. España ha sido incapaz de gestionar un solo proyecto en seis meses.
Cuando la historiografía profundice en la época de la pandemia en
España llegará a la conclusión de que hubo ineficacia, dejadez, caos y
negligente gestión por parte del Gobierno. Una mala gestión que podrá ser
reiterada y documentada por Bruselas. Ningún ministerio ni departamento
gubernamental planificó –hasta el día de hoy, después de seis meses-- plan
alguno para recibir dinero de la Unión Europea, al contrario de lo sucedido con
otros países: Sírvanos de ejemplo el gobierno polaco que ha recibido más de
200M€ para determinados sectores que están obligados a devolver el importe a
los consumidores, bien por paquetes vacacionales, señales de reserva o por vuelos cancelados tras el inicio de la pandemia.
Ni el Ministerio de la ministra de Medina del Campo (Reyes Maroto) ni
ningún departamento del mismo ha propuesto o solicitado a la Comisión Europea
la necesidad de ayudas para el sector del turismo. El sector se va a comer una
crisis con patatas porque la inutilidad del Gobierno es permanente y abrumadora.
Ya nadie confía en esta cuadrilla de mentecatos sectarios, gaznápiros y
atrabiliarios. El turismo precisa medidas concretas, en vez de las generales
que se pretenden aplicar.
No entiendo cómo desde abril no se han solicitado ayudas. Recuerden
que tampoco se unió España a la petición europea de material para proteger a
los sanitarios y dotar de material sanitario a las residencias de ancianos. “Inútiles,
demasiados inútiles ocupan el Gobierno de España” fue el comentario de Sanna
Marin tras la Cumbre. Y en parecidos
términos ha comentado Margrethe Vestager, comisaria danesa; máxime si tenemos
en cuenta que, según sus datos, el ‘Pavo Real’ de Moncloa anunció a bombo y
platillo que destinaría ayudas al turismo por importe de algo más de 4.000 M€.
¡Mayor inutilidad, imposible!
Numerosos países han presentado planes y proyectos y han sido
aprobados para compensar al sector turístico. Esas pérdidas no lo son solo de
clientela sino de empleos, que es más grave aún. Gran parte de la población española ha
renunciado a sus vacaciones por solidaridad con los más perjudicados. Sólo la
casta disfruta de ocio continuado: desde el presidente del Gobierno hasta
Fernando Simón pasando por la “farruquita”, el “marquesito” y la “menestra” de
Igual-Da que aspira a llegar a casa “sola y borracha”.
España es la segunda potencia mundial en turismo desde hace decenas de
años. Cualquier plan para levantar el sector es revisado y, salvo que sea muy
malo e inadaptado a la realidad, aprobado sin dilación. Miles de millones
llegarán a los países de la Unión Europea para que el hundimiento no sea aún
mayor. Precisamente la dejadez e inutilidad del Gobierno español ha llevado a
la recesión, pudiéndolo evitar. Es un hecho que cuanto aborda el
socialcomunismo lo convierte en falsedad, error o deuda: IMV, ERTE, PER,
reforma educativa, reforma laboral…
En el caso de España, el turismo tiene un peso del 12,6% en el PIB y
cerca de seis millones de personas trabajan en el sector de forma directa o
indirecta. Sin una valoración clara ni perspectiva de futuro, el vicepresidente
segundo ha propuesto eliminar todos los viajes del IMSERSO. Se cree el “primus
inter pares”, sin pararse a mirar al espejo y comprobar que es lo más incompetente
y atrabiliario que puede tener un Gobierno para la gestión.
Todos Estados miembros de la UE se están beneficiando a diario de
ayudas para los distintos sectores en crisis. España ha sido incapaz de
gestionar ni un solo proyecto. Una cosa es que Nadia Calviño haya caído en
desgracia y otra muy distinta es que su desgracia la traslade al país. Empiezo
a pensar que esta economista del Estado y alta
funcionaria española (tal vez “funcionera”) en las instituciones europeas optó
en alguna tómbola al regalo, pues de otra forma no lo entiendo. Ahí tienen el
resultado. Más claro, agua sin gas.
Nadie duda de que Calviño fuera
la gran esperanza blanca frente a las insensateces de “Hundidas Podemos” o “Unidas
Pandemias”, al menos hasta que en Europa le dieron la patada por colaborar con
el socialcomunismo, sobre todo con este último. No me dice mucho el hecho de
que Nadia Calviño sea actualmente vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos y
Transformación Digital. Demasiado rimbombante como para quedarse con los brazos
cruzados.
Mucho llorar, pero nada
eficiente y mucho menos eficaz la alta funcionaria –Calviño—ya caída en el
olvido por colaboración económica con el comunismo bolivariano. Simples lágrimas
de cocodrilo. Ha caído en el error de lo que decía Bertrand Russell: “Muchas
personas cometen el error de sustituir el conocimiento por la creencia de que
es verdad lo que ellos desean”. Hoy ya nadie tiene duda sobre el Gobierno del
caos: ¡Mayor inutilidad, imposible!