. Como se ha
dicho hasta la saciedad la moción de censura de Vox no iba dirigida contra
Pedro Sánchez, sino contra Pablo Casado, y es en este frente donde el líder de
la extrema derecha ha cosechado un rotundo éxito. Casado, según propios y
extraños, ha triunfado con su discurso de ruptura total con Abascal. Incluso,
según algunos analistas, ha salido victorioso de una batalla en la que tenía
todas las papeletas de perderla. Pero tanto el discurso de Casado, como la
situación política de Vox después del debate de la moción de censura, deben ser
objeto de un análisis más profundo.
Del
discurso de Casado hay que decir en primer lugar, que más allá de desligarse de
las insólitas posiciones políticas de Vox sobre temas como la Unión Europea,
China, las Autonomías etc., el líder del PP escenificó su ruptura personal con
Abascal. Le reprochó que atacara al partido que le ha dado trabajo durante 15
años. La ruptura pues -al menos en las palabras- ha sido no sólo política sino
también personal. Pero debe destacarse que este nuevo giro político de Casado -no
es la primera vez que “viaja al centro”- es meramente estratégico y coyuntural.
Se puede decir que con su no a la moción de censura de Abascal detiene, al
menos de momento, sus intentos de recuperar a los votantes del PP que se han
ido a Vox. Hay además otro posible motivo por el que el líder del PP no ha
apoyado esta aventura parlamentaria del dirigente de la extrema derecha, y es
que al no dar los números se habría visto afectado por el estigma de perder la
moción de censura. Fracaso que en modo alguno se podía permitir en su guerra
contra Pedro Sánchez con la pandemia como argumento.
Llama
la atención el clamor al felicitar a Pablo Casado por su discurso y por
desligarse de Vox. Sorprendentemente Pablo Iglesias fue el primero en elogiar el
giro del líder del PP al iniciar su intervención en el debate de la Moción de
Censura, “hoy ha hecho un discurso político brillante” …”se Pablo que no eres
un ultra”. Pero a renglón seguido el líder de Unidas Podemos puso sobre la mesa
datos de una reciente encuesta sobre la moción de censura. Iglesias destacó que
el 50% de los votantes de la derecha
piensa que PP y Ciudadanos deberían votar a favor de Abascal, y que más
del 80% de los votantes del PP piensan que su partido debería votar a favor o
abstenerse. Los datos no pueden ser más preocupantes, porque más allá del
resultado final de la moción de censura de Abascal, esta encuesta refleja que
un porcentaje muy alto de los votantes del PP apoyan las posiciones de Vox. Hay
además una realidad política que Abascal recordó a Casado, y es el hecho de que
el PP gobierna en Andalucía, Madrid y Murcia con el apoyo de Vox.
Lo que parece evidente es que el verdadero
objetivo de Abascal con la moción de censura era incrementar el flujo de
votantes del PP hacia Vox, y hay indicios de que lo ha conseguido. Durante el
debate en el Congreso las reacciones de apoyo a Abascal en las redes sociales
eran constantes. Por otra parte, según una información de OkDiario Vox ha incrementado en un “2.000%” sus afiliados el día siguiente a la moción
de censura. El dato sin duda -de ser creíble- es espectacular. En cualquier
caso, lo que está claro es que los mensajes de Vox de ataque constante al
gobierno de coalición con calificativos como “gobierno socialcomunista”,
ilegitimo, apoyado por separatistas, por “filoetarras” etc. cuajan tanto en el
sector más conservador de los votantes del PP, como en colectivos de nivel
cultural y social bajo. Evidentemente todavía falta mucho para las próximas elecciones
generales, pero el ruido mediático conseguido por Abascal con sus discursos en
el Congreso y la negativa del PP a apoyar la moción de censura, han fortalecido
a todos los niveles a la formación ultraderechista.
Pero volviendo al “giro al centro” de Pablo
Casado, hay motivos para pensar que está abocado al fracaso, en primer lugar,
porque no es creíble. De hecho, ha tardado poco en recuperar el tono más duro en
sus ataques a Pedro Sánchez por la gestión de la pandemia. En el último pleno
del Congreso para votar el decreto de Estado de Alarma, Casado retomó la ya
manida batería de críticas al gobierno que mantiene desde que empezó la crisis
sanitaria del Coronavirus el pasado mes de marzo, aunque en esta ocasión se ha
abstenido a la hora de votar. Pero, además, la batalla por el centro político
tiene más fácil ganarla Inés Arrimadas que ya ha iniciado su acercamiento al
PSOE, tanto en el tema de la pandemia, como en la negociación de los
presupuestos. Además, hay que tener en cuenta que la debacle electoral de
Ciudadanos en las últimas elecciones generales se debió a que numerosos
votantes se quedaron en casa como consecuencia de la emblemática “foto de
Colón” que protagonizó Albert Rivera, con Casado y Abascal. Votantes que pueden
volver de nuevo a las urnas atraídos por la nueva línea política de la
formación que lidera Inés Arrimadas.
Así pues, y según todos los indicios, Abascal ha
logrado convertir el fracaso parlamentario de su moción de censura, en una
“siembra política” de la que espera recoger la cosecha en próximas elecciones.
Lo cual no es una buena noticia para la democracia. Atentos. @rsanchezsa
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