. Con ello se rompe el procedimiento habitual de las
diversas proposiciones de ley o proyectos.
Al
Gobierno se le llena la boca de conceptos hermosos como democracia,
participación, consenso o convivencia pero, a la hora de la verdad, PSOE y Unidas
Podemos excluyen a la comunidad educativa del debate de la sectaria “ley Celaá”.
En la reunión de la Comisión de Educación del Congreso de los Diputados se tramita la ley para modificar la
LOE de los socialistas y eliminar la
LOMCE de los populares. Se ha iniciado un camino antidemocrático, dictatorial y
propio de las paranoias bolivarianas, donde unos “adoquines” se creen por
encima del bien y del mal.
Inicialmente votó la Mesa de la Comisión y el resultado
fue contrario a las comparecencias de la comunidad educativa (con dos votos a
favor del PP y tres votos en contra: dos del PSOE y uno de Podemos). No
obstante, y dado que no se alcanzó la unanimidad en la Mesa la votación sobre ese “si” o “no” respecto a las
intervenciones de la sociedad civil, se ha puesto en manos de la Comisión de
Educación.
Ahora resulta
que son necesarias medidas de carácter urgente en materia de educación, pero en
verano todos titulares de ministerios se dieron al ocio, al buen vivir y a mejor
holgar. ¿No había que adoptar medidas para el comienzo del curso? Entre esas
nuevas y urgentes medidas se incluye la
posibilidad de que el alumnado pase de curso sin límite de suspensos, además
de contratar profesorado sin el máster específico
para su habilitación docente.
Entienden que la
educación es tan poco importante que cualquiera sirve para ello. ¡Vaya
colección de “acémilas”, gaznápiros sin formación y “burdéganos” sin criterio!
Como a muchos de ellos los regalaron las licenciaturas, los doctorados y los másteres,
creen que eso ha sido igual para todos. ¿Acaso alguien piensa que el
calificativo de “cum fraude” a Pedro es por casualidad?
Se vota en contra de que
participe la comunidad educativa en el debate. Con ello se rompe el
procedimiento habitual de las diversas proposiciones de ley o proyectos. Resulta
que todas las formaciones “Frankenstein” del Congreso votaron a favor de
excluir a la sociedad civil del debate. “¡Joder, qué tropa!”. Algo esconden
cuando quieren sacar adelante su trabajo por las cloacas del Ministerio de
Educación y FP, en vez de hacerlo por la puerta principal. Tan solo cuatro votos a
favor de dar participación: Cs, Vox, PP y UPN.
Se
va a producir daño al alumnado y atropello a las comunidades autónomas. Hay sindicatos
docentes que han recurrido al Defensor del Pueblo o están en ello. “Estamos
ante una vulneración del principio de igualdad de oportunidades entre el
alumnado”, dice CSIF. Como siempre, nuestros políticos van por libre y luego
presumen de dialogantes. Son más falsos que los billetes de tres euros. ¡Cómo
van a contar con expertos si ni siquiera los tienen en lo sanitario! ¿Se
acuerdan?
¿Pero
en qué manos estamos? La ignorancia es la madre del atrevimiento. Aspiran al aborregamiento
de la sociedad civil, no obstante el profesorado sabrá quitar la paja y
quedarse con el grano, con el fin de no dañar al alumnado: otras veces lo hemos
hecho con las leyes sectarias y mediocres como la LOGSE ('Ley Orgánica de
Gamberros Sin Escrúpulos') Ya no tengo dudas respecto a que, si te afilias al
PSOE y Unidas Podemos, al final del curso académico te regalan un máster y un
doctorado como el de Pedro “Cum Fraude”.
Desde 1985 con la LODE
hasta la LOMCE de 2013 siempre ha habido participación, incluso en la más sospechosa
de todas, la LOPEGCE: Ley Orgánica de Participación, Evaluación y Gobierno de
los Centros Educativos que creó túneles y puertas falsas para el acceso al
Servicio de Inspección Educativa desde la afiliación al PSOE y sus satélites; ahí
la obediencia debida fue un mérito, como lo fue el sectarismo cutre y
benefactor del provecho propio.
La falta de debate es el
resultado de la carencia de ideas. No puede aportar nada nuevo excepto “salvajadas”
como facilitar las titulaciones, acceso del profesorado sin la formación
precisa, cercenamiento de la carrera docente, aprobados de “tómbola”, miserias
curriculares, oscurantismo de criterios, falta de consenso y ausencia de
pruebas externas, entre otras.
Es fácil comprobar que
ese proyecto de ley nace muerto y es rehén
de los prejuicios ideológicos de un partido socialista en descomposición. Nunca
funcionó en democracia eso de imponer una ley con procedimientos sectarios y
totalitarios, donde unos “adoquines” se consideran expertos en todo cuando, en
realidad, muestran un analfabetismo atrabiliario.
Con
reformas así acabaremos haciendo realidad el meme sobre Adriana Lastra: le pregunta
una periodista si ella es de la EGB y responde que jamás perteneció al Servicio
de Inteligencia Ruso (KGB). Otros acabarán confundiendo la SS (Seguridad
Social) con las “SS” que inicialmente eran el
cuerpo de combate de élite de las ‘Schutzstaffel’ (escuadras de protección).