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04 Septiembre 1970: la noche en que se inició el complot


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04/09/2020


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Abro las páginas 455 a 475 que conforman el Capítulo XVII de Mis Memorias, de Henry Kissinger, Editorial Atlántida S.A, 1979, dedicado a la memoria de Nelson Aldrich Rockefeller, titulado “Un Otoño de Crisis: Chile”, para releer en detalle el curso de los acontecimientos y acciones que la potencia imperial realizó para impedir el ascenso al gobierno de Salvador Allende, que obtuvo un 36,2% de los votos, aventajando al conservador, Jorge Alessandri Rodríguez, por sólo 39.000 votos.




El Embajador norteamericano, Edward Korry, designado originalmente por Kennedy , informaba al Presidente Nixon: “...No hay razón para creer que las fuerzas armadas chilenas desaten una guerra civil o para que algún otro milagro se interponga para anular la victoria. Es un hecho triste que Chile haya tomado la ruta del comunismo, con sólo un poco más que un tercio (36 por ciento) de la población aprobando esa elección, pero es un hecho inmutable. Tendrá hn efecto muy profundo en América Latina y el resto del mundo; hemos sufrido una grave derrota, las consecuencias serán internas e internacionales; sus repercusiones tendrán efectos inmediatos en algunos lugares y más retadados en otros.”



En la página 459 , sección Influencia e Intervención: el Comité 40, se lee :



“...no era moral ni políticamente injustificado que los Estados Unidos apoyaran a aquellas fuerzas políticas internas que buscaban mantener un contrapeso democrático al dominio radical. Por el contrario, ningún líder nacional responsable hubiera hecho otra cosa. No había nada siniestro en el deseo de los Estados Unidos de hacer posible que los partidos democráticos mantuvieran periódicos o canales de radio y televisión competitivos. Estas consideraciones habían inducido a las administraciones de Kennedy y Johnson a disponer más de tres millones de dólares entre 1962 y 1964 para la campaña del oponente de Allende, el reformista y capaz Eduardo Frei (aunque aparentemente sin el conocimiento de Frei) y tales consideraciones se hicieron particularmente agudas a la luz de la implacable campaña de Allende de acosamiento, intimidación y presiones económicas para dejar fuera de acción a los medios opositores y los partidos democráticos, una vez que asumiera el poder.”



“ Sujeta a la bendición presidencial, una vez que el Comité 40 aprobaba una actividad secreta - generalmente autorizando el empleo de una suma de dinero- la CIA era responsable de su ejecución. El Comité 40 no supervisaba la conducción diaria de lo que había aprobado”



“El Comité del Senado, supuestamente investigando planes de asesinato del gobierno de los Estados Unidos, utilizó gran parte de su informe de 1975, rumiando si Al Haig o yo estábamos engañando al Comité cuando testificamos que el plan de golpe se había dado por terminado el 15 de octubre o si la CIA procedió sin autoridad. Los hechos son éstos. El Comité del Senado descubrió un segundo grupo de conspiradores, además del de Viaux, con el cual la CIA estaba en contacto y que también planeaba seuestrar al General Schneider. Ni Haig ni yo supimos alguna vez de su existencia por la muy buena razón de que nunca hicieron nada. Cuando el 15 de octubre ordené que se abandonaran los complots; Nixon, Haig y yo lo consideramos el fin, tanto de la Via I como de Vía II. El personal de la CIA en Chile aparentemente pensó que la orden se aplicaba sólo a Viaux; pensaron que estaban libres de continuar con el segundo grupo de conspiradores, de los cuales la Casa Blanca no tenía noticias. Hasta los proveyeron de tres ametralladoras el 19 de octubre, sin informar a nadie en la Casa Blanca.”



Agrega Kissinger que ese grupo Vía II falló y “las armas fueron devueltas sin usar a nuestra delegación de la CIA”; y prosigue señalando:



Entonces, el 22 de octubre, el grupo Viaux, al cual explícitamente se había dicho que desistiera por medio de la CIA el 17 de octubre, prosiguió por su cuenta, desafiando a la CIA y sin nuestro conocimiento. Trataron de secuestrar al general Schneider y estropearon todo. Schneider sacó su pistola en defensa propia y fue herido mortalmente. La muerte del general Schneider, ocasionada en el fracaso de un complot de secuestro que habíamos ordenado no llevar a cabo, y al que no alentamos, ni apoyamos, ni respaldamos, ni ayudamos, ni tampoco aprobamos, es uno de los hechos a los que se dio más importancia en la investigación del Comité del Senado sobre los complots del gobierno de Estados Unidos para asesinar líders extranjeros.”



“...Después del 15 de octubre nuestra atención se enfocó en el período post Allende” “Ahora parece cierto que Allende será elegido Presidente de Chile...” “ Nixon aceptó , sin embargo, el consenso que sostenía una postura fría, pero correcta. Él expresó su preocupación de que el éxito de la consolidación del poder de Allende animara a todos nuestros oponentes en América Latina y pudiera mover a los indecisos contra nosotros. Pero aceptó que una hostilidad abierta podría ser un arma en manos de Allende”.



Corolario: mientras los jóvenes, los trabajadores, escuchábamos el discurso de Salvador Allende en la Alameda, desde los balcones de la Universidad de Chile, la reacción imperialista ordenaba detener la asunción de Allende, por constituir una pésima influencia, de tener éxito su vía democrática al socialismo.



En esta nota testimonial, invoco la voz de un protagonista de la historia, quien en sus Memorias reconoce el accionar de la CIA en Chile, durante los años 60, reclutando políticos y empresarios, que pudieran frenar la llegada de las fuerzas populares al gobierno. Esbirros mercenarios asesinaron al General René Schneider, intentando torcer con métodos criminales el ejercicio soberano del pueblo chileno, que se pronunciara en las urnas, respetando la Constitución y las leyes. El plan de gobierno popular iba en contra de los intereses de la oligarquía y de los intereses foráneos, lo que justificó impedir primero que el Congreso eligiera a Salvador Allende y luego, impedir que se alcanzara una base social mayoritaria, sumando a los sectores progresistas de la Democracia Cristiana. Esto estuvo a punto de lograrse, cuando en las municipales de 1972 se alcanzaba una adhesión sobre el 50%, lo que precipitó la ejecución del golpe de Estado.



Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, 04.09.2020













Etiquetas:   Relaciones Internacionales   ·   Democracia   ·   Chile   ·   Historia   ·   Guerra Fría   ·   Soberania

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