. Casi 130 colegios ya están cerrados y llevan cuatro
días y medio funcionando. Veo que el número de aulas en cuarentena supera las 300 en todo el territorio nacional. Está claro
que España es donde más incidencia ha tenido el coronavirus en la primera
semana de clase, pero tranquilos porque
aún está por empezar el alumnado de
bachillerato, ciclos de grado medio y superior, escuelas de arte,
conservatorios y centros de educación de personas adultas. Añadan a ellos todos
los centros de nivel universitario. Mejor no llevarse todavía las manos a la cabeza. Y si surge un milagro, mejor, aunque los milagros en este tipo de crisis…
Si quieren comparar: en los primeros 20 días Francia
ha tenido que cerrar 76 centros de los casi 64.000 centros
educativos. ¿Saben los que tenemos en España? Pues miren, España
cuenta con 34.168 centros de
niveles no universitarios, según el Registro Estatal de Centros Docentes no Universitarios del Ministerio de Educación,
entre públicos y privados. Madrid y Barcelona concentran el 22,15%. Algo no
hacemos bien o muchas cosas las hacemos mal.
Y en toda esta historia que tanto nos quita el sueño, el Ministerio de Educación tiene mucha culpa, porque ha
demostrado irresponsabilidad institucional; nula visión de Estado; alta capacidad para irse de vacaciones en el
peor momento; cero compromiso para anticiparse a la crisis; dejadez en los
protocolos escolares e incapacidad para coordinarse con el Ministerio de Sanidad
y otros ministerios. No hablemos de la incapacidad ministerial para asumir el
liderazgo que le reconoce la Constitución y la ley de educación.
“España es el país más contagiado de Europa porque su
Gobierno no trabaja”, decía una alta dignataria de la Unión Europea a la que ofendió
la intervención de Pedro ‘Plagio’ Sánchez en la
última Cumbre. Independiente de que no trabaje, su socio comunista es un hándicap y le está granjeando una nefasta imagen en todo el mundo excepto en el
entorno bolivariano. Está cometiendo Pedro Sánchez los mismos errores que en
marzo: incapaz de articular nada válido ni aplicar soluciones a miles de
preocupaciones de la ciudadanía… Por eso optó
por irse de vacaciones. Solo le faltó hacernos la peineta. Quienes tampoco deben mirar al tendido son
las consejerías de educación y sanidad. De ellas
hablaremos no tardando.
No hay
comunidad que se libre en toda España, incluso empieza a extenderse a
guarderías. Da igual que se hable de Cantabria, Vizcaya, Andalucía,
Extremadura, las dos Castillas, León, Rioja, Murcia… ¡Esto empieza a ser un desastre! Algunas han retrasado la vuelta al cole, pero
no por eso se están librando del rebrote, más bien creo que lo que han aplazado
han sido los contagios. Un importante sector de la ciudadanía empieza a
hartarse de tanto irresponsable: el Gobierno nos echa la culpa a la ciudadanía
para lavarse las manos siguiendo el ejemplo de los 50.000 muertos que lleva a
su espalda; sabe que dejando pasar el
tiempo se calman las aguas, algo que domina muy bien esta izquierda aturdida,
desnortada y encastada, además de enquistada. El Gobierno debería aprender que “mientras
quede algo por hacer, no habrá hecho nada”, en palabras de Julio César.
El cierre de
tantas aulas y de tantos centros completos no augura nada bueno. Dice la OMS
que lo peor está por llegar. El profesorado empieza a temer por el curso; los
padres no duermen tranquilos porque se les viene encima un gran problema de
convivencia para compaginar lo familiar con lo laboral; la frustración se
agudiza en el día a día; el absentismo se ha disparado; la desigualdad ya es
galopante; protestas y conflictos no faltan… Nunca me gustaría tanto
equivocarme como ahora. Lo dice todo la
opinión de un sindicalista: "La alta incidencia de casos de infección
detectados en estos primeros días, los centros que ya han tenido que cerrar y
el absentismo en varias localidades ponen en evidencia la irresponsabilidad del
Ministerio de Educación y de
muchas consejerías, al no haber facilitado los medios para un curso escolar
seguro". ¿Recuerdan? Pensaban que aquellos 2.000M de euros eran la
solución a todo y para todo. ¡Si volaran la ignorancia y la inoperancia, no nos
daría el sol!
Hablo con varios equipos
directivos y todos me confirman que están “hasta el pico de la boina”. Lo que más les
ha molestado han sido los cambios constantes de criterios de las consejerías de
educación respectivas; las plantillas no llegan hasta donde se precisa; las ratios siguen siendo desorbitadas; la
distancia no siempre es posible. En
muchos casos sigue habiendo 25 alumnos por aula, lo cual es una salvajada
institucional.
Desde mi
punto de vista, el profesorado no debe perdonar ni consentir la inacción del Ministerio de
Educación ni las insensateces de la ministra, Isabel Celaá. Bastante nos han
tomado el pelo desde el mes de marzo. Sépase que “tomar el pelo” también es
despreciar a la ciudadanía, marcharse de vacaciones en plena pandemia y no ser
capaz de reunirse con las consejerías hasta cuatro días antes de comenzar el
curso. Tampoco olvido el ridículo y al ridículo, Pedro
Sánchez.
No recuerdo quién decía que los altos cargos ministeriales son como los
libros de una biblioteca: los que más altos están son los que menos sirven. Y
siempre me ha parecido que llevaba razón. Muchos son ciegos y deberían aprender
de Jean Cocteau en su sentencia: “Los ojos de los muertos se cierran
cuidadosamente, con no menos cautela deberíamos abrir los ojos de los vivos”.