Zarpé de Janitzio,
me sentí fenicio,
bien acompañado
iba ilusionado.
Recuerdo ese viaje,
el lago, su oleaje,
bogando hacia el
norte
yo le hacía la corte.
De frente, muy
tiernas,
tres Islas fraternas,
romántico islote,
uno que otro bote.
Al fondo Pacanda
donde Dios te manda
complacer la vista,
natura es artista.
Hermoso el paisaje,
en cielo celaje,
hubo galanteos,
besos, coqueteos.
Llegamos a muelles
preciosos, . . . de
reyes,
pisamos terrenos
fértiles isleños.
Seguimos vereda
en huertos de seda,
volaron minutos,
probamos los frutos.
Las peras, los higos,
fueron mis testigos,
en Isla Tecuena
ame a mi morena.
Luciendo su traje
“guanengo” de encaje,
me decía, entre
plantas,
te quiero, me
encantas.
Oímos mil graznos,
cortamos duraznos,
granadas, las limas,
con versos y rimas.
Haciendo promesas
formales expresas,
viendo hacia el futuro
cristalino . . .
puro.
Un par de gaviotas
muy fieles, devotas,
pensando en cupido
trenzaban el nido.
Afines sus almas
por las aguas calmas,
mirando a Yunuén
se amaban también.
Autor: Lic. Gonzalo
Ramos Aranda
Algún día . . . en las
hermosas Islas del Lago de Pátzcuaro
Reg. SEP Indautor No.
03-2011-041513462700-01