Reseña "Todo lo carga el diablo" de Benjamín Prado

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Reseña realizada por Begoña Curiel.

Si tiene delito olvidar lo que merece ser recordado, borrarlo del mapa no tiene nombre. Benjamín Prado desentierra a dos mujeres deportistas en un ejercicio literario de justicia y de lucha por la igualdad. Todo lo carga el diablo suma ficción y crónica histórica, apoyada en una vasta documentación que concluye en un relato muy interesante, didáctico y sumamente entretenido.

  Margot Moles y Ernestina Maeza fueron las primeras españolas que participaron en unos Juegos Olímpicos. Los de Berlín de 1936, en pleno régimen nazi. Pero es un personaje de ficción, Caridad Santafé, supuesta suplente del equipo participante, el que protagoniza la novela. Su hijo, la busca años después de su desaparición. En ningún sitio consta ni viva ni muerta.

  Juan Urbano recibe el extraño encargo. Es el profesor al que Benjamín Prado encomienda la investigación en este quinto capítulo de una serie que está previsto que llegue al número diez. Así que me estreno con la serie y el escritor, que ya era hora. Confirmo lo que había oído, visto y leído sobre él. Es fantástico. Pero vamos con Todo lo carga el diablo.

  Moles, Maeza y Santafé son compañeras y amigas. Esquí, atletismo, montaña, para todo valen estas jóvenes de espíritu luchador, también en sus estudios. Estamos en la Segunda República. Para la mujer no hay discriminación ni en lo deportivo ni en lo académico. Con el escritor conoceremos la libertad en las instituciones educativas de la época.

  Están documentados los avances de esta etapa que las jóvenes disfrutan al máximo pero resulta fascinante entrar con ellas en las aulas y ser testigo de sus hazañas sin que interfiera el género. Son mujeres que quieren, pueden y lo aprovechan. Todo lo carga el diablo es un canto a la igualdad, al concepto auténtico del feminismo, el que parece que hoy en día hay que seguir explicando.

  Este universo resultaría después ciencia ficción para la mujer, al entenderse el deporte como “exhibicionismo pecaminoso”. Es fabuloso el trabajo de documentación de Prado que se prodiga en datos e información, excesiva en ocasiones porque dan ganas de tomar apuntes y se te va el hilo de la historia.

  La vida de Caridad podría haber sido otra bien distinta pero las circunstancias –digamos– se tuercen y la novela da un giro. El escritor va dibujando poco a poco la evolución y nuevo contexto de Caridad –también de sus compañeras, que deriva en otras temáticas que absorben. El interés aumenta.

FRAUDES FARMACÉUTICOS Y PSIQUIÁTRICOS

Publicidad engañosa para atraer clientela. Nada nuevo en el horizonte pero cuando el “cliente” es la salud el escándalo desespera aún más. La novela se adentra en los tejes y manejes de la industria farmacéutica que salva, pero que también miente a veces con medias verdades o exageraciones para vender el producto.

  El personaje que representa en la novela este mundillo no es que esté cerca de Caridad, es que está a su lado; lo sufrirá en cuerpo y alma, además de chantajes entre otras pesadillas que nos conducirán a los hospitales psiquiátricos de la época.

  Por sus pasillos se erizará el vello del lector. He leído otras novelas que abordaban la cuestión y no me ha sorprendido pero noquea el espanto entre sus paredes, la capacidad del ser humano para el mal. Hay muchas maneras de matar, de hacer política y practicar la venganza; la España guerracivilista vencedores y vencidos (aunque ojo, que en esta novela las represalias no sólo sor para los perdedores) ofrece infinitos ejemplos y estos siniestros centros, para los buenos bolsillos, se presentaban como alternativa al paredón y las cunetas. Por cierto, no hay medias tintas en la escritura de Benjamín Prado a la hora de dar su opinión sin dejar de hacer literatura.

OFICIO EN LA ESCRITURA DE PRADO

  Cuánto he disfrutado con su escritura. Trabajada con esmero, de gran profundidad, intensa, cierto tono poético aderezando la prosa que crea hermosísimas frases. Esas que apetece subrayar, releer para paladearlas, analizar cómo “las ha fabricado”. Eso sí, para mi gusto, tiende a alargarlas en exceso. No obstante, aunque eso ocurra, el ritmo de la novela es muy bueno.

El ROMANCE DEL PROFESOR PROTAGONISTA

  Es lo que menos me ha interesado. Puede, no lo sé, que tenga que ver que haya entrado de forma abrupta en la saga de Juan Urbano, con cuatro novelas anteriores donde ha debido aparecer Isabel Escandón, con quien Juan Urbano tuvo una relación con el profesor-investigador.

  Ella le acompañará en sus pesquisas tras un largo y espinoso período de ausencia que genera cierta desconfianza por parte de ambos. Pero no me convence esa banda sonora un tanto bucólica y dulzona envolviendo el amorío. Me interesan más sus aportaciones en la búsqueda de Caridad Santafé, como complemento del dúo que conforman, pero poco más.

EN CONCLUSIÓN...

  Una vez aceptas el final elegido por el autor –te lo creas o no– la novela se disfruta página tras página. La forma de escribir del autor tiene la culpa porque, además del contenido, Todo lo carga el diablo, es ante todo una historia tremendamente entretenida e interesante. Cuando sea, caerá una nueva pieza de Benjamín Prado.






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