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Fui testigo
de aquella insistencia del “marqués” de Galapagar sobre que “en política no se
pide perdón, en política se dimite”. De igual forma, en una entrevista rácana y
previamente pactada insistió en que, si llegaba al Gobierno de la nación “eliminaría
el aforamiento porque en una democracia va contra la igualdad”. No mucho antes,
y de forma vehemente, dijo que llegado al Gobierno “no volverá a haber
reuniones en salas reservadas de restaurantes y cafeterías: la transparencia debe
ser absoluta y sin resquicios”. Como por la boca muere el pez, ahí tienen a
Iglesias Turrión muriendo políticamente. Ya no hay vuelta de hoja y el Tribunal
Supremo acabará por acusarle de una triple imputación penal. Como ven, nunca
cumple esta gentecilla acomplejada.
Si fuera
honesto, la imputación debería suponer la caída política de Iglesias, sin más.
Tantas veces ha repetido eso de dejar la política en cuanto a uno le imputen
que ya nadie le hace caso y, además, se ha convertido en el hazmerreír del
país. Su cinismo es de categoría y no le va a la zaga el plagiador mayor del
reino de España, Pedro Sánchez. Dado que el compromiso de esta pareja con el
pueblo es simplemente de desprecio, ya verán cómo el inquilino de Moncloa
despliega toda su mala fe para evitar cesarlo. La dimisión es sólo para la
derecha; la izquierda ‘culebrera’ cree estar por encima del bien y del mal. De
todas formas la crisis de Gobierno ya es un hecho: en la próxima Cumbre europea
tendrá que dar explicaciones el ‘okupa’ de Moncloa.
Tan sólo es el sainete.
El caso de
Iglesias y “su” Dina tiene un morbo especial por su hipocresía tan propia del mentiroso
comunismo. No deben consentir la ciudadanía
ni los medios de comunicación que se siga presionando a los jueces: el
socialismo y el comunismo los aplauden cuando fallan a su favor, pero los ‘apedrean’
y apuntan con el dedo cuando los acorralan. La maquinaria y la banda social-comunista
harán uso de sus cloacas cuanto sea preciso para que el Tribunal Supremo se
acobarde y desimpute al señorito Iglesias.
Toda esta tropa
perversa está convencida de que con las presiones condicionarán a los
magistrados. ¡Cuánta ignorancia atesoran y qué poco han madurado democráticamente! Aún
creen estar en alguna de las dictaduras donde se han formado, junto con los
huidos de la banda asesina, ETA. Quienes
creemos en la Justicia sabemos que no es preciso convencer de nada a los
magistrados; esos se mueven por pruebas y por evidencias. Ya está bien de privilegios de la casta: al
menos eso es lo que tanto criticaba hasta que consiguió entrar en las “cloacas
del Estado” y ahora se siente amparado por el aforamiento al tanta mierda echó cuando
estaba alejado del poder.
En algún
sitio he escuchado que el Tribunal Supremo va a necesitar de toda su valentía
para imputar a Pablo Iglesias. ¿Nos hemos vuelto locos? No debe tener más
valentía que la que dictan las evidencias probadas. Ahora está acorralado el “marqués”
y la Corte boliviana también pide al Gobierno español que acuda a declarar: no
entiendo que lo haya tapado la Fiscalía General desde noviembre. Si alguien cree
que “Zapatero II” no está desnortado, se equivoca. Tras Bolivia llegará
Ecuador, Colombia y….algún día la Venezuela del narcodictador y asesino,
Nicolás Maduro.
Veo difícil
escapatoria esta vez para Iglesias: recuerden que a los problemas de la
irregular financiación de Unidas Podemos, hay que añadir las ya demostradas
acusaciones por falsa denuncia para alardear de las cloacas del Gobierno (las
que hoy visita él) y meter en una ciénaga al ínclito periodista, Eduardo Inda Arriaga. Hablamos de
delitos a los que hay que añadir la revelación de secretos y los demostrados daños
informáticos en el teléfono de la tal Dina. José Manuel Calvente ha beneficiado
a España más que todo el comunismo español con el “carnicero de Paracuellos” y
la amiga del Padre Llanos al frente.
Cualquier presión política al Tribunal
Supremo deberá cortarse de raíz. No puede consentir la ciudadanía que se vaya
de rositas el representante del comunismo barato. Ahora tal vez cuente con el
poder del Gobierno y el control del CNI, pero poco a poco se han quitado la
venda los más ignorantes. Primero fueron los gallegos, al entender que esa
formación no servía políticamente para nada porque nada aportaba a la
convivencia y a la economía española. Es inconcebible que este personaje
pertenezca al CNI aunque, mirándolo bien, de Consejo de Inteligencia tiene muy
poco. No es extraño oír decir eso de “¡tienes menos información fiable que el
CNI español!”.
Tenemos la suerte de tener
aún independencia judicial. El desprestigio permanente a la Judicatura,
procedente de golpistas, comunistas, extremistas, terroristas,
independentistas, falsos nacionalistas y socialistas tiene que acabarse ya. Es
una de las patas del trípode democrático. No tenemos una Justicia servil,
rácana, narcoenvenenada y corrupta; precisamente, ahí está nuestra riqueza
democrática. Nuestro desprestigio interior y exterior solo radica en el
comunismo dentro del Gobierno, en la ineptitud del presidente por accidente y
en la Fiscal “Lola” (Dolores Delgado),
muy del estilo de la “gata Flora”