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"Bibliotecas del Mundo" San Millán de la Cogolla


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04/12/2020


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https://ellibrodurmiente.org/san-millan-de-la-cogolla/




Hoy presentamos una nueva sección dentro del blog de El Libro Durmiente. Una sección llamada “Bibliotecas del mundo” que nos  acercará a esos fascinantes espacios donde se preserva y mantiene un registro cultural del pasado y del presente, además de la memoria y el alma de una comunidad.

Decía el famoso escritor y profesor Isaac Asimov que una biblioteca es como una nave espacial que te lleva a los puntos más lejanos del universo, como una máquina del tiempo con la que viajas al pasado lejano y al lejano futuro, también como un maestro que sabe más que ningún ser humano, incluso como un amigo que te divierte y te consuela, pero sobre todo una biblioteca será siempre una salida a una vida mejor, más feliz y más útil.

Con cada entrega queremos rendir un pequeño homenaje a todas las bibliotecas que han sido, a lo largo de los siglos, las guardianas de la historia del mundo, de nuestro imperfecto pero maravilloso mundo…

"Bibliotecas del Mundo" por Mariángeles Salas.

Empezamos nuestro recorrido visitando un enclave paisajístico verdaderamente impresionante en San Millán de la Cogolla, un precioso municipio de la comunidad autónoma de La Rioja en España, que transpira historia y literatura, y donde se integran dos monasterios, el de Suso o "el de arriba" y el de Yuso o "el de abajo", situados ambos en la margen izquierda del río Cárdenas, donde confluyen una serie de valores artísticos, culturales e históricos que lo hacen único.

El Monasterio de Yuso, donde se encuentran la Biblioteca y el Archivo, que pueden ser considerados entre los mejores de la España monasterial, fue mandado construir en el año 1053 por el rey García Sánchez III de Navarra «el de Nájera». De grandes dimensiones, es el fruto de la actividad arquitectónica de varios siglos (fundado en el siglo XI, fue reconstruido en los siglos XVI, XVII y XVIII) y en él se conjugan, sin contraponerse, diferentes estilos (renacentista, barroco...). Además, el edificio alberga abundantes obras de arte. Tan solo en el Museo hay un elevadísimo número de cuadros, pinturas de los siglos XVII, XVIII y XIX, fundamentalmente, entre las que destacan unos veintidós lienzos de Juan de Rizzi (considerado el mejor de los pintores claustrales españoles); así como importantes cobres del siglo XVII.

Cabe recordar que San Millán de la Cogolla es la cuna de la lengua española, ya que en los muros de este recinto monástico fue donde, hace más de mil años, un monje escribió las primeras palabras en romance: una lengua que, evolucionada, hoy conocemos como castellano o español.

Nadie lo había hecho antes con una intención literaria. Son las Glosas Emilianenses. En el mismo códice encontramos también las primeras palabras escritas en vascuence. En San Millán fue también donde el primer poeta en lengua española conocido, Gonzalo de Berceo, escribió sus obras.

***

El origen de la Biblioteca del Monasterio de Yuso hay que buscarlo en el scriptorium del monasterio de Suso, el de arriba, lugar en el que se consiguió reunir una importante colección de códices de los s. VIII al XI y que se acrecentaría ya en Yuso hasta el s. XVI.

Entre estos códices cabe destacar el Códice Emilianense de los Concilios (992); la Biblia de Quiso (664), o una copia del Apocalipsis, de Beato de Liébana con la letra del siglo VIII. Todo ello le hace ser uno de los principales escritorios, si no el más notable, de la Edad Media Española. Nos encontramos en el período tal vez de mayor esplendor del monasterio.

La Biblioteca se situaba en una sala común a la que podían acceder todos los monjes, y en la cual se guardaban los libros respetando las normas establecidas por la Regla y los usos de la comunidad. Lo normal es que los libros se adquirieran con cargo a los presupuestos de la abadía, si bien tras la reforma de Valladolid lo hacían a cargo del consejo de la casa y finalmente a la Curia General de la Congregación. Como ejemplo cabe señalar los 35.000 reales de vellón que un abad gastó en libros, lo que no hace sino resaltar la importancia de los  libros para esta comunidad.

Sí que es cierto que aunque existía esta  biblioteca ‘común’ algunos monjes debido a su cargo (abad, maestro, predicador, etc.) tuvieron sus propias bibliotecas particulares en sus habitaciones, y a su muerte los libros pasaban a formar parte de la biblioteca comunitaria.

Será en el s. XVIII cuando la Biblioteca alcance todo su esplendor de la mano del P. Petite, quien en 1780 tras ser nombrado abad, manda terminar una sala para destinarla a Biblioteca. Esta es decorada con estilo neoclásico y en ella se instalan dos cuerpos de estanterías así como un armario en la cabecera del mueble que recibirá el nombre de infiernillo en el que se guardarán bajo llave aquellos libros perseguidos por la Inquisición.

La Biblioteca que se conserva hoy en día tiene entre 10.000 y 12.000 ejemplares, todos valiosísimos y muchos de ellos únicos en el mundo. En tan profusa colección destacan los cantorales: libros pensados para que los coros de monjes pudieran leer los cantos a cierta distancia durante la celebración de los oficios litúrgicos, lo que obligaba a hacerlos de grandes dimensiones. “Pueden pesar”, explica José Luis Untoria, responsable de turismo del Monasterio, “hasta 50 kilos”.

Diseñarlos no era tarea fácil. Al talento necesario y escaso, en un tiempo en el que la alfabetización se limitaba casi siempre a los monasterios, había que sumar las grandes cantidades de las materias primas necesarias –piel de ternero o de vaca y tintas vegetales- y su coste. Se calcula que para hacer la colección de cantorales de San Millán de la Cogolla se necesitaron cerca de 1.500 vacas.

Aunque todavía algunos de ellos siguen utilizándose, la gran mayoría se conservan en la biblioteca, de acceso limitado, o se incluyen en la Exposición de Códices y Cantorales, abierta al público que visita los Monasterios de Suso y Yuso.

El verdadero valor e interés de la Biblioteca, que se conserva tal como quedó definitivamente amueblada a finales del siglo XVIII, radica también en los ejemplares raros que conserva. Una de estas rarezas bibliográficas es el Evangelario de Jerónimo Nadal, impreso en Amberes en 1595. Y si raro es poseer un ejemplar de esta edición, más raro es que todas las láminas estén policromadas una a una. Especialmente luminoso fue el descubrimiento de la Summa Casuum de Bartholomeus de Sancto Concordio, un incunable en perfecto estado, editado antes de 1475 y del que solo se conservan cinco ejemplares en el mundo.

Desde el año 1835, en el que tuvieron que abandonar el monasterio los monjes benedictinos, hasta el 1878, en el que se instalaron los Agustinos Recoletos, fueron numerosos los saqueos y despojos de que fue víctima el cenobio. Por lo tanto, cuando llegaron los Agustinos, la Biblioteca estaba prácticamente vacía, ya que unos libros se los habían llevado los monjes a sus destinos y otros se habían dejado en depósito a las personas del Valle. Los Agustinos Recoletos, encabezados por P. Enrique Pérez, fueron recobrando muchos libros que habían desaparecido, bien recomprándolos o bien recuperándolos de sus temporales depositarios. Hoy en día la Biblioteca, aunque no está tan completa como antes, posee una verdadera riqueza de libros antiguos.

Aunque el contenido principal de la Biblioteca es de carácter religioso, destacando 147 Biblias y, entre ellas, una edición en griego impresa en 1545 en Basilea y otra en hebreo impresa en Venecia en 1518, también es posible encontrar obras sobre liturgia, entre ellas, el incunable Breviarium benedictinum impreso por Andreas Torresano en Venencia en 1492, así como un buen número de ediciones sobre la historia de la Iglesia como la escrita en 51 tomos por el Padre Flórez y titulada España Sagrada. La pastoral sacramentaria, la oratoria sagrada, el tema hagiográfico, la teología, la filosofía, la mística o el derecho canónico son temas que vienen a completar el grupo de obras pertenecientes a este grupo.

También existen otro tipo de temáticas alejadas de las eminentemente religiosas. Las matemáticas y las ciencias naturales están presentes en un número de 135 obras. Son también sobresalientes las obras de geografía en un número de 78 entre las que destacan una Geographia de Ptolomeo, el Theatrum orbis terrarum de Ortelius o la Cosmographia Blaviana con mapas coloreados a mano. También abundan las obras de medicina teórica y aplicada (16 títulos) ya que todas las abadías benedictinas disponían de botica bien dotada y un boticario. No podían faltar los clásicos griegos y latinos, así como los de otro buen número de materias como la minería, la agricultura, música, arquitectura, numismática o brujería entre otros.

El 4 de diciembre de 1997 los monasterios de San Millán, Suso y Yuso, fueron declarados Patrimonio de la Humanidad en Europa. La inscripción en esta lista confirma el valor excepcional y universal de un sitio cultural o natural que debe ser protegido para el beneficio de la humanidad. Este galardón viene avalado tanto por razones históricas, artísticas y religiosas como por motivos lingüísticos y literarios. Ninguna otra lengua conocida, puede ser atribuida y asociada a un monumento y un entorno natural tan singularizado y concreto como San Millán, lo que le ha merecido ser incluido en el itinerario del Camino de la Lengua, compartiendo plaza con lugares tan señalados como Alcalá de Henares o Salamanca.

Tras la declaración como Patrimonio de la Humanidad, el Gobierno de La Rioja ha realizado un notable esfuerzo para favorecer la protección y cuidado de los monasterios e investigar, documentar y difundir los orígenes de la Lengua castellana, a través de la constitución de la Fundación San Millán de la Cogolla y la creación del Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española (Cilengua)

El portal de internet de la Fundación San Millán de la Cogolla permite acceder al fondo documental de la biblioteca. El proceso de digitalización de los documentos comenzó en 2001, y ha continuado hasta alcanzar la cifra de más de 72.000 páginas de 212 volúmenes de gran valor.















Etiquetas:   Escritores   ·   Libros   ·   Periodismo   ·   Biblioteca   ·   Lectores

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