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La soberanía dentro del autoritarismo en Venezuela.


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07/09/2020


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Discurrimos constantemente sobre diversos conceptos sin profundizar plenamente en su contenido, incluso en ocasiones, los defendemos sin entender las repercusiones teóricas y prácticas que ello acarrea. 




Tal situación acontece con la noción per se de soberanía, la cual es entendida básicamente como la situación eficiente de una fuerza material empeñada en construir y garantizar su supremacía y unicidad en la esfera política.





En tal sentido, en ella se encuentra implícito, in nuce, el principio de exclusión y beligerancia frente a lo ajeno. De ahí deriva para el Estado -de cara al interior- la necesidad de anular a sus antagonistas y -de cara al exterior- la tendencia, alimentada por la economía y la ideología, al autoritarismo. 





El Estado soberano no admite controles. Si se permitiesen, ese Estado dejaría de ser políticamente el "todo" para pasar a ser simplemente una "parte" de sistemas políticos más comprensivos, con lo que inevitablemente se pondría en entredicho la soberanía y, con ello, la esencia misma de su estatalidad. 





Desde la perspectiva interna, la soberanía indica la inconmensurabilidad del Estado frente a cualesquiera otros sujetos. Frente al Estado soberano no pueden existir más que relaciones de sujeción. 





Desde la perspectiva externa, los Estados se presentan como fortalezas cerradas, protegidas por el principio de la no ingerencia. Queda, en cambio, excluida -porque eso niega su naturaleza soberana- la posibilidad de un mandato sobre los Estados dimanante de una autoridad superior a cuya voluntad tuvieran éstos que someterse. Esto explica que todos los regímenes opresivos han escondido o justificado sus crímenes argumentando que son "soberanos" en su actuación. 





La soberanía se expresa mediante una gran mentira: la reconducción de cualquier fuerza política a la "persona" soberana del Estado. Esta es una metáfora jurídica, que permite hablar del Estado como un sujeto unitario abstracto y capaz de manifestar su voluntad y realizar acciones concretas a través de sus órganos (Art. 6 CRBV). Enorme falacia pretender regular análogamente la vida de esta "persona" a los cuerpos vivientes. 





La ciencia política ha desenmascarado hasta el cansancio esta ficción y ha mostrado las fuerzas reales, los grupos de poder, las élites, las clases políticas o sociales, etc., de las que la "persona" estatal no es más que una representación, una pantalla o una máscara. 





Jurídicamente esta concepción es de vital importancia para el régimen autoritario venezolano y tiene incidencias prácticas: permite dotar de poder a quienes se adjudican actuar en nombre del Estado operando como sus órganos; les funciona  a perfección la metáfora de la "persona estatal". Así mismo, les facilita enarbolar la rapaz "bandera soberana" cuando distintas organizaciones en materia de DD.HH., y gran parte de la comunidad internacional, han denunciado la violación de esos derechos por parte de la dictadura instaurada por Maduro en Venezuela. Igualmente, amparan sus atrocidades esgrimiendo que actúan en nombre del "pueblo soberano", razón por la cual, conducirse contra los actuales jerarcas es atacar a la nación misma, de allí que toda conducta que sea considerada crítica o perjudicial contra esos sumos sacerdotes sea calificada, en sede penal, como traición a la patria. 





Cabe resaltar, que en clave de Derechos Humanos el principio de soberanía se convierte en un resabio conceptual. Cuando Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia (Art. 2 CRBV) deja en el pasado esa noción de  soberanía absoluta.





En base a todo lo antes expuesto, es un inmenso error argumentativo defender a ultranza desgastadas nociones que en nada fortalecen el camino a seguir en beneficio de nuestro pueblo. El Socialismo del Siglo XXI ha sido experto en moldear y sustentar en el tiempo discursos carentes de contenido, disfrazando de verdades enormes mentiras. Como operadores políticos debemos develar dichas falsedades lo cual coadyuvará para alcanzar los objetivos por todos anhelados: la libertad y democracia para nuestra amada Venezuela.  cribe aquí tu artículo

Etiquetas:   Política   ·   Sociedad   ·   Dictadura   ·   Nicolás Maduro   ·   Venezuela   ·   Soberania

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