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Vamos a presenciar cómo, al convalidar el Congreso
de los Diputados el real decreto sobre educación, las comunidades autónomas van
a poder rebajar los contenidos de sus currículos académicos. La mala cabeza de
la ministra Celaá y sus parasitarios asesores van a permitir pasar de curso y
obtener los títulos de secundaria y bachillerato sin tener todas las materias
aprobadas. Están destrozando el sistema educativo aunque pretenden convencernos
de que esta barbaridad sólo durará mientras la pandemia nos acompañe.
Ahora los criterios los fijará el Ministerio de
Educación y FP en exclusiva, y las comunidades serán meras observadoras y
seguidoras. Ni siquiera ha sido capaz del ministerio de establecer estándares
de aprendizaje como sucedía con la LOMCE; es decir, aquel conjunto de
contenidos mínimos comunes al alumnado de toda España: por lo visto esos serán orientativos
y no obligatorios. Resumiendo: estaremos ante el ejército de Pancho Villa y
dejando a las comunidades más sectarias el uso de las herramientas más perversas
que favorecen el adoctrinamiento terrorista e independentista.
Los criterios que se van a seguir para superar el bachillerato
son absurdos a más no poder: no contarán los suspensos sino la “madurez
académica” y esa deberá quedará en manos de la junta o comisión de evaluación
del centro, además de la valoración de la capacidad del discente para aprender y
sus dotes de trabajo en equipo. En definitiva, se va a disparar el número de
aprobados injustos y se dará una imagen distorsionada a la Unión Europea. Además,
se crearán falsas expectativas entre el alumnado.
Sospecho que el Ministerio de Educación pretende acabar
por decreto con el elevado abandono escolar, al igual que el franquismo acabó
por decreto con el analfabetismo en España. Según “Alumnus.global”: la proporción de fracaso escolar es mayor entre
los chicos (22,7%) que entre las chicas (15,1%), con datos de Eurostat. España
ha reducido en una década su tasa de abandono escolar, pero sigue lejos de
rebajarla al 15%, objetivo para 2020: cinco puntos menos que el objetivo para
toda la UE.
Hay un claro daño al alumnado y un atropello a las
comunidades autónomas. “Estamos ante una vulneración del principio de igualdad
de oportunidades entre el alumnado”, dice CSIF, organización de funcionarios
que ha acudido al Defensor del Pueblo. Me parece un mensaje muy negativo el que
se da a la juventud. Estamos ante la ley del mínimo esfuerzo y el nulo
sacrificio. Me recuerda a la LOGSE que igualaba a todos por abajo; nunca
entenderé de dónde sacó José Mª Maravall Herrero tanta miseria pedagógica, pero
deduzco que lo copió de algunos pedagogos europeos del momento, precisamente
cuando la mayoría de los países ya iban en dirección contraria.
El ministro Maravall insistía en que iba a ser la
revolución de los pedagogos frente al profesorado (Maravall no consideraba
pedagogo al profesorado), de ahí que se hiciera famoso aquello de que “era una
barbaridad dejar la educación en manos de los pedagogos”, sin contar con los verdaderos
expertos y pedagogos del día a día, que era el profesorado propiamente dicho. Y
menos mal que se retiró del Libro Blanco para el Debate sobre la Reforma del
Sistema Educativo lo de “Ingenieros Técnicos Pedagogos”, nombre con el que se
pretendía denominar a los maestros. ¿Se imaginan la mofa y escarnio? ¿Y lo de
llamar “sector de ocio” al recreo de toda la vida? Podría seguir, pero ahí lo
dejo.
Esta gente de la facción socialista del Gobierno
siempre va por libre, pero presumen de dialogantes: son más falsos que el
billete de euro. ¿En manos de quién estamos? ¿Qué cachondeo de Estado fallido
es éste? La ignorancia es la madre del atrevimiento: están convencidos de que
es mejor el aborregamiento que la educación. Y si te afilias al PSOE o a Unidas
Podemos al final de curso te regalan un máster, un doctorado y un móvil sin
tarjeta como el máster de Pablo Casado, el doctorado plagiado de Pedro Sánchez
y el celular de “Dina”. “¡Manda huevos!”,
que diría Federico Trillo.
Parece como si estos políticos quisieran que todo
el alumnado fuera como Adriana Lastra y Rafael Simancas: falsos, fanáticos e
incendiarios. ¿A dónde se ha visto que alguien pase de curso si no tiene preparación
ninguna? Francamente la ministra debería dimitir mañana mismo, incluso hoy ya
es tarde. No parece darse cuenta del daño tan grande que está cometiendo. Ha perdido el
norte personal y la ocasión de mejorar la calidad educativa.
Cada vez estoy más convencido de la deriva totalitaria del
PSOE y del desprecio vulgar a los
especialistas. Parece que su único objetivo es callar a las voces críticas. Tienen
miedo a ponerse ante el espejo y ver reflejada su ineptitud, ineficacia,
incompetencia e incongruencia. Es una pena no poder saber qué tratamiento se va a
dar a las más de 1.400 enmiendas que ya se han presentado para la ley Celaá. Ahora
cada ministro de educación quiere que su nombre vaya adjetivando a una ley
educativa, sin embargo, nadie conseguirá tanta notoriedad y atractivo como el
conseguido por el ministro Moscoso.
He conocido el desarrollo de todas las leyes educativas desde la Ley
General de Educación y Financiamiento de la Reforma Educativa de 1970,
impulsada por el entonces ministro de educación, José Luis Villar Palasí. Ni una
sola se elaboró sin la presencia de expertos
y de la comunidad educativa. Incluso voy más lejos: la LOMCE ha sido la más
completa y equilibrada desde la LGE del 70: más de 80 expertos dieron su punto
de vista.
Nunca la comunidad educativa participó con mayor intensidad y mejor
acierto. ¡No se pueden imaginar ustedes cuánto trabajó el Consejo Escolar del
Estado en el desarrollo de la Ley Wert (LOMCE)!