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Cada noche, codiciaba el sonido
de la llave de la puerta que le dejaría ver su cara. De nuevo venía callado y
ella le contemplaba cenar solo, porque así se lo dijo una vez, hace ya meses. Y
fue eso lo último que le dijo. Antes le advirtió que no le gustaba que perdiera
horas y dinero hablando por teléfono con su familia. Pero bueno, eso ya pasó y
a pesar de todo no le dice nada. ¿Por qué está en silencio?.
Después de cenar, trabaja un
poco y a veces le oye conversaciones con sus compañeros, y se ríe...Y entonces
ella recuerda las tardes en que se reían los dos y piensa que está haciendo
algo mal y no sabe qué es. ¿Qué puede ser si le pregunta y él no contesta?No
puede molestarle. Él está haciendo cosas importantes que ella no entiende.
No se habrá dado cuenta de cómo
han crecido las plantas en un año, menos mal que no se le han muerto porque
está la casa muy bonita, aunque no le diga nada. Lo sabe por las revistas y la
televisión. Tiene que apagarla cuando él llega para que pueda elegir su
programa favorito y no se piense que ha estado perdiendo el tiempo.
Un día, cuando sonó la llave de
la puerta, se escondió en la alcoba esperando que dijese algo porque había
cambiado los muebles de sitio. Pero no dijo nada. Eso es que no le había
gustado el cambio o quizá estaba pensando en sus cosas. Él siempre está
haciendo cosas importantes.
A veces, con esa cabeza ligera
que tiene, se podría haber olvidado de algún detalle y él , tan educado, no se
lo decía. No decía nada. Cómo iba a contarle ella entonces que le dolía mucho
el cuerpo si ni siquiera sabía qué parte le dolía...Era el estómago. No, eran
la espalda y las piernas. Eran las piernas y también, a ratos, las manos y
siempre dolor de cabeza. Con esa vida tranquila que llevaba, de qué iba a
quejarse...Lo peor eran las noches.No podía dormir.
Él era un hombre bueno, no
le pegaba nunca, no venía borracho, no le faltaba de nada...Tuvo mucha suerte
al casarse con él porque, quién iba a quererla a ella...
Ya llevaban dos años y los
niños no venían, seguramente ella tenía la culpa, por eso no le hablaba. O quizá,
no le hablaba porque no tenía gana. Por eso deseaba con todas sus fuerzas que
sonase el teléfono. Sí, para poder escuchar de nuevo su voz y acordarse de
cuando eran novios y decía cosas tan bonitas. ¿O quizá no era él?. Sí, sí, era
él, con esa cabeza se confunden las cosas.
Agachada no podrá verla. Es
mejor. Así él cena con todo limpito y ve solo cosas bonitas, como las que
decía, decía muchas cosas bonitas, cosas bonitas, cosas bonitas, cosas
bonitas...
¡Despierte! ¿Qué se ha tomado?
Su marido está fuera esperando.
No sé qué ha pasado. Estoy muy
bien.No le preocupen.No le molesten.Ha sido culpa mía.Soy muy torpe. Me
equivoqué.
El maltrato psicológico es una
manifestación de violencia hacia las personas. Es difícil de detectar. En el
caso de las mujeres, el silencio es su peor enemigo.Si a menudo, hay dificultad
en admitir y denunciar el maltrato físico evidente, ¿cómo demostrar el maltrato
psicológico?
Ese maltrato sibilino que confunde, aisla, culpa, menoscaba la autoestima y produce enfermedades psíquicas y
físicas puede empezar,simplemente, por el silencio...
Yolanda Martos Wensell