tal fin disponen de medios afines y de un nutrido personal adscrito a la vigilancia de todas las opiniones para condenar al silencio a quien no juegue con sus cartas marcadas. Diestros en el navajeo político desempolvan viejas deudas a la menor ocasión o dejan que se desborde la pecina de los demás para vender a las masas su pureza. En cuanto a su sentido de la igualdad social, siempre ha sido proverbial, por eso sus líderes disfrutan de mansiones de lujo y los afiliados de base de una vivienda social.

Con semejante curriculum comercial no es extraño que el empresariado haya tolerado que la plana mayor de las izquierdas cobre protagonismo, porque sencillamente viene bien al negocio acudir al complemento de una ideología abierta que defiende la pluralidad para incorporar más clientes fijos al mercado. Hay cierta antinomia en dejarles jugar conforme a sus reglas, es decir, capitalismo versus anticapitalismo, pero está claro que en lo que es negocio todo vale, basta con que sea económicamente rentable. Por eso no existe el menor pudor en que continúen usando el rotulo de anticapitalistas en sus pasquines, ya que en la práctica viene a ser como no decir nada, dado que los ataques al capitalismo depredador a base de palabras son fuegos de artificio, que de un lado dan aspecto de libertad al sistema entre las buenas gentes y de otro aporta cierta aureola de grandeza al sistema capitalista de puertas abiertas.

Ya en el plano político, en el terreno estatal y doctrinal, las buenas relaciones existentes entre el empresariado y el anticapitalismo de rótulo quedan reflejadas en forma de retribución por sus servicios para engatusar a las masas, permitiéndose el acceso de sus líderes a los puestos de mando de los Estados. Claro está que, se dice, que eso es labor del electorado y hay que darlo por válido, aunque con reticencias, porque las redes del poder no se tejen solo con el voto de los electores. La estrategia del capital de promocionar a sus teóricos, y solo teóricos, oponentes, tiene su parte institucional. Con el capitalismo global, el papel del Estado-nación debe ser replanteado porque resulta incompatible con las tesis del globalismo económico, puesto que debe pasar a ser una entidad abierta al mundo donde la idea de nación solo sea identificativa. Doctrinalmente, las tesis de los ultraderechos y libertades desbordadas que invitan a hacer a cada uno lo que quiera, lo de dar vuelos a las minorías de poder y embarcarse en causas quijotescas suelen figurar entre los proyectos de izquierdas para ganar clientela política y dividir las firmes convicciones ciudadanas. Alejados de la realidad están a la anécdota, porque las ocurrencias dan aire de modernidad, aunque debiliten el papel de los Estados, y es esto lo que viene bien al mercado global, unos Estados sumisos al capitalismo. El anticapitalismo ha pasado a ser la comparsa paradójica del nuevo capitalismo, ambos van en la misma dirección tratando de construir Estados figurones con el fin de vender mejor, en el caso de las empresas, y de ganar en cotas de poder, los otros, aumentando la clientela con ilusos y desfavorecidos.

Hay una realidad, y es que el anticapitalismo de izquierdas de corte progresista va ascendiendo en poder político y social porque es útil al mundo del dinero, genera pobreza para los Estados y riqueza para el mercado. El papel asignado hoy a la izquierda anticapitalista, desplegando utopías que atentan contra el sentido común y la racionalidad con fines electoralistas, no es otro que hacer el juego al capitalismo en su proyecto global, porque le permite echar por tierra los valores nacionales que hasta la globalización eran el gran obstáculo para el desarrollo del capitalismo. Todo esto, y es de lo que se trata, contribuye a alimentar el mercado, debilitar al Estado-nación y sembrar confusión en la sociedad.

Antonio Lorca Siero



Etiquetas:

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
22248 publicaciones
5302 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora