De López y sus perdones

“Distractoras peticiones . . .”


. . .”
 

López necesita, urgente,

un asesor que lo oriente,

diplomático de altura

que lo haga obrar con cordura.

 

Él, padece de la “choya”,

ya olvidó el caso Lozoya

porque apareció su hermano

imPío con dinero insano.

 

Exprimió, al fin, demencial,

el avión “prejidenjial”,

se aburrió de Calderón,

nos hartó con corrupción.

 

Y con juicio a expresidentes,

se enfriaron papas calientes;

se quedó sin distracciones,

ahora, va por los perdones.

 

Que pide al Papa, con maña,

y a la Corona de España,

sobre crímenes y daños,

los de hace quinientos años.

 

Está muy obsesionado

con las cosas del pasado,

van varias veces que a España

se le ha lanzado con saña.

 

Necio, terco, sin razón,

exigiéndole un perdón

por la histórica conquista,

Andrés no más se despista.

 

Porque eso que reclama,

lo que exige, lo que clama,

es protesta de locura,

el tiempo todo lo cura.

 

Hasta el mal que haya existido,

mas, hoy, se hace el muy dolido

conduciéndose sin tiento

perdiendo un valioso tiempo.

 

Del que ahora, pues, carece,

¿en su mente qué acontece?,

nos ahoga la pandemia,

grave crisis nos apremia.

 

Delincuencia desatada,

el país de la fregada,

el desempleo galopante,

qué, ¿no tenemos bastante?

 

Pero, él anda ocupado

en el perdón malhadado,

al pueblo “sabio” confunde

mientras México se hunde.

 

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda

Ciudad de México, a 11 de octubre del 2020

Reg. SEP Indautor No. (en trámite)






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