Liderar e innovar y no morir en el intento

Mike Barbee, un alto directivo de Maritz Loyalty, se pregunta: “¿Qué impulsa la innovación? No proviene de la tecnología o de los procesos, sino de la gente”.

 

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Steve Couture, consejero de Frima, sostiene que las ideas no se originan en la alta dirección. Lo hacen desde la base de la organización. Dice que se necesita un canal para escuchar todas las ideas y propuestas.

Katherine Ebner, responsable del entrenamiento de ejecutivos de alta dirección de Nebo, Washington, afirma que el primer paso es reconocer que siempre se puede hacer mejor una tarea y preguntarse cuáles serán los siguientes pasos.

 

El nivel de coincidencia de esto tres ejecutivos de primer nivel en sus respectivas organizaciones, es el que nos ocupa hoy:

 

1º Para innovar hay que pensar que siempre se puede mejorar lo que se hace.

Que existe un espacio para la mejora. Lo que indefectiblemente conduce a un proceso mental que impulsa la creatividad para adaptar dicha innovación a la realidad de la empresa.

 

2º Comprender la responsabilidad que se tiene como líder

Ebner va más allá: “Lo primero es comprender el rol y responsabilidad que se tiene como líder. Es frecuente que la gente quiera desempeñar sus tareas tradicionales. Le preocupa el cambio. Están más seguros con hacer lo que les es familiar en vez de lo que realmente necesita la empresa en un momento de cambio”.

 

3º La innovación vs. la resistencia por innovar

Cuando el proceso de innovación surge desde la base, debe romper con los obstáculos que la misma produce cuando se origina en la alta dirección.

Por ello, el buen líder debe hacer sentir a su gente que su nivel de participación en el proceso innovador es decisivo para el éxito de lo que quiere implementarse.

No existe más aquella frase impuesta que “así lo quiere el Jefe” o “es una nueva normativa de la dirección”. Este estilo está condenado al fracaso, por eso ya no se utiliza. Los buenos líderes lo saben e incluso a veces deben enfrentarse con consejos de dirección amortizados, especialmente en las empresas de estructura familiar, porque no se entiende por qué tienen que participar todos los cuadros de la empresa en el diseño e implementación de nuevos métodos y procedimientos. O por qué necesariamente debe escucharse su voz para analizar cómo enfrentar el cambio.

 

4º Pensamiento creativo e innovación requieren de un buen Feed-Back de la gente

El buen líder que sabe de las virtudes del pensamiento creativo y la innovación, debe procurar tener un feedback oportuno de todos sus equipos. Hay que “invitar” a la gente a que muestren sus preocupaciones y pareceres. La crítica es fundamental para mejorar el servicio que se brinda.

La gente que escucha al cliente es la que sabe el real nivel de satisfacción. Porque lo trata a diario. Tiene una complicidad que no tiene la dirección. Porque ésta no es ni la que lo escucha ni tiene la percepción del responsable intermedio que se enfrenta a diario con los problemas operativos.

Quién mejor entonces, para participar de la innovación. Además, es la gente de la base la indicada para llevar a cabo las correcciones.

Esta retroalimentación del sistema a través de la participación, es decisiva para que el líder tome decisiones y haga correcciones.

 

5º El líder no puede impulsar innovación alguna si no tiene proximidad con su gente

El líder tiene que demostrar su buen nivel de proximidad a su equipo. Ser accesible es facilitar el acceso de su gente, para que exponga cuáles son los problemas a los que se enfrentan. Y también, el líder debe valerse de mecanismos formales o informales, teniendo en cuenta el nivel de complejidad y confidencialidad que la situación exige.

El buen líder siempre impacta en su gente. Él lo sabe y percibe. Conoce los lenguajes del cuerpo, las señas del rostro, las actitudes y cómo se conducen los suyos. Más aún, cuando está “arrastrando” a su equipo a implementar los cambios que la innovación organizacional impone, sea en productos, servicios o procesos.

 

6º Motivación y pensamiento creativo como motor del cambio y la innovación

En Psicología, motivación se refiere a la iniciación, dirección, intensidad y persistencia del comportamiento (de la conducta). Por lo que motivar es impulsar una conducta que se busca a nivel individual y de equipo.

Si el líder quiere innovar tendrá que valerse no solamente de su pensamiento creativo y capacidad innovadora. Deberá impulsar simultáneamente el pensamiento creativo de su gente y su actitud positiva hacia la innovación y el cambio.

Tendrá que enseñarles cómo se piensa creativamente, independientemente de la capacidad innata que tenga cada persona.

Existen fórmulas para entrenar a la gente en nuevos mecanismos de pensamiento, caso del “lateral thinking” (pensamiento paralelo) del Dr. Edward de Bono.

Se utilizan en el entrenamiento y formación de directivos y tiene unos resultados magníficos cuando se observa, que todas las organizaciones que se han preocupado por cursos de formación de sus mandos intermedios y personal de base, en motivación de equipos de trabajo, al abordar el punto del pensamiento creativo, se encuentran perdidos al principio, pero se dan cuenta, que es un método natural, que lo aplicamos sin darnos cuenta en muchos actos de nuestra vida de manera inconsciente.

Se trata entonces, de potenciar esas habilidades innatas del ser humano de manera ordenada, para que dentro de un entorno laboral, se busque siempre otro ángulo de análisis, que siempre habrá más de una solución posible y no solamente una, que es la que nos han enseñado desde el colegio. O sea, el pensamiento crítico que es el que aplicamos en la mayoría de nuestras acciones y para la toma de decisiones, en la vida personal y laboral.

Pero si se entrena a los líderes de equipo y mandos intermedios en el pensamiento creativo, se aprecian mejoras al poder enfocar el problema desde otra óptica posible. Esto hace que un problema que se consideraba hasta hoy mismo como irresoluble, al mirarse con un nuevo enfoque, se pueda encontrar un camino de salida al mismo.

 

7º Una buena dosis de Inteligencia Emocional potencia el buen uso de la motivación en los equipos de trabajo

La Motivación es un estado temporal y dinámico que no debe ser confundido con la personalidad o la emoción. Sin duda la inteligencia emocional en buena dosis tanto en el líder como en su equipo, facilita el proceso de motivación porque hay una comunicación fluida, transparente y oportuna, para abordar los problemas, buscar las soluciones e implementarlas.

Cuando se trata de innovar, los equipos se reúnen y trabajan hacia un objetivo común para que cualquier efecto negativo del cambio sea neutralizado. Se preparan para ello, pero potencian aquellos puntos en los que sí deben esforzarse para que la innovación sea un éxito.

Al ser entrenados también en Inteligencia Emocional, los directivos saben que hay que desterrar el dogma y los prejuicios. Que se tiene que dar el lugar y el respeto adecuado hacia el “otro”. Que hay que demostrar que el compromiso que se le pide a la gente con la organización es un camino de doble dirección.

El líder sí tiene que sentir el compromiso con su gente y forzar a otros miembros de la dirección que no estén muy consustanciados con el compromiso desde arriba hacia abajo, a que se comprenda la importancia que tiene esta reciprocidad en la eficiencia de la organización como un todo.

 

Innovar y Liderar desde la innovación

 

Corren tiempos de extrema dificultad en las organizaciones y en los países. El tremendo avance que se había producido en la década de los 90 y que se prolonga hasta nuestros días, como consecuencia de las NT’s, es el que ha provocado un seísmo en la propia estructura de aquellas.

Ya nada es igual: cambiaron métodos y procedimientos, porque las NT’s exigen otras formas de trabajar, ya sea de manera individual en el puesto de trabajo, o en los diferentes equipos que conforman los RRHH de las empresas.

Pero si bien la crisis financiera y económica que explosiona con fuerza en septiembre-octubre de 2008 y pone al mundo en 2009 y 2010 en niveles de recesión económica, erosiona la capacidad económica de países y empresas, los pocos avances que se materializan en crecimiento, surgen siempre del mismo sector: de las NT’s y la innovación tecnológica constante.

Las empresas más creativas e innovadoras no solamente sobrellevaron la crisis porque fueron capaces de mantener sus activos en plena explotación, sino que incluso tuvieron beneficios importantes.

Por tanto, los líderes de las organizaciones tuvieron que modificar algunas pautas de comportamiento que no las habían ajustado en años; algunas empresas no las habían modificado en décadas. Y ahí es en dónde aparecen las primeras consecuencias, cuando uno se pregunta por qué desapareció tal o cual empresa, a pesar de su importancia. En el mejor de los casos: ¿por qué fue absorbida por otra organización?

Ya no era una cuestión de ajuste en los procedimientos, sino de adaptación al cambio, lo que implica:

- Una nueva concepción en el enfoque, lo que habitualmente se denomina “la filosofía de la organización”.

- Una nueva forma de definir, diseñar e implementar sus estrategias y políticas.

- Unos cambios sustanciales en los procedimientos y normas de actuación.

- Un giro de 180º en la gestión de sus activos, tanto materiales como los de RRHH.

 

En síntesis, liderar enseñando y entrenando a los diferentes cuadros, en cómo acoplar sin traumatismos, las innovaciones, pero muy especialmente, cómo hacer que la gente piense diferente. Que sea creativa, que no trabaje de manera monótona porque el entorno de las empresas es dinámico, lo que exige una estructura flexible y dinámica de las organizaciones.

Pensamiento creativo y organizaciones flexibles es el binomio necesario para poder innovar. Liderar, innovar y pensar creativamente.

Esto nos lleva a formularnos otra pregunta:

¿Están los directivos actuales preparados para actuar frente a la incertidumbre y el cambio permanente? ¿Pueden tomar decisiones estratégicas?

Para responder a ambas, hay que considerar si están teniendo limitaciones que inhiban su creatividad y capacidad innovadora, a la hora de tomar decisiones rápidas, oportunas y que se adapten a los repentinos cambios de escenario que están determinados fundamentalmente por los comportamientos de los mercados.

Si se quiere un ambiente innovador, hay que contratar personal innovador. Hay que dejarlos actuar, escucharlos qué es lo que piensan se debe hacer y dejarlos hacer.

Innovar o morir. Esto es, liderar desde la innovación, incorporando programas que formen a los diferentes cuadros, en cómo encarar con éxito los cambios que deben introducirse en la empresa.

Si se piensa creativamente se puede liderar con mucha más flexibilidad y capacidad de adaptación a los cambios. La innovación en un entorno flexible y creativo asume todo el potencial que tiene. Significa el éxito de la gestión.

José Luis Zunni

UNETE



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