Para tener éxito en el nuevo entorno económico, los bancos no solo deben evitar riesgos excesivos, sino también reconstruir y fortalecer la confianza y la mentalidad de los clientes. Los bancos inteligentes en los mercados emergentes y maduros deben invertir en conocimientos sofisticados para especializar sus operaciones y ofrecer productos y servicios a precios que estén alineados con las necesidades de sus clientes. Específicamente, los bancos deben aprovechar sus conocimientos para gestionar mejor el riesgo, centrarse más en el cliente y mejorar las operaciones reduciendo o evitando la complejidad.




