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Ya ha vuelto de vacaciones, a pesar de que la mayoría de los
españoles no han podido disfrutarlas este año. Tal vez, si la gestión del
Gobierno no hubiera tenido tan alto grado de negligencia, la situación hubiera
sido otra: es lo que pasa cuando se elige a políticos populistas, narcisistas, equivocados
y nepotistas. No siempre el pueblo tiene razón en democracia. Lo más curiosos
de nuestro particular “parásito monclovita” es que ha alardeado de haber
regresado tres días antes de sus vacaciones. Está claro que no entiende la mofa
o no quiere entenderla.
Me atrevo a decir que las medidas que está adoptando nuestro
presidente ya sobrepasan el habitual hazmerreír y sigue sin entenderlo. Tampoco
debe de andar muy largo y ligero su asesor, Iván Redondo, porque cada vez mete
en más charcos mugrientos al titular del Palacio de la Moncloa. Hay decenas de
videos que ponen al presidente del Ejecutivo a los pies de los caballos. Quien
“nunca pactaría con el populismo de Podemos” ha acabado abrazando al comunismo
chavista –mal llamado “socialismo venezolano”— partiendo un piñón con el
terrorismo, hincando la rodilla ante el independentismo y el extremista PNV,
además de recostándose en el abanicado republicanismo y las minorías
parasitarias del hemiciclo nacional.
Con su marcha de vacaciones demuestra un desequilibrio
inusual y una actitud chulesca, además de enfermiza, que le lleva a rodar sus
obligaciones y deberes a los otros. No ha tardado en volcar esas en las
comunidades autónomas y con ellas el desgaste que le ha acompañado hasta hoy.
Tres semanas de vacaciones y desaparecido por completo aunque si lo pensamos
bien… ¿Es eso lo propio de un irresponsable, incompetente, desequilibrado y
parásito plenipotenciario?
Pedro tiene
miedo a verse en medio del problema y rodeado de tanto ministro y
vicepresidente “saprófito” que no paran de alimentarse. Le asusta otro desgaste
como el que ya tiene porque en Europa está siendo observado con lupa y el
resultado es patético: de momento Europa ya ha recortado a España 30.000M€ de
los 140.000M a fondo perdido y será más si no se desprende el Gobierno del
parasitismo, mediocridad y corrupción de la extrema izquierda.
Tras las
últimas decisiones del trilero y trolero de Moncloa -- y en caso de que la
situación se complique-- serán las
autonomías quienes deban solicitar el estado de alarma, además de pasar por el
Parlamento. Sánchez no quiere más desgaste. Siempre es mejor irse de
vacaciones, abusar del falcon, mandar a su “churri” a festivales o acudir a la
boda de “cuñaos”. Y dice que la corresponsabilidad es lo acertado, aunque al
parecer no lo pensaba antes.
Tiene miedo a que le quiten los juguetes presidenciales, si
bien han caído torres mucho más altas. De poco le va a servir que intente
enfrentar a las comunidades con otros organismos de ellas: pongo como ejemplo
la actitud del alcalde de Valladolid con respecto a la consejería de Sanidad de
la Junta de Castilla y León: diferente color y a la greña permanentemente; es
lo que tiene no haber oposición en el propio consistorio.
Su objetivo es doble: erosión diaria de las autonomías y que
sean éstas quienes apliquen las restricciones en vez del Gobierno de la nación.
Al menos ofrece la posibilidad de sumarse al “Radar Covid” (Aplicación Digital
de Rastreo) y además 2.000 rastreadores; algo así como el chocolate del loro.
También basa su miedo en que España está entre los países más afectados por la
covid19. Y lo peor de todo es que Pedro
‘Plagio’ miente en cuanto a la aplicación de test; llegó a decir que se hacían
más test que en ningún otro país, cuando apenas los había en el mercado. Esa
vez también fue el hazmerreír de Europa gracias a su ridículo y resabiado asesor,
Iván Redondo, con el consentimiento del ministro, Salvador Illa, y del aprendiz de telepredicador, Fernando Simón.
Cuando se le ha preguntado el porqué de ceder la
responsabilidad a las autonomías, no ha tenido más remedio que ser fiel a él
mismo; es decir, mentir; algo que se le da como respirar. Y para ello acude a
que “ya no hay letalidad”. Hasta ahí podríamos llegar…. ¡Estaría de ver que se
hubiera llegado a los cien mil fallecidos por la negligencia del Gobierno
sociocomunista! ¿Entienden ahora por
qué, al referirnos a él, lo hacemos como irresponsable, parásito,
desequilibrado, incompetente o narcisista?
Y creo que nos quedamos cortos, pero es lo que han “hablado” las urnas.
¡Dios, qué buenos vasallos --los españoles— si tuvieran digno
y buen señor!