Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Libros   ·   Chile   ·   Periodismo   ·   Lectores   ·   Escritores   ·   Reseña   ·   Poesía   ·   Novela   ·   Emociones   ·   Moralidad



Cómo educar sin gritos


Inicio > Pedagogía
27/10/2011


2090 Visitas



Educar y criar son tareas cansadas y complicadas. En ocasiones el cansancio, otras por la falta de tiempo, en otras por el carácter del hijo o por las circunstancias… Pero lo que nos debe quedar claro, es que gritar no es un recurso educativo adecuado, ni para el hijo ni para los padres.


Por qué gritamos

Los gritos son un recurso fácil al que acudimos demasiado frecuentemente. Varias son las supuestas ventajas de gritar:

-                 No requiere de un desgaste intelectual para su uso   

-                 Consigue su objetivo a corto plazo, que es conseguir la atención del hijo

-                 Infunde un carácter de autoridad al que lo utiliza

      Es sencillo de utilizar

-                 Le confiere mayor importancia a la situación que ha causado el grito…

La cuestión es que no sopesamos los supuestos “beneficios” de gritarles con los reales perjuicios que pueden ocasionar.

 

Qué ocasiona el gritar

 

Nunca deberían utilizarse como un recurso educativo. Solamente son excusables, cuando de forma instintiva les utilizamos ante una amenaza o peligro en el que nos vemos envueltos o bien puede afectarles a nuestros hijos. El ejemplo más común: el niño va corriendo por la acera en dirección al paso de cebra y no se para; es normal que peguemos un grito para alarmarle y conseguir que se pare antes de exponerse al peligro de atropello.

Los perjuicios que produce cuando se utiliza frecuentemente son los siguientes:

-                 En niños pequeños y bebés, los cuales todavía se están desarrollando, los estudios han demostrado que perjudica y altera el sistema nervioso, pudiendo producir afecciones importantes a larga distancia en la maduración del mismo.

-                 Los niños aprenden que es un método válido para conseguir las cosas, que es un recurso útil, eficaz ante conflictos y situaciones que requieren intervención, por lo que es altamente probable que comiencen a utilizarlo.

-                 Los gritos pierden su efecto de posible modificador de conducta en el momento que se utilizan de forma repetida, ya que el niño se habitúa, y se convierte paulatinamente en alguien que los usa y no sabe hablar en un tono normal.

-                 Hablan muy poco de la capacidad de educar de los padres que lo utilizan de forma habitual.

-                 Utilizar los gritos de forma repetida lo único que consigue es mantener al niño en un estado de estrés y de nerviosismo, completamente perjudicial para su desarrollo.

-                 Puede llegar a considerarse una forma de maltrato infantil, y esto sí tiene repercusiones en la personalidad del niño.

-                 Según estudios, un método educativo que utiliza de forma continua los gritos, puede desencadenar en el futuro del niño problemas de salud mental como la depresión y la adicción a sustancias y alcohol.

-                 El uso de los gritos también consigue que nos estresemos y nos pongamos nerviosos nosotros, los padres,con lo que se convierte en una espiral que aumenta.

-                 Los niños se acostumbran a obedecer solo cuando se les grita, para ello, antes les repetiremos inútilmente las cosas 30 veces, y en la 31ª, gritaremos. Al cabo de un tiempo esta espiral arrastra a los padres, y en vez de gritar a la 31 gritan (o gritamos) a la 2ª ó 3ª, para ahorrarse el resto de las inútiles repeticiones. ¿Os parece adecuado el sistema?

La labor de los padres es agotadora en ocasiones para conseguir que obedezcan, pero dependen de la constancia, y no de los gritos, el que lo consigamos de forma correcta. Nadie dijo que educar fuera sencillo, pero las satisfacciones que nos dan nuestros pequeños lo compensan todo.

Es curioso ver en el juego de los pequeños, como se reflejan las actitudes y comportamientos que aprenden de los que les rodean. Cuando un hijo/a juega castigando o gritando a sus muñecos, no suele ser un buen síntoma.

Está claro que no vamos a poder controlar todas las influencias que reciben nuestros hijos a lo largo de su vida y de su desarrollo, y que son las que van conformándole como persona y generando su carácter y su personalidad. Pero lo que también está claro es que aquellas que sí podemos controlar son precisamente nuestras influencias, y dependen exclusivamente de nosotros.

 

Consejos alternativos al uso de los gritos

 

Es muy difícil detener un grito cuando surge de forma instintivamente como os lo he comentado anteriormente, pero en ocasiones los usamos a menudo y acabamos por convertirlos en un hábito. Éste hábito sí es controlable y extinguible, y depende de nuestra capacidad para educar de otras formas, el que lo erradiquemos de nuestro repertorio como padres.

 

Algunos consejos que pueden ayudar a evitar su uso son los siguientes:

-                 Algo que siempre os digo, antes de dar el grito, aunque os haya roto algo de la casa, o haya pegado al hermano o lo que sea que haya hecho, pararos un segundo y reflexionar, poneros en su punto de vista y buscar los motivos de su actuación. A lo mejor desde vuestra posición no es justificable su acto, pero sí desde la suya, y hay que tener en cuenta que los niños viven el “aquí y ahora” sin contemplar las consecuencias. Esto debe tenerse en cuenta para valorar sus actos, e intentar, siempre de forma relajada, acercar su punto de vista al nuestro y viceversa.

-                 En la mayoría de los casos estaréis dos, el padre y la madre. Es una enorme ventaja, ya que hay días que uno los tiene peor y a lo mejor el otro está más relajado. Utilizad esto en vuestro favor. Que actúe el que está más tranquilo y que éste sea el que saca de la situación al otro hasta que se calme.

-                 Planificad y hablad bien las cosas entre vosotros. Necesitáis saber cuáles son los límites y las normas que proponéis en vuestra casa, la alianza y la unión entre los dos miembros de la pareja es fundamental.

-                 Con todo esto no quiero decir que haya que ser permisivo, que sería lo contrario a aquel que utiliza constantemente los gritos, autoritario. La permisividad y la pasividad tan poco son buenos ayudantes. El mejor es el estilo parental democrático. Os aconsejo que leáis el artículo Estilos educativos de los padres: ventajas e inconvenientes.

-                 Nuestros hijos son personas, y merecen ser escuchados. No debemos convertir el ámbito familiar en un centro de disciplina militar. Aprende a ser flexible.

-                 Por mucho que parezca increíble, susurrarles o hablar en voz baja les puede desconcertar, y ayudará a que se motiven a prestar atención. Yo mismo lo he probado con un grupo de 9 niños desaforados en unas cuantas ocasiones y es completamente eficaz.

-                 No tenemos por qué tener siempre la verdad absoluta de todo solo por ser padres. Por ello, cuando nos equivocamos, aunque nuestro hijo tenga 3 añitos, es bueno reconocerlo delante de él y que nos preste atención. Le enseñamos a reconocer errores.

-                 Para conseguir que tu hijo te obedezca, lo más adecuado es motivar, reforzar con elogios todo aquello que hace bien, corregir con el diálogo todo lo que hace mal y enseñarle siempre cuál es la forma correcta de hacerlo.Aprende a utilizar otros métodos educativos completamente válidos y eficaces.

-                 Aunque suene a tópico, canaliza tu frustración, ira o tu rabia en otra actividad que sea más útil que gritarles. Haz deporte, es una actividad que te beneficiará a ti y a ellos, o bien busca otras actividades que te sirvan. Desde luego yo me quedo con el deporte, ayuda a mantenerte sano y en forma, a la vez que te permite “quemar” esos excesos de tensión física y psicológica.

-                 Hemos convertido los gritos en algo habitual y por ello normal, cuando si lo pensamos, no debería serlo.

 

Si usáis los gritos como recursos educativos, con el artículo no he pretendido que os sintáis culpables, solamente pretendo que reflexionéis en este tema. No es conveniente gritarles, ni para ellos ni para nosotros, y es algo que podemos controlar completamente. Habladlo y pensad.

 

www.psicoglobalia.com







Etiquetas:   Educación   ·   Psicología   ·   Familia

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
18847 publicaciones
4744 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora