La fractura de los Chapur como estrategia de negocio
Confesiones.
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En amplia entrevista exclusiva publicada
el día de ayer en el periódico POR ESTO, José Chapur Zahoul expone su versión
personal en relación a la noticia de la fractura al interior del grupo hotelero
Palace, del cual es propietario en sociedad con su hermano Roberto, en la cual
sugiere que no hay tal desencuentro y manifiesta que por el contrario la cadena
no se desintegra, sino que se fortalece para diversificarse y seguir creciendo,
como lo ha venido haciendo desde su fundación en la década de los noventa, al
grado de convertirse en el consorcio hotelero más importante de Quintana Roo y
el tercero a nivel nacional.
Sin embargo y como era de esperarse, lo
anticipamos en este espacio en la columna anterior, para los hermanos Chapur no
resulta nada sencillo hablar públicamente de sus diferencias internas, mucho
menos de los enormes problemas financieros y fiscales por los que atraviesan y
que derivaron en la disputa personal, que desde hace ya algún tiempo había
trascendido en el medio político y empresarial del estado.
Por eso es normal que José Chapur quien
normalmente es quien da la cara y ejerce la parte publica de la sociedad, trate
aun y cuando eso se va haciendo imposible, de minimizar y hasta ocultar esas
diferencias porque su exposición puede ser peligrosa, puede complicar todavía
más el proceso de reacomodo que él y su hermano Roberto están llevando a cabo,
confiado en que con el tiempo serán capaces de retomar el rumbo y poner las
cosas en orden.
La diversificación de la que habla Chapur,
mediante la compra para la operación de la franquicia hotelera Hard Rock, no es
siquiera una cortina de humo para esconder el conflicto, en todo caso podría
ser solo un pretexto para suavizar la imagen de una ruptura, como realmente
sucede.
Independientemente de tratarse de un
asunto de carácter eminentemente privado, por su envergadura y lo que
significa, el interés natural se centra en el impacto que la separación de los
hermanos Chapur puede alcanzar, en la implicación que la disolución del grupo
Palace tendrá en el turismo local dada su influencia y participación en el
mercado.
Ahora bien, la disociación no significa
desaparición, como el mismo José Chapur reconoce, hay una estrategia de
diversificación real, como la han venido desarrollando otras cadenas hoteleras
de la región, para ajustarse a las circunstancias.
Solo que en este caso, esa reorganización
obedece a las medidas que tuvieron que tomar en grupo Palace para
enfrentar diversos fenómenos que afectaron el mercado turístico y los
porcentajes de ocupación de cuartos y que desde hace poco más de cinco años se
han sucedido constantemente, los huracanes, la irrupción del virus de la
influenza y las crisis económicas globales, efectos que les obligaron a tomar
acciones urgentes tanto preventivas como de inversión, mismas que hoy a falta
de los resultados esperados son la causa de sus males.
Primero una severa crisis financiera
producto de los créditos que el grupo obtuvo de la banca privada precisamente
para apuntalar su crecimiento y que hoy exigen una renegociación que haga
posible mantener la operación sin que los pagos de compromisos impliquen
descapitalización.
También a una rigurosa obligación fiscal, que
por sí sola representa un mayúsculo freno para su desempeño, toda vez que ha
trascendido en diversos sectores locales, que los montos de su pasivo fiscal
corresponde a una cantidad de dinero sumamente elevada.
Porque suponiendo sin conceder, es muy probable
que sus cargos fiscales hayan aumentado tan considerablemente debido a que los
recursos para su pago se utilizaron para otros fines y en este momento su monto
ha rebasado su control.
Ambas circunstancias como explicábamos
anteriormente tensaron en exceso la relación personal, afectando el dialogo y
la confianza, lesionando el trato, motivo por el cual tomaron la decisión de
separarse, sin embargo como hombres de negocio que son, comprenden que eso no
puede traducirse en un divorcio, no al menos hasta que resuelvan la
problemática que enfrentan y que les permita conservar sus respectivos
patrimonios, por eso la insistencia en negar lo que es una realidad, mantener
en la mayor secrecía posible tanto sus conflictos como sus movimientos,
esperando que la publicidad correspondiente no fije la atención en ellos y con
eso tengan el espacio requerido para operar sin distracción.
Aun y cuando la parte personal este
afectada y signifique la fractura, ambos comparten la necesidad de seguir
trabajando juntos de momento para solucionar sus enormes problemas, incluso si
es necesario aparentar que siguen unidos y no hay disputa.
De tal suerte que se puede entender que la
fractura en el grupo Palace, por ahora se circunscribe a la parte estrictamente
empresarial, las ventajas que eso puede aportar en la recomposición financiera
y fiscal, como una estrategia si bien no planeada de origen, si como una
coyuntura aprovechable para el propósito más importante, lo personal es sin
duda un asunto de carácter íntimo y por eso no es trascendente como objeto de
este análisis.
Separarse significa más allá de cómo
termine su relación fraternal, una opción que permita
establecer mecanismos alternos de renegociación de sus deudas bancarias y
fiscales, tratando con ello de tener tiempo y espacio para que cada uno por
separado sea capaz de confrontar esos compromisos, dividir los pasivos implica
nuevas negociaciones y estas cambiar plazos y tasas de interés.
De esta forma, la situación de la fractura
no tiene que verse solamente como un pleito, sino como una decisión para hacer
menor el daño, tomar la separación como una ventaja para la subsistencia que es
un planteamiento de reinicio, por dolorosa que pueda parecer y por los motivos
que nacen de la confrontación.
Es en esta parte esencial señalar que de
acuerdo al tamaño de su empresa no puede esperarse que la disolución sea un
asunto sencillo, no se trata solamente de repartirse los hoteles, hoy la mayor
complicación está en la racionalización de los compromisos, no de las causas
que los propiciaron, porque el objetivo se fundamenta en la sobrevivencia y la
viabilidad, no se trata de un pleito donde la intención sea destrozarse
mutuamente, simple y llanamente que cada quien siga su propio camino en lo
individual sin afectarse, ni lastimar las marcas que poseen.
Es totalmente comprensible que ante un
escenario de crisis tan severo, José y Roberto Chapur, tengan que trabajar de
la mano para rescatarse a sí mismos y su patrimonio, lo que hagan por su cuenta
después cada uno será otra cosa.
Lo importante es que una empresa de tal
importancia para el mercado turístico quintanarroense pueda afrontar sus retos
y mantener su presencia en el sector, generando empleos y contribuyendo como
hasta ahora con la economía de la región.
guillermovazquez991@msn.com
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