Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Libros   ·   Escritores   ·   Periodismo   ·   Lectores   ·   Poesía   ·   Andrés Manuel López Obrador   ·   Lectura   ·   Pandemia   ·   Automóviles   ·   Tecnología



Anticapitalismo de última generación


Inicio > Economía
25/11/2020

168 Visitas






El anticapitalismo situado a pie de calle ha quedado reducido a un tema de opinión. No ha pasado de ser un posicionamiento formal cuya actuación se reduce a hablar en contra de un sistema arraigado en buena parte del mundo, conciliarse con los afines para decir que habría que cambiar el mundo, soltar algún que otro panfleto exponiendo los abusos del sistema, organizar de vez en cuando una pequeña algarabía que no conduce a ninguna parte, pero poco más. Con el añadido de que, junto a los económicamente desfavorecidos y quienes tienen motivos sobrados para oponerse a la supuesta maldad del capitalismo, han convivido los llamados burgueses de siempre, que en su época juvenil caminan sin rumbo, pero con la mirada puesta en incardinarse en el clan del dinero al que pertenecen por herencia. Lejos de las pamplinas que practica este anticapitalismo en el plano de la acción, su día a día se reconduce a tratar de hacerse presente en el terreno mediático apoyado en los que se dicen afines a la causa e invocando un repertorio de libertades que ellos no practican, salvo con los suyos A todo esto hay añadir un problema de fondo, y es que generalmente tales manifestaciones llamadas, por decir algo, anticapitalistas, en ocasiones están amparadas por el propio sistema capitalista, cuando no subvencionadas y, en todo caso, mantenidas bajos control por los poderes políticos a través de los medios de comunicación afines e incluso entre quienes dicen no serlo tanto.

Los que practican ese anticapitalismo trasnochado, sin duda pasan por alto la realidad del sistema capitalista global, el mercado capitalista en el que participan, la cultura de la que beben y la propia existencia colectiva en la que están insertos definida en el marco capitalista. De ahí que simplemente declararse sin matices como radicalmente contrario al capitalismo supondría que su inútil cruzada estaría dirigida a desmontar desde la base el edificio sobre el que se asientan. De ahí la necesidad de matizar los aspectos de su anticapitalismo. En este punto, bastaría con examinar la realidad actual para observar sin dificultad que el empresario, encargado de desarrollar en la práctica la ideología del capital, se nutre del consumo de masas, concretamente de los consumidores que asisten al mercado. Es aquí, en el control del consumo por los propios consumidores donde se encuentra la clave para construir un anticapitalismo actualizado.

Tal y como viene demostrando, por ejemplo, la situación de pandemia, cuando el consumo se hunde por los efectos de la crisis sanitaria, el empresariado acusa el golpe de manera temporal. Cierto que algunas empresas sencillamente se hunden, otras languidecen y, conforme a la destrucción creativa, surgen las que ocupan los nuevos espacios del mercado o se adaptan a ellos, pero el hecho es que el capitalismo sigue a flote, porque siempre queda quien puede mantenerlo vigente. Si con argumento tan convincente, como lo es la afectación del consumo, en definitiva no le debilita, mucho menos podrían hacerlo los despropósitos del anticapitalismo de calle.

Por otra parte, al margen de la situación sanitaria, los políticos han venido adoptando medidas que afectan gravemente al mercado, como los son los estados de alarma, los confinamientos, las limitaciones a la actividad productiva de ciertos sectores o el obligado cierre de otros centros productivos. Lo que podría suponer la quiebra económica de un país no ha servido para liquidar el capitalismo, porque los espacios afectados por las necesidades sociales han sido copados por empresas, para atenderlos siguiendo los principios marcados por el capitalismo, es más, acaso ha salido robustecido, porque finalmente la política ha tenido que situar la economía por encima de la sanidad.

De la situación actual se desprende, por un lado, la vigencia del consumo como valor esencial en la marcha de la economía en cualquier situación y, por otro, el papel del capitalismo como rector de la economía de las naciones. La pandemia ha venido a demostrar que, pese al establecimiento de obstáculos y controles que limitan su capacidad de desarrollo, la política no tiene otra opción que entregarse al capitalismo, al igual que a la postre el consumo, con lo que no puede prescindirse de la actividad de las empresas capitalistas. Pero si en el ejercicio del poder la política poco puede hacer frente al capitalismo, a los consumidores les sigue quedando la munición del consumo.

Es un hecho debidamente contrastado que el capitalismo, representado por las grandes multinacionales, avanza imparable, ya que han tomado el control comercial de todos los sectores de al existencia colectiva, de manera efectiva y dominante. Lo que requiere, por simples razones de supervivencia, poner límites a la situación. Si no se pone freno a la actividad de un capitalismo empresarial abusivo, está claro que seguirán dominando en términos crecientes vidas y haciendas. Por eso es necesario ofertar soluciones realistas para que tal situación no siga avanzando. A diferencia de los anticapitalistas de boquilla, es preciso tomar medidas efectivas. Ello no supone ir contra el capitalismo de forma radical, al punto de instar su desaparición del sistema económico, lo que sería una simple utopía. De entrada hay que pasar por alto al anticapitalismo como negocio de algunos y al anticapitalismo de andar por la calle para centrase en ese otro anticapitalismo de última generación, que invita a llamar al orden tanto a las empresas capitalistas como a la política.

La oposición ordenada frente al avance totalitario de las multinacionales capitalistas no se hace desde fuera con simples alegatos, sino desde dentro del propio sistema poniendo orden en el consumo. La inoperancia del anticapitalismo de titulares sujeto al doble control de los respectivos poderes, entretenido en palabras que se las lleva el viento y manifestaciones estériles, está condenado a permanecer indefinidamente en el mismo nicho minoritario. Mientras que el anticapitalismo de la mayoría consumidora ofrece vías de desarrollo. Sin embargo, cegadas por el consumismo, las masas no habían tomado conciencia hasta ahora de la necesidad de controlar el ahorro con vistas, de un lado, a la llegada de tiempos peores y, de otro, a que al limitarse los campos de consumo por la pandemia, el ahorro surge espontáneamente como un elemento de convicción frente al avance incontrolado del consumismo. De ahí a la reflexión de que la capacidad de consumo es poder haya un solo paso.

Llegar a tal nivel de razonamiento tendría consecuencias para el capitalismo. La principal es que habría perdido el control de la situación. La siguiente es que se entregaría abiertamente a la voluntad consumidora de las masas. En ese punto, la diferencia con la situación precedente es la concienciación del poder de las masas y el siguiente paso sería saber utilizarlo. Es aquí donde entra en escena el anticapitalismo de ultima generación como oportunidad para imponer, desde el propio sistema capitalista y no desde fuera, la voluntad colectiva a nivel económico y político al conglomerado empresarial capitalista y establecer las nuevas reglas del juego. Si hasta ese momento han sido las empresas las que imponían su voluntad de negocio, se da la posibilidad de que sean las masas las que muevan libremente el mercado, dejando clara al sistema capitalista su propia voluntad consumidora. El obstáculo que se presenta es la falta de coordinación para tal empresa. Por el momento, al menos es probable que el capitalismo vaya tomando nota de su estado real y las empresas aflojen su propensión depredadora.

Antonio Lorca Siero



Etiquetas:

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Los más leídos de los últimos 5 días

Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
22482 publicaciones
5322 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora