Suele ocurrir el día que más trabajo hay, cuando tu planificación está cogida con pinzas y tu agenda rebosa “temas de apertura”. Suele pasar cuando menos gente hay en redacción, cuando más ojos están pendientes de ti, o en el momento en que más jefes de corbata hay pegados a tu trabajo. Es en ese preciso instante cuando más tiempo necesitas, el momento en que al político de turno le da por aparecer tarde, mal y deprisa.



